lunes, 14 de octubre de 2013

Slugs de Shaun Hutson

 SINOPSIS
Una babosa hembra puede poner un millón y medio los huevos un año, un hecho que tiene consecuencias terribles para la población de Merton. 
La ciudad se encuentra sumida en un caluroso verano y una nueva raza de babosas está creciendo y multiplicándose en el césped, y en los sótanos húmedos y oscuros están adquiriendo nuevos gustos. Por la sangre. Por la carne. Carne humana…Pronto empiezan a aparecer cadáveres horriblemente mutilados y la policía no tiene ni idea quién puede estar cometiendo semejantes crímenes. La pista común en todos los cadáveres es un viscoso rastro de algo que parecen babas. Solo el agente de sanidad Mike Brady será capaz de descubrir qué es lo que está pasando y desvelar la horrible realidad de la que nadie parece querer darse cuenta.




Nunca me imaginé que podría gozar tanto con una novela protagonizada por babosas asesinas; incluso puse en duda que unos bichos tan lentos realmente pudieran ser asesinos.
Me lo he pasado genial con Slugs de Shaun Hutson, novela publicada originariamente en 1982 y que Tyrannosaurus Books ha rescatado para deleite de los lectores de terror y bajo la magnífica traducción de Javier Martos. No suelo decir nada de las traducciones, pero creo que aquí se nota desde la primera página el cariño, el cuidado y la profesionalidad que ha tenido Javier con un texto que fluye solo sin que nos clavemos ni un instante.

Creo que lo primero que me llevó a leer la novela era volver a saborear el terror desde las páginas de un libro. Sí, seguro que habéis visto mil películas de Serie B donde bichos asquerosos van asesinando todo lo que se les pone por delante, y en alguna de esas películas seguro que cerrasteis los ojos. Yo quería comprobar si se podía cerrar los ojos leyendo una novela que fue el perfecto guión de la película Slugs muerte viscosa (1988) (Clicar aquí si la queréis ver) que curiosamente fue dirigida por un español, Juan Piquer Simón, y que ganó un Goya a los mejores efectos especiales.
También encuentro curioso que Slugs fuera la primera novela, y una de las que más éxito le dio a Shaun Hutson, considerado uno de los padrinos del gore.

«El cadáver aún conservaba algunos jirones de carne que le cubría los huesos como si fueran restos de telas de araña.»

No tengáis reparos, de verdad os lo digo, para acercaros a una novela que os sorprenderá desde su inicio hasta su apoteósico final. No tiene ni una línea de paja; acción y más acción, tensión, terror, babosas que nos persiguen, ensaladas que nos cuestan preparar y que revisamos dos veces para no encontrar puntitos negros. Así de contundente es el lenguaje de Shaun, aunque algunos lo critican por ser demasiado sencillo, fácil. ¿Y qué tiene de malo escribir una novela que funcione, que te haga sentir miedo?

«Las babosas se comían la carne de sus pantorrillas y avanzaban por sus muslos. »

Creo que una de las mejores cosas de la novela y de la que he tomado nota, es el primer capítulo, donde Hutson expone las reglas del juego: así son mis babosas, así se convirtieron en asesinas, y así actuaran. A partir de ahí, Hutson da rienda suelta a su imaginación y nos invita a sentarnos para contemplar múltiples formas de morir por el ataque de unas babosas.
Increíble el momento restaurante. Es de esos que gusta rodar. No me he podido contener y he visto su adaptación en la película y es brutal. Hutson sabía lo que tenía que contar para hacernos sentir terror.

«El color blanco se tiñó de rojo, los vasos sanguíneos se hincharon y finalmente le estalló el ojo. »

Y como no, toda película de terror de Serie B tenía su guapa protagonista enfrascada en una escena de sexo desenfrenado y donde todo se torcía por el ataque de los animalitos de turno. Aquí también lo podéis encontrar y es totalmente verosímil. ¡Dios!, que miedo.

Una novela que os trasladará (a lo que tengáis unos añitos) a los mágicos años noventa donde proliferaron películas de terror de Serie B que tantas tardes nos amenizaron. Pero como ya sabéis, amigos lectores, los libros casi siempre superan a las películas y no es lo mismo un terror visual que un terror leído.
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