miércoles, 13 de noviembre de 2013

Manifiesto contra la estupidez de Antonio Real

 SINOPSIS
En un mundo presidido por la estupidez todo es posible. Partiendo de esta premisa, Antonio Real nos traslada con su Manifiesto a unas realidades en las que la línea que separa lo cotidiano de lo asombroso es difusa, presentando situaciones y personajes suficientemente absurdos como para poder sonreírnos con lo ridículo de sus leyes y costumbres, pero también suficientemente cercanos como para hacernos pensar que quizá estemos ante otra cara de nuestra propia existencia. En este inteligente juego de espejos deformantes tienen cabida la crítica, la ironía, la reflexión y, sobre todo, la sonrisa cómplice que Antonio Real busca siempre en el lector. Sus personajes, mientras tanto, tratan de sobrevivir a burocracias kafkianas, al peso aplastante de la opinión pública o al anuncio del fin del mundo en el peor momento posible, en escenarios que pasan por la novela negra, los futuros totalitarios al más puro estilo de Orwell o Huxley o, simplemente, en un día de oficina en el que el universo y los hombres conspiran para que nada sea como debería ser. Sin duda, la estupidez humana no tiene límites ni cura. Por suerte, existen remedios caseros, como este Manifiesto, que ayudan a paliar sus efectos con una sonrisa, mucha imaginación y algo de sensatez.




Llegué a Manifiesto contra la estupidez de Antonio Real gracias al sorteo que realizó Laky en Libros que hay que leer a razón del mes del humor. Leí la sinopsis y pensé que me iba a interesar, y sobre todo a divertir.
Lo primero lo ha conseguido con creces; el libro de Antonio no presenta una realidad que da que pensar y hace crecer el interés del lector a medida que va leyendo. Son relatos muy bien trabajados, bien pensados y con intenciones claras.
Sobre divertir, unos más y otros menos. No os quiero engañar, no se os saltarán las lágrimas riendo. El humor de Antonio es muy trabajado, es un humor irónico, detallista, que necesita un buen observador, casi nunca directo y por ello necesita de la complicidad del lector y sobre todo de su atención.

«Ecologista de las ideas y, ante el progresivo avance del desierto del idiotita, estos relatos nada correctos políticamente, se me antojan el mejor remedio contra esa otra desertización, apenas publicitada, causada por la deforestación de la inteligencia humana.»

En una antología cargada de reflexión y donde sus casi cincuenta relatos tocan múltiples temas ahondando en la estupidez de las situaciones, en la estupidez globalizada, y en el control de esa estupidez por parte de los poderosos para seguir engordando a la población cual cerdos de crianza.

«el problema reside en que, si no tiene televisor en su casa, ni acude al fútbol o los espectáculos ciudadanos, es porque continúa practicando actividades inadecuadas en el Territorio Global.»

Dentro de la complicación podréis encontrar pactos con el diablo, relaciones de pareja curiosas, muchos relatos basados en los estados de ánimos, la memoria, viejas amistades, extrañas enfermedades, el gen de la maldad, operaciones milagrosas.

Pero lo que más destaca son los momentos kafkianos como el llevar un reality al límite al retransmitir el seguimiento de todo el proceso de un suicidio; o la metamorfosis de un sencillo ciudadano en asesino por una causa banal; o su alusión más clara en Diario de una metamorfosis o El juicio de París en referencia a El proceso de Kafka.

«Soy escritor. Inédito, por supuesto. Aunque realmente debería decir que soy traficante de ideas.»

Varios de los relatos de Antonio Real tienen un corte futurista, aunque también encontramos una versión muy especial, radiofónica, del Quijote.

Es complicado elegir relatos entre tanto, pero quizás apuntar que me han gustado más los cortos que los largos por esa intensidad que emanan. Por poner un ejemplo, me ha encantado El presidente, uno de los más cortos, con una gran concentración de humor negro y que dice mucho en muy pocas palabras.
Saturno también me ha gustado por el tema que trataba, el precio de las ideas, los negros literarios, y sobre todo pensar que podría estar sucediendo.
Montaña rusa como exponente de los relatos que hablan de los estados de ánimos.
La audiencia por ese borregismo controlado.
Y para acabar, el simpático y breve Lecciones de léxico infantil.

Como dice el director de cine y guionista Antonio Cuadri en el prólogo, una antología cargada de desesperación, de víctimas, pero sobre todo de esperanza.
Publicar un comentario