lunes, 2 de diciembre de 2013

Donna angelica vs Donna diavola de Elena Montagud

 SINOPSIS
Cuentos fantásticos y de terror protagonizados por mujeres angelicales o diabólicas.
Desde el inicio del mundo la mujer ha sido objeto de estudio por parte de numerosos eruditos. En muchas épocas ha sido considerada como el origen del mal y la perdición de muchos hombres poderosos. Eva, Lilith, Elena de Troya, Cleopatra, Salomé... todas ellas han sido comparadas con el mismo diablo. No obstante, la mujer también presenta otra cara, asociada al bien, la pureza y la bondad, como María, Penélope o Santa Teresa. 
Esta obra presenta un conjunto de relatos de terror y corte fantástico cuyas protagonistas son mujeres, bondadosas y sanguinarias, crueles y personificaciones del diablo. Siguiendo muy de cerca los cuentos del "fantástico hispanoamericano" y la narrativa de Stephen King, es un estudio de la psique humana y una inquietante galería de personajes femeninos.




Donna angelica vs Donna diavola es el bautismo de Elena Montagud en el mundo literario. Ya había publicado antes en varias antologías grupales, había ganado premios en algunos concursos de relatos, pero no había publicado en solitario hasta que Nowtilus dentro de su marca Tombooktu le ha dado la oportunidad de hacerlo con esta antología de ocho cuentos fantásticos y de terror donde la mujer es la protagonista de todos ellos (en la mayoría de los casos) y donde Elena nos intenta acercar a una visión más bien poco explotada de ella, esa mirada diabólica reflejada en el espejo de lo angelical y que intenta conectar con el lector para que participe del juicio como juez.

Las antologías en solitario tienen sus peligros y sus ventajas.
Comencemos por las ventajas.
Después de leerla podemos constatar que Elena domina el arte de la escritura como el que más y me baso para decirlo en los múltiples registros literarios que podemos encontrar en la antología, desde la carta, la recreación histórica, la metaliteratura y lo que más ha defendido siempre Elena y que le ha reportado algunos réditos, escribir en segunda persona (cosa poco usual) y que a mí me ha chocado un tanto.
También me apoyo en lo bien representados que están los diversos escenarios que utiliza para explicarnos las historias, así como los géneros, todos ellos manchados con el chocolate del terror (distintos terrores), la nata de la fantasía, el crujiente del dolor y en uno de los casos, la guindilla de la ciencia ficción.
Y hablando de dolor, se podría entrar en los peligros. Creo que en Donna angelica vs Dona diavola se condensa demasiado dolor que oprime la lectura, que hace sufrir y en algunos casos te da por no seguir; y eso sería un acierto, ¿no? No es fácil conseguir esa opresión, ese sentir. Yo lo he podido vivir, pero en cierta manera me ha resultado agotador tanto sufrimiento, tanto dolor.

El estilo de Elena se podría definir como un torrente de palabras, como una metralleta que no te deja respirar y que provoca algunas subidas de tensión. Está claro que los textos están muy bien trabajados, revisados, y que cada palabra tiene su función. Vuelvo a incidir en los mismo: Elena sabe escribir y muy bien.

Lo que no he encontrado un acierto es el título de la antología, demasiado largo, demasiado claro y que engancha poco; y el terrible nombre del segundo de los relatos (que ella misma reconoce en una entrevista que es así), Credibile est illia numen inesse loco. Ya me diréis a mí si nos vamos a acordar del título del relato y sobre todo, que nos dice al leerlo, cuál es el primer impacto que nos genera sabiendo lo importantes que son los títulos en los relatos, casi el 50% del éxito del mismo.

Si tuviera que ponerle una nota a la antología sería un notable, pues tiene momentos muy buenos, como el relato Números, el único de ciencia ficción, y que es de los que más me ha gustado (malo dirán algunos) por esa nueva versión del Yo, robot de Isaac Asimov; y tiene momentos que me ha llegado menos, como en El reverso de las palabras, relato que recuerda a nuestra niñez cuando soñábamos que aquello que escribíamos se podía cumplir, pero que he encontrado falto de emoción, un tanto plano y previsible.
Otro buen momento, La inocente parricida, un relato basado en hechos reales (Lizzie Borden, una de las mayores parricidas de la historia) y que Elena recrea para nosotros de forma muy interesante.
Y para acabar, reseñar Carta a un padre de Valencia, donde el recurso de la carta, muy al estilo Amelie Nothomb, con su toque de humor negro que le sienta muy bien a la antología ante tanto dolor.
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