miércoles, 30 de enero de 2013

Amina quiere ser bruja de Sandra Araguás



De vez en cuando es bueno tomarse un respiro y abrir las páginas de una de esas lecturas que no acostumbras a realizar, como es el caso de Amina quiere ser bruja de Sandra Araguás y editada por la editorial Nalvay; una preciosa, instructiva e interesante publicación infantil, donde, además de la historia,  podemos encontrar pequeñas ilustraciones que hacen más amena la lectura con los más pequeños de la casa.
Son de esas lecturas que se tienen que hacer acompañado, que deben ser explicadas, compartidas, incluso teatralizadas; no creo que sea tan satisfactorio dejarlas al azar y en soledad. Creo que son de esas lecturas que pueden crear vínculos afectivos.

Es curioso como nos enfrentamos a una lectura de esta índole. Creo que si me mirara al espejo mientras leo, aunque parece difícil hacer las dos cosas, veríamos dibujada una sonrisa en mi cara. La frescura, el descubrimiento de lo nuevo, la virginidad del texto, nos hace volar a otra velocidad. Os recomiendo, si es que no lo hacéis, que de vez en cuando le dediquéis un pequeño espacio a este tipo de libros. Seguro que os sentiréis rejuvenecer.
Además, Amina es de lo más divertida y hace que la lectura lo sea. Es una niña que sueña, una niña que piensa en su futuro y que lo quiere alcanzar hoy y no mañana. Eso hará que viva situaciones muy graciosas con el trasfondo de la magia (esa en la que queremos creer) de fondo, pero con un eje transversal, como casi todas las narraciones infantiles, que nos hace recordar que las cosas se pueden hacer de otra forma, y que podemos explicárselo a los más pequeños.
Os podré el ejemplo de una de las escenas que más me ha gustado. El abuelo y Amina están leyendo un periódico y este se queja que todas las noticias son malas. Amina entra en acción y con su varita mágica hace que se conviertan en positivas (no os cuento como, mejor lo descubrís), y a partir de ahí el abuelo siempre intentará leer el diario junto a su nieta. Creo que en momentos como los que desgraciadamente nos toca vivir tenemos que intentar darle la vuelta a las noticias y verles la parte positiva o hacerlas positivas. Sí, se que cuesta, como sé que la teoría es muy bonita, pero espero que estás pocas líneas os puedan servir para dar más positivas posibles. Anima lo consigue. Creo que nosotros también lo podemos conseguir.

Ah, os quiero advertir. Algunos lectores verán entre sus páginas a una niña manipuladora y consentida, pero creo que debemos leerla con otros ojos y pensar que la magia es solo eso, magia.

lunes, 28 de enero de 2013

El rompecabezas del cabo Holmes de Carlos Laredo


La editorial Sinerrata es unas de esas editoriales que han apostado por editar libros en formato digital de forma exclusiva y a unos precios competitivos. Sostienen que la calidad no está reñida con la tecnología, y que el contenido es más importante que el continente.

Con El rompecabezas del cabo Holmes de Carlos Laredo así lo demuestran, pues aún siendo una novela policiaca de corte clásico, la trama tiene un enorme interés; está muy bien estructurada; permite al lector hacer sus suposiciones y jugar con la trama mientras lee; los parajes donde se desenvuelve son absorbentes, te envuelven y te enamoran. Si a eso le añadimos el buen oficio de su escritor, podríamos decir que estamos delante de una buena novela.

Quisiera apuntar que gran parte de la historia se desarrolla en la “Costa de la Muerte”, un lugar que no tiene precio y en el que Carlos, mediante bonitas descripciones, nos hace sentir el romper de las olas. Pero no os asustéis, las descripciones no son excesivas. El escritor utiliza el recurso de situar a los personajes es alguno de esos maravillosos lugares haciendo que dejen ir un comentario descriptivo de su fascinación. A mi me han dado muchas ganas de volver. Creo que es un buen valor añadido de la novela.
Cabo Finisterre
 
Sobre los personajes, diré que el protagonista es un cabo de la Guardia Civil, conocido por su sobrenombre: Holmes. Es escrupuloso al máximo, le encanta comprobarlo todo, no se fía de nadie y como no, es metódico hasta la extenuación. Con todo, me ha caído muy simpático, y eso que el autor no ha entrado en mucho detalle sobre su vida privada y pasada, cosa que siempre ayuda a entender más a los personajes y a engancharse a ellos. Pero supongo que tampoco había a lugar, ya que un detective privado, de nombre Santos, le robará, junto a Julieta (la hija del millonario desaparecido), el protagonismo en muchos momentos de la novela, tantos, que podríamos pensar que el cabo es el desaparecido.
Además, el detective no es el típico de película o novela, es un dandy. Guapo, bien vestido, con buenos modales, sabe yudo, inteligente, la mujeres besan el suelo por el que pasa…como veis, totalmente fuera de cualquier estereotipo.

Sobre la investigación, decir que son de esas que hacen gozar. El escritor nos va dejando caer las pistas a poquitos, y a cada una de ellas les llama piezas del rompecabezas que Holmes habrá de solucionar. Y como siempre, nada es lo que parece, y cuando pensamos que todo encaja llega la vuelta de tuerca final que os hará cambiar todas las suposiciones que os hubierais hecho, aunque los más perspicaces (como el cabo Holmes) quizás no lleguen a sorprenderse al intuir por donde van los tiros (el autor va dejando guiños).
Lo que más me ha gustado el la naturalidad con la que las piezas encajan. Nunca me han gustado los fuegos artificiales, ni los Deus ex machina, y creo que Carlos Laredo ha hecho un buen trabajo de estructuración para que sea así, natural.

Por poner una pega, en algunos momentos se me ha hecho un tanto larga, y me explico. Santos descubre algo; Santos se lo explica a Julieta; Santos se lo explica a Holmes; y en algunos casos Julieta a otros protagonistas. Quizás el lector quisiera más novedades es esos diálogos, pero una vez leído, puedo entender que podría ser necesario contarlo así.

No busquéis grandes tecnicismos literarios en la novela. Está escrita con exquisita sencillez, y es ese otro de los puntos fuertes de la novela al poder ser leída de forma desenfadada, aunque atenta, para no perderse detalle de la investigación.

Y lo que apuntaba al principio: la tecnología no está reñida con la calidad. Sinerrata es una editorial a seguir.



Os dejo un enlace para descargar el primer capítulo de la novela.

Y también os dejo con el boocktrailer de la novela por si no os he animado suficiente:

domingo, 27 de enero de 2013

Crowdfunding de El Hombre Sin Tildes de Ángel Delgado


Supongo que quién más, quién menos, sabe lo que es el crowdfunding. Pero para los que no estéis familiarizados con el tema os explicaré en que consiste.
Se trata de presentar un proyecto (no necesariamente literario) y buscar una financiación colectiva, podríamos llamarles mecenas del proyecto. A cambio estos mecenas, y en función de lo que aporten, consiguen unos premios que están claramente estipulados en la página del proyecto. El mecenazgo puede ir de un simple euro a…Además, si en el tiempo estipulado en que se quiere conseguir el dinero para el proyecto no se cumple con la suma, el dinero aportado no se hace efectivo, es decir, se devuelve a sus mecenas.

En los tiempos que corren, y con la crisis instalada en el sofá de nuestra sociedad, es normal que cada vez se presenten más proyectos de este tipo. Yo incluso estuve pensando en presentar uno, y no descarto hacerlo en el futuro.

Me ha hecho gracia el proyecto de Ángel Delgado y es por ello que os quiero hablar un poco de él, para darlo a conocer, y de paso, por si alguien esta interesado en participar en su mecenazgo.

Creo que lo mejor que puedo hacer es copiar y pegar la información que me ha llegado para que os podáis informar:

Hace un año publiqué un libro con los relatos de mi blog, Scriptoria. Ahora intento llegar a la meta propuesta para la publicación de mi nuevo libro: un cuento de 30 capítulos con varias ilustraciones cuyo primer capítulo corto se puede leer aquí.
Se pueden realizar aportaciones desde 1€, convirtiéndose en 'mecenas' del proyecto, a cambio de obtener el libro y otros artículos relacionados con el cuento. Es decir, las aportaciones son reales y se compra el libro y artículos, no son aportaciones económicas que caigan en "saco roto". Si quiere echarle un vistazo sólo hay que entrar en el siguiente enlace de la página de Verkami para encontrar toda la información:
http://www.verkami.com/projects/4261-el-hombre-sin-tildes
Y si se decide aportar sólo hay que seguir los siguientes pasos:

1) Pinchar en el enlace: http://www.verkami.com/projects/4261-el-hombre-sin-tildes
2) Leer sobre mi proyecto y los objetos que se pueden conseguir.
3) Si lo desea... Elegir uno de los packs. Por ejemplo el del libro+marcapáginas.
4) Pulsar en "Aportando 13€" (también se puede adquirir el libro en pdf por 5€)

5) Realizar la aportación con tarjeta mediante plataforma segura de la página de Verkami y Caixa Catalunya.
6) El cobro sólo se hará si tras 40 días el proyecto llega al máximo exigido (es decir, que se cobraría a finales de febrero o finales de marzo, no ahora). Si el proyecto no llega al tope no se realiza ningún cargo en la tarjeta y, por lo tanto, no se ha comprado nada.
7) En un plazo de un mes se recibe el libro dedicado en casa (+ otros objetos que adquieras)

Y si se elige otras aportaciones mayores a 13 euros se podrán adquirir imanes, postales, tazas o camisetas, entre otras 'recompensas', que se pueden ver aquí: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151004611305878.418156.104289805877&type=3


Espero que pueda conseguir su sueño. Aquí está mi granito de arena.


viernes, 25 de enero de 2013

Noctámbulo de Miguel Aguerralde


Siempre me ha gustado leer los primeros textos de los autores a los que sigo, y Miguel Aguerralde es uno de ellos. Por eso cuando me ofreció poder leer Noctámbulo, no me lo pensé dos veces y acepté.
Sus dos últimos trabajos me gustaron mucho y noté en ellos una progresión muy interesante, sobre todo en su última novela, Última parada: la casa de muñecas, que ya os recomendé y que merece realmente la pena.

Bien es cierto, que ir hacia atrás en el tiempo literario de un escritor puede conllevar riesgos en algunos casos. El proceso madurativo tiene un tempo. Unos maduran rápido, otros lentos, otros a saltos, y nos podemos encontrar con una diferencia bastante grande con lo conocido.
Y creo que es eso lo que me ha sucedido con la lectura de Noctámbulo. El buen sabor de boca que me habían dejado las dos anteriores lecturas de las novelas de Miguel, con ritmos rápidos, con escenas interesantes, dinámicas,…,no lo he encontrado en Noctámbulo. Pero no nos adelantemos.

Noctámbulo fue publicada en 2010 por la editorial Idea y podríamos definirla como una novela de terror y policiaca donde los vampiros tiene un papel principal y definitorio. Miguel siempre se ha definido como una amante de la novela negra, así como del cine y la literatura de terror y de ahí que sus historias casi siempre beban de los dos manantiales.
Creo que es una novela que pude interesar a todos los lectores del género vampiro, aunque quizás los más puritanos le pusieran alguna pega a la definición que nos hace Miguel en su novela.
El autor desmitifica la imagen que tenemos de los vampiros al presentarnos uno fuera de cualquier esteriotipo conocido: le encantan los ajos, tiene reflejo en los espejos, no teme a los crucifijos, no le molesta la luz (al contrario, dice que le caliente la sangre), se asea, come con regularidad (y no solo sangre humana, aunque solo por costumbre), tiene sentimientos (sufre, padece); eso sí, la estaca funciona, pero lo que mejor funciona es la decapitación. En definitiva, un vampiro que tiene todo aquello que le negaron los autores clásicos.

Noctámbulo también es una oda a la soledad. Todos y cada uno de los personajes de la novela están solos y además, se sienten solos. Desde el vampiro Sable que tendrá el corazón dividido entre un amor terrenal y uno vampiro, quedándose él en medio de todo; al párroco Javier que siente a Dios muy lejos de él, a la forense Paula, más preocupado por su trabajo con por su vida personal.
 Miguel Aguerralde presentando Noctámbulo
Durante toda la novela queda claro que el escritor se ha documentado muy bien, como lo demuestran los párrafos explicativos (voz en off) de los orígenes del mito/leyenda/realidad de los vampiros. Pero creo que esa misma documentación le ha generado un problema con el ritmo de la novela al cortarlo con, en algunos casos, largas explicaciones documentadas. Creo que hubiera sido mejor la técnica del diálogo para hacer un tanto más rápida y entretenida la escena, y centrar las explicaciones en los personajes que son los realmente importantes y no la historia de sus antepasados.

También me ha faltado un poco más de química entre los personajes principales, lo he encontrado un tanto fríos y eso me ha pesado mucho mientras leía. Incluso en los momentos, vamos a llamarles crepusculares (en referencia a la película Crepúsculo), no me han llegado. Miguel lo tenía difícil de inicio, pues un vampiro, una forense y un cura, así de primeras, muy ardorosos no son, pero quizás añadiendo algo más de trama personal se podrían hacer más próximos.
Me he sentido muy alejado en todo momento de la novela, a demasiada distancia de los personajes con la consecuente no implicación emocional con el texto y un tanto de insatisfacción lectora. Y eso que al inicio de la novela me ha gustado la ambientación que nos describe, pero en cuanto el recurso del vampiro recibiendo un encargo para matar se ha repetido dos veces, mi intensidad ha bajado. Y lo peor, es que la escena se vuelve a repetir con todo el protocolo de ordenadores y teclas. Un bucle un tanto agotador para este lector.

Creo que lo más positivo de la novela es que sirvió a Miguel para darse a conocer, para foguearse con el público, para comenzar a crecer como escritor y llegar a publicar una novela como Última parada: la casa de muñecas y todas las que vendrán después. Y si nos atenemos a la maduración literaria del autor: tienen que ser de órdago.
En 2013, tendremos nuevas alegrías desde Lanzarote.


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miércoles, 23 de enero de 2013

Un café con Víctor Del Àrbol


Ya hacía más de un año que no publicaba una de mis entrevista llamadas “Un café con…” que tan buena acogida tuvieron.
Me tomé un descanso, más bien largo, pero no me he podido resistir a invitar a café a unos de los autores que más me cautivo en 2012 con su “La tristeza del Samurai(Alrevés, 2011)” y que en pocos días presentará su nueva novela, “Respirar por la herida (Alrevés, 2013)”.
Tengo unas ganas locas de leerla, y más después del entretenido café, que con mucho gusto, y sin pensárselo dos veces, acepto un ocupado Víctor Del Árbol. Desde aquí le doy las gracias por todos los cafés que nos tomamos, que fueron unos cuantos.

Y sin más preámbulos os dejo con la entrevista:

Quizás la primera pregunta te sorprende, pero he podido leer en algunas entrevistas que antes de publicar tu gran éxito "La tristeza del Samurai (Alrevés, 2011)" estabas muy quemado y no tenías ganas de publicar. ¿Qué sucedió para sentirte así y que te llevó a publicar de nuevo?

Es verdad. Verás, Con el Peso de los Muertos conseguí algo bastante insólito: ganar un premio prestigioso (El Tiflos, con Soledad Puértolas, Luis Mateo Díez y Manuel Longares en el jurado) sin ningún padrino. Hubo además una editorial que quiso hacerse con los derechos, pero yo le había dado mi palabra a un editor ya, así que la cumplí, y me equivoqué. Me mintieron en todo desde el principio (era mi primera novela publicada, así que me lo creía todo): la edición, la promoción, los derechos de autor. Perdí muy buenas oportunidades por cumplir mi palabra mientras ellos se la pasaban por el forro. Incluso hoy en día, se sigue vendiendo (resto de armario) y ni siquiera se han dignado pagarme los derechos. Me quemé mucho, pero apareció Alrevés y todo cambió.
Josep, el editor, me convenció para que le diera la oportunidad de demostrar que las cosas se pueden hacer con honradez. Me contagió su entusiasmo, y sin grandes promesas ni vender humo, empezamos a trabajar desde muy abajo. Hoy somos, además de editor y escritor, algo muy, muy difícil: buenos amigos. Los amigos se dicen las cosas a la cara, buscan soluciones y siguen adelante juntos.
Pero debo confesarte que sigo con la espinita clavada de El Peso de los Muertos.

Por lo que parece y más hoy en tiempo de crisis, se sigue repitiendo el mismo esquema. ¿Qué le recomendarías a los escritores noveles sobre la publicación?

Que crean en sus posibilidades sin falsos optimismos, con los pies en el suelo. Aquí la vanidad solo sirve para enterrarte y la bisoñez para mandarte a casa. Primero trabaja a fondo tu obra, hazla sólida y prepárate para defenderla ante quien sea. Después ten paciencia, busca y rebusca la editorial que pueda ajustarse a tus deseos. Piensa que más vale ser cabeza de ratón que cola de león. No pienses en el dinero, ni en la fama, ni en la gloria. Probablemente no llegarán. Piensa en tu obra, solo en ella.
Mira, David: yo creo que el verdadero escritor escribe por encima de sus circunstancias, es una especie de aventurero, como un Amundsen que se adentra en el Polo porque el polo está ahí.
Quien escribe con otros fines, se equivoca.
A la gente le gusta la vanagloria. Pero la vanagloria es un premio muy rácano
Hay que tener claro lo que se quiere y porqué se quiere

"El peso de los muertos" fue tu primera obra, como has comentado, y fue maltratada. ¿Existe la posibilidad de que sea de nuevo publicada por otra editorial para el disfrute de tus seguidores?

El Peso de los muertos: está en manos de Alrevés, está pensado reeditarla o sacarla con otra editorial en Bolsillo, ya se verá. Pero no se va a morir, eso seguro. Es una novela que merece vivir.
Para mí es una novela muy importante. Me dio mucha fe y muchas ilusiones. Además, creo que está a la altura, de verdad

Una buena noticia para todos tus lectores.
Hablemos un poco de Alrevés Editorial. Leí el otro día que decía Gregori Dolz, el editor, que la filosofía de la editorial es diferente a las demás. Tú que lo vives desde dentro, ¿qué nos puedes explicar de esa diferencia, de ese trato? ¿Qué te sedujo para publicar con ellos?

La honestidad. Para mí es el pilar básico. Soy de la escuela de nuestros padres. Cuando se da la palabra se cumple, cuando se estrecha una mano se tiene un trato. Son honestos en su propuesta, no te dicen lo que quieres oír sino que se plantean posibilidades reales. Mira, nosotros lo discutimos todo: ejemplares de cada edición, me respetan mi opinión en el título, la portada y el editing, no me presionan y yo no les presiono. Eso es muy importante para mí. Y algo fundamental: vendan cinco mil o cincuenta mil, creen en mí, no se dejan arrastrar por el pesimismo o el optimismo desmesurado. Tienen el handicap de ser una editorial pequeña, sí, pero te aseguro que en unos años será una editorial de referencia de las independientes.
Otro punto importante es que apuestan por escritores de casa y eso gustó mucho. No es un eslogan, se lo creen, y por eso han puesto en marcha colecciones en catalán como crims.cat, o apuestas arriesgadas en la no ficción. Pasas horas hablando de libros, y eso está bien cuando eres escritor.
Somos jóvenes, estamos ilusionados pero somos profesionales. Una buena combinación

Antes de entrar a hablar de tu nueva publicación "Respirar por la herida", me gustaría hablar un poco de tu vida pasada para que tus lectores te puedan conocer mejor y vean todo el poso que está dejando en ti y que, seguro, utilizas en tus escritos.
Mal estudiante, seminarista, Mosso d'escuadra, derecho, teología, historia...¿Qué nos cuentas de todo ello, pues parece que no pega ni con cola, no?

Si miras la vida en perspectiva, no pega con cola ninguna de las nuestras. Uno entra en este río y nada como puede, a veces se deja arrastrar, otras nada, y muy pocas veces llegas a la orilla que soñaste. Yo tengo suerte, soy como el personaje de Sabina, he tenido muchas pieles y muchas vidas y cada una de ellas me ha dejado cicatrices, alegrías y experiencia. Como a la mayoría. Sí es cierto, fui seminarista y estaba convencido de que mi camino era ayudar a los demás. Luego me enamoré, y no hay fe más poderosa que esa. Desde muy joven trabajé para salir adelante, es algo común a la gente de mi generación: me marché muy joven de casa, siendo un adolescente, así que tuve que aprender rápido. Durante veinte años trabajé como Mosso d'Esquadra en muchos sitios diferentes. No es tan distinto al ser seminarista si lo piensas. Nunca me gustó estar en la orilla de las cosas, preferí zambullirme en la vida, y alguna vez estuve a punto de ahogarme, pero siempre he pensado que vale la pena hacer algo, lo que sea, por cambiar tu entorno. Lo sigo pensando, aunque piense que esa etapa ya se acabó para mí.
En cuanto a los estudios, nunca he tenido titulitis. Empecé las carreras de Historia, de Derecho, de Teología, de...nunca acabé nada. Me terminaba aburriendo, pensaba que no necesitaba el título sino el conocimiento, y encontré el modo de obtenerlo por mi cuenta

¿Crees que tus novelas pueden llegar a cambiar algo tu entorno en el sentido que hablábamos de estar al servicio de los demás?

Estoy convencido de ello. El arte, cualquier tipo de arte, puede despertar conciencias (Thomas Mann llamaba a eso el poder moral de la literatura) o puede aletargarlas con subproductos. Yo opino que la conjunción de lo estético, lo úril y lo entretenido es compatible. Escribo con una intención, no hay nada inocente en mi literatura. Pero trato de conjugar todos los verbos. Entretener, apasionar y llamar a la reflexión sobre uno mismo, el lector. Me gusta pensar que tengo las llaves de un estrecho e intrincado laberinto, y que poco a poco voy encontrando el hilo de Ariadna.

A base de desgracias y alegrías aprendí muy niño que la vida es muy corta, no importa cuánto vivamos, siempre será poco. Así que no puedes pasar de puntillas sobre tu propia historia. Hay que zambullirse, y duele, te haces daño, pero merece la pena. Me lo tomo como un paréntesis, vivir, donde tengo que absorber todo lo que pueda. Me gusta escuchar, soy observador, y he tenido muy buenos maestros en el colegio, en la calle, en el seminario y en los Mossos. He tenido, y tengo, el privilegio de rodearme de gente que sabe más que yo de esto de vivir. Creo que eso se nota en mis novelas: ese feroz deseo de llegar hasta el final en todo.

Antes me preguntabas por los escritores noveles: yo añadiría a mi respuesta que hay que hacer las cosas con pasión. La pasión es una fuerza motriz asombrosa, creer lo que haces, convencerte de que eres escritor, que tienes algo que aportar a la rueda de nuestra historia común.

Hablemos un poco de tu anterior trabajo, "La tristeza del Samurai". Yo he tenido la suerte de poder leerla y reseñarla, y sabes que quedé fascinado por ella. Siempre me ha interesado el proceso creativo, y por eso te pregunto, ¿qué te llevó a escribirla?

La necesidad y la intuición. Son dos constantes para mí. Necesito escribir algo y no cejo hasta que intuyo el modo de hacerlo.

En la Tristeza del Samurai hay una metáfora, que es la que me empujó a escribir: el samurai eres tú, yo, cualquiera de nosotros. Cuando somos niños, adolescentes, tenemos todas las opciones en la mano, creemos que podemos ser lo que queramos. Pero el tiempo, la experiencia, la vida nos va enfrentando a nuestros límites, nos obliga a aceptar nuestras carencias, nuestra herencia. Soñamos ser mejores de lo que somos. Uno de los lastres que tenemos es la memoria. No venimos de la nada, tenemos un pasado familiar, a veces inconcluso, crecemos con esos silencios, con esos cuchicheos tras las puertas, y cuando descubrimos quiénes fueron nuestros padres, nuestros abuelos antes de serlo, no siempre nos gusta lo que encontramos. Heredamos sus miedos, sus culpas.
Eso puede trasladarse a los Pueblos: La Tristeza del Samurai es también la Tristeza de un País que se creía mejor de lo que es, que esperaba lo mejor después del franquismo y la guerra civil. Una sociedad que todavía se asusta al mirarse al espejo, que siente que podría ser mejor de lo que es pero no puede por el lastre del pasado.

De las vivencias personales y de mi afición por la Historia nacen estas preguntas, y la conclusión de que la única escapatoria que tenemos, el único heroísmo y dignidad a que tenemos derecho a aspirar es luchar, luchar por vivir a nuestra manera, por romper las cadenas de la culpa, aspirar a ese grado de libertad personal que nos redima con nosotros mismos. Isabel y María, ambas mujeres (muy importantes en mi vida) encarnan esa lucha.
No escribo en la Tristeza del Samurai sobre el franquismo ni la guerra Civil, ese es el decorado. Escribo sobre esa lucha personal contra el olvido.

Si en la "Tristeza del Samurai" escribes sobre el olvido, sobre el peso de la culpa y en tu primer novela, "El peso de los muertos", he leído que hablas de la memoria, ¿qué nos vamos a encontrar en "Respirar por la herida" tu próxima novela que sale el 28 de enero al mercado?

Respirar por la Herida es algo muy distinto a mis anteriores novelas. El planeamiento es diferente, la ambientación es actual y no hay saltos en el tiempo. Si en la Tristeza del Samurai los personajes reaccionan a las circunstancias, en Respirar por la Herida lo que hacen es aferrarse con fiereza a la vida. Lo que vamos a encontrar es ansias de vivir a costa de lo que sea, de inventar el pasado, de inventar formas de amor, de inventar odios, de inventar en definitiva cualquier razón que nos permita mantenernos a flote cuando ya no podemos más. El dolor, el sufrimiento como excusa, como razón para seguir respirando.

Pienso en una imagen: la de un pez boqueando fuera del agua, respirando compulsivamente por sus branquias, con la esperanza vana de que el pescador decida devolverlo al agua. Así somos los seres humanos. Nos aferramos a cualquier resquicio de esperanza hasta el final.

Mezcla otra vez los géneros, trhiller, negra, psicológica, para eso están los géneros: para usarlos y trasgredirlos. No es una novela negra al uso: aquí no hay policías, no hay detectives ni periodistas que investigan. Aquí quién investiga es un extorturador de la DINA (la policía secreta chilena) y un terrorista argelino muy peculiar. La verdad interesa poco o nada, y sus métodos no son clásicos en absoluto. Son cobradores de cabelleras, y se las cobran.

También me sumerjo en el mundo de las emociones. Me interesaba mucho buscar diferentes formas de amor, preguntarme qué es la lealtad, la amistad. Hasta dónde podemos llegar por salvar a quien queremos.

Creo que es una novela extraordinaria, de verdad. Porque es polifónica, está llena de muchas vidas, de muchos modos de afrontarla.
Y tiene unos giros muy inesperados. Me gusta destruir las certezas, que nada, absolutamente nada tiene que ser como se supone que debe ser.
Vamos, como la vida misma
Como escritor estoy muy contento. Necesitaba dar este salto adelante

¿Cómo van los nervios? ¿Te pones nervioso antes de saber el juicio de tus lectores o eres de los que piensas que el trabajo está hecho y que más da?

Sí, me pongo nervioso, claro que sí. Y es bueno que sea así. Tú tienes una novela en la cabeza y la plasmas en papel, pero no sabes qué parte o partes llegarán al lector. Yo soy de los que piensa que un lector siempre explica mejor las novelas que un escritor. Porque es quién las vive, sin ningún vínculo con el creador. En mi caso, además, se suma el tema de haberme ido de los mossos, de haber hecho esta apuesta tan fuerte por lo que quiero y la expectativa que ya generó la Tristeza del Samurai.
Pero también tengo que decir que me he vaciado, he sido honesto conmigo mismo y no he cedido a la presión. Es la historia que quería escribir, y como quería escribirla. En ese sentido, estoy tranquilo.
Ahora toca luchar con los molinos de viento. Vendrán los Falcones, las Sombras de Grey, los Dan Brown, y Respirar por la Herida tendrá que estar ahí en medio, como un barquito entre trasatlánticos. Pero ya cuento con ello y hay que luchar, no hay más. Además, yo creo en los milagros. Y tengo una muy buena intuición con esta novela.

¿Te creo un cierto respeto enfrentarte a esta novela tras el éxito de la Tristeza del Samurai o ya tenías camino iniciado y eso te sirvió de colchón salvavidas frente a la página en blanco?

Yo todavía no he sufrido ese efecto o esa responsabilidad que te paraliza. La vida es mucho más complicada, la realidad de la gente es muy jodida, y escribir, después de todo, es algo que me construye con naturalidad. Soy escritor, vivo como escritor, pero sé que detrás de todo esto hay un montón de variables que yo no controlo. me preocupo por los que confían en mí, por los que en cierto modo, dependen de mis ingresos, pero no siento presión creativa. Mi cabeza siempre está volando y mi mano la acompaña sin temblar.
De hecho, ya llevo un par de meses trabajando en la próxima

¿Y ya tiene título?

Sí, de trabajo (los uso para el primer borrador. Promete)
Necesito escribir cada día, o siento que dejo de hacer algo fundamental
Me olvido de todo este mundillo, y me centro en la historia, en los personajes.

Creo recordar que leí en alguna entrevista tuya anterior, que eres fan de Haruki Murakami, escritor que a mí me apasiona. ¿Qué te gusta del él?

La fusión de géneros: la alegoría, el realismo mágico casi de Márquez y ese toque particular tan onírico. Crea unas imágenes muy potentes. Me descubre otros mundos.

Oye ¿qué es para ti escribir?

Ahora el café se gira. Veo que te sabes las reglas del juego, aunque yo esa parte no te la había contado.
Escribir para mí es desnudar tu alma. Dejar de lado tus tapujos, evadirte por completo de todo lo que te rodea, volar, contar, impresionar, llegar,..., aunque hace tiempo que no escribo literatura con regularidad y empiezo a olvidar porqué lo hacía. Tengo que centrarme en ello y volver a disfrutar, que casi es el motor, disfrutar con la creación de un escenario, unos personajes, que al principio son ficticios y luego se vuelven cotidianos al compartir mesa contigo.

Comparto lo de disfrutar. La sensación de que has estado muy lejos de viaje, y cuando regresas al aquí ya no eres el mismo.

¿Eso quiere decir que no compartes los demás términos?

En parte, David. Desnudar el alma es algo más complejo para mí.

Creo que uno de los peores frenos que tenemos es la autocensura. El miedo a ir demasiado lejos en nosotros mismos. Yo no me psicoanalizo a través de lo que escribo, pero soy consciente de que a veces piso terreno blando. Aprender a desnudarte requiere una experiencia y una confianza que tal vez aún no domino.
Utilizaré una imagen para explicártelo. Es como ponerse delante de un espejo, a veces puedes descubrir que no te gusta quien te mira al otro lado.

Quizás he sido demasiado poético al decirlo, quizás hubiera sido mejor decir, abrir tu corazón, o lo que tu dices, no censurarnos y escribir aquello que sentimos que debemos escribir.

No, lo has dicho perfectamente. Y creo que eso es la literatura que se escribe desde la emoción.

¿Qué es para ti desnudar el alma?

Desnudar el alma no es ser exhibicionista de uno mismo, ni pretender que los demás nos conozcan a través de lo que escribimos. Sí, sí lo creo. Yo soy la mejor versión de mí mismo al escribir, al menos la parte más honesta de mí mismo. Pero no creo que los demás nos lean por eso. Nos leen porque se identifican con lo que cuento, porque les empujo a preguntarse cosas, o simplemente porque les entretengo contando historias.
Por eso te decía que soy escritor y vivo como escritor. Un ejemplo sería Modigliani, el pintor. Todo el mundo sabía de su talento, él mismo era consciente, incluso el propio Picasso. Pero para Modigliani el arte y la vida eran vasos comunicantes, y bebió ambos hasta el final. No buscaba la fama de Picasso, ni su dinero. Buscaba ser y vivir como lo que era.
Soy un romántico, lo sé. Pero es mi opción y la asumo.

Ahora, y para acabar, te propongo un pequeño. Te diré algunas palabras o frases cortar y me gustaría que me explicaras que significado tienen para ti o en que te hacen pensar. Parece fácil, pero no sé si lo será tanto.

Serías un buen entrevistador tipo radio. Me gustan estos juegos del subconsciente.

Gracias. Ok, voy con la primera: Biblioteca

Infancia, así sin pensarlo. Me trae recuerdos de mi madre, de la Ilíada, de tardes de invierno.

Vázquez-Figueroa

La Iguana, Lanzarote o el arte de entretener, mis primeras lecturas en el Círculo de lectores

Montserrat

Promesas y esperanzas. Cada libro es una ofrenda y un agradecimiento por mi vida soñada. Montserrat es mi punto de calma, mi cordón con una fe que no es religiosa. Visita del Papa Juan Pablo II, un seminarista fumando un pitillo bajo la lluvia y cagándose de frío. Ese soy yo.

Premios  literarios

Una puerta de entrada, a veces una falsa puerta, pero en mi caso la oportunidad de darme a conocer al lector. Como en todo, hay premios y premios, y no siempre los más rutilantes son los más convenientes.
Francia: Mi tierra de acogida literaria, donde la Tristeza ha alcanzado la condición de best-seller, pero también donde más me han obligado a profundizar sobre las razones de mi literatura. La tierra donde nació Lola, mi compañera inseparable.

Llorar al recibir un premio

Dos veces, la primera con el Tiflos, una explosión de incredulidad y felicidad desconocida hasta entonces. La segunda, al recibir el premio a la mejor novela negra europea en Francia: de felicidad, de satisfacción inmensa, de paz al echar la mirada atrás y ver cuánto esfuerzo y cuánta ilusión hasta llegar a ese momento, solo, después de recibir el premio y pensar en mis padres, en mis amigos, en mi compañera.

El abismo de los Sueños

La primera novela que escribí, finalista del premio Fernando Lara que no llegó a publicarse, pero que un día retomaré porque está llena de buenas intenciones.

La tirada de Respirar por la herida

En una primera edición 6000 ejemplares (la primera de la Tristeza fue de 3000), un esfuerzo titánico para Alrevés, que deberá competir con los cientos de miles de otras ediciones de otros escritores más conocidos. Pero suficiente para que salte la chispa y se produzca el milagro de los panes y los peces. En ello confiamos

¿Qué estás leyendo?

Una edición preciosa de la Montaña mágica de T. Mann reeditada por Edhasa que me han traído los reyes magos.

¿Qué volverías a leer?

"La Peste" de Albert Camus y Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez.

Víctor, ha sido un placer y una gozada conversar contigo. Espero que Respirar por la herida tengo el mismo éxito o más que La Tristeza del Samurai.

Muchas gracias. Yo también me lo he pasado muy bien tomando café contigo.

¿Oye?, que no será el último.

Seguro que no

lunes, 21 de enero de 2013

Novedad Alrevés: Respirar por la herida de Víctor del Árbol



Durante el año salen a la venta lecturas que te hacen dejar todo lo que estás leyendo, y casi todo lo que estás haciendo, para comenzar a leer, con un tanto de desesperación las nuevas historias que ha publicado un escritor que casi lo podrías calificar de fetiche.
Todos tenemos escritores fetiche, y el año pasado descubrí uno que inmediatamente me hizo conectar con su prosa y me dije a mi mismo que no me podría perder nada de lo que publicara a continuación.
Os estoy hablando de Víctor del Árbol y su nueva novela Respirar por la herida que sale a la venta el próximo 28 de enero, pero que será presentada en sociedad el día 26 en la librería de referencia de la novela negra, Negra y Criminal de Barcelona a las 13:00 y a la que estáis todos invitados.




Víctor del Árbol nos dejó noqueados con su anterior trabajo, La tristeza del Samurai, y amenaza con que su nuevo trabajo nos dejará sin palabras de nuevo. ¿Puede ser mejor todavía? Es por ello que tengo una ganas locas de leerla y de contaros como ha sido la experiencia, y de poder compartirla con las vuestras.

Hace unos días tuve la oportunidad de entrevistar al autor, y en breve publicaré la entrevista. En ella me comentaba lo siguiente sobre su nueva novela:

«en Respirar por la Herida lo que hacen es aferrarse con fiereza a la vida. Lo que vamos a encontrar es ansias de vivir a costa de lo que sea, de inventar el pasado, de inventar formas de amor, de inventar odios, de inventar en definitiva cualquier razón que nos permita mantenernos a flote cuando ya no podemos más. El dolor, el sufrimiento como excusa, como razón para seguir respirando.»

Y sobre la definición de la novela decía:

«Mezcla otra vez los géneros, trhiller, negra, psicológica, para eso están los géneros: para usarlos y trasgredirlos. No es una novela negra al uso: aquí no hay policías, no hay detectives ni periodistas que investigan. Aquí quién investiga es un extorturador de la DINA (la policía secreta chilena) y un terrorista argelino muy peculiar.»

Y no os avanzo más, pues la entrevista dio mucho de si, fue muy interesante y divertida, y no solo hablamos de su nuevo trabajo. Os invito, como no, a leerla para conocer un poco mejor al autor.

Y por si todavía no os he generado las dudas y las ganas de leerla, os dejo con la sinopsis esperando encontraros en cualquier cruce de caminos con la novela en vuestras manos.

Sinopsis:

Quizás Dios juega a los dados con nuestro destino, desperdigando las piezas de un rompecabezas que siempre vuelve a unirse de un modo u otro. Acaso sea el azar el que nos arrebata aquello que más amamos, pero puede que todo lo que nos ocurre sea simplemente el resultado de nuestros propios actos.

Estas son las preguntas que atormentan a Eduardo, un pintor para quien nada tiene sentido tras la muerte de su mujer y su hija, hasta que una famosa violoncelista, Gloria Tagger, le encarga el mayor reto de su vida: pintar el retrato de Arthur, un empresario de pasado incierto. Aceptar ese encargo desencadena una espiral de emociones y acontecimientos trágicos que succiona inevitablemente a cuantas personas le rodean. Con cada pincelada, Eduardo va abriendo puertas que habría sido mejor mantener cerradas, pero que, una vez abiertas, nada ni nadie podrá volver a cerrar.

Con una trama perfectamente urdida y una intensidad descarnada de dolor y culpa, pero también el ansia de vivir, Respirar por la herida desborda los límites de sus protagonistas con una precisión y una psicología digna del maestro en que se ha convertido ya su autor, Víctor del Árbol.