martes, 22 de abril de 2014

Después de despedirme de Pepe Rubianes

 SINOPSIS
Esta novedad de Alrevés descubre, pues, tanto el hombre que era tras despedirse del público como el poeta interior o el ciudadano reivindicativo. El humorista que llamó idiota al alcalde Salamanca, que murió con una querella pendiente por sus declaraciones sobre la unidad de España y que vio cómo su obra Lorca eran todos era censurada por el propio público… Un cómico que superaba los confines del escenario y no podía despedirse sin dejar testimonio de sus opiniones y reflexiones. De hecho, eso es lo que representa Después de despedirme. Pepe Rubianes inédito: un testimonio del mundo tal como lo veía uno de sus mayores analistas. Un homenaje de su hermana Carmen para mantener vivo su legado de humor. 




El 1 de marzo se cumplieron 5 años, sí, 5 años sin Pepe Rubianes; 5 años sin sus monólogos, sin sus divertidas apariciones televisivas, sin su complicidad con entrevistadores como Andreu Buenafuente, sin sus reflexiones a voz en grito sin trampa ni cartón. Y la verdad es que se le encuentra a faltar.
Por eso, cuando una editorial como Alrevés y sobre todo su editor Josep Forment, junto con la hermana de Pepe, Carmen, apuestan por un homenaje como Después de despedirme, no se puede hacer otra cosa que quitarse el sombrero y aplaudir, pues creo, y no voy a esperar más, es uno de esos libros que tendrían que estar en todas las casas, y no para leer, sino para releer una y otra vez, un día una, otro día otra de las historias que Pepe imaginaba, creaba, pintaba, y olvidarse de una puñetera vez (como diría él) de los malos rollos del día a día.
Con esto no quiero dar a entender que Pepe no era consciente de lo que sucedía a su alrededor, al contrario, lo era y mucho y de ahí que decidiera escribir, «Aclaro, en primer lugar, que no soy escritor, aunque me encanta escribir. Es una de las pasiones de mi vida. Hago la «gimnasia» diaria de escribir todos los días un par de horas (desde muy joven).». Ya veis que la etiquetaba como gimnasia, esa que le ayudaba a librarse de los fantasmas que le atormentaban (que nos atormentan). Un gran consejo en los tiempos que corren.

Creo que es bueno aclarar que Después de despedirme no es un recopilatorio de monólogos de Pepe. Tiene que quedar claro que son textos inéditos extraídos de las más de diez libretas que utilizó para ir escribiendo. Una parte de esos textos son lo que encontraréis en el libro, una selección muy especial y realizada con mucho tacto por Josep Forment con la inestimable ayuda de Carmen.

«Con la risa, respondemos a una necesidad concreta de liberar nuestros demonios que precisan ver la luz y salir al exterior.»

Hacía tiempo que no me reía tanto leyendo un libro. Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de recitar en voz alta lo que leía. Y ha sido así. En más de una ocasión me he levantado y he tenido la necesidad de recitar lo que leía intentado poner un poco del énfasis que recuerdo de Pepe. Uff, la verdad, es muy liberador. Ya me estoy viendo en esas noches de barbacoa en la terraza hiendo a buscar el libro para recitar algunos párrafos, aunque costará elegir uno, pues son todos geniales.

Es muy grande estar leyendo un texto e imaginarte al escritor en tu cabeza recitándolo. Es tanto lo que nos marcó Pepe que estoy convencido que su imagen perdurará en nuestro imaginario durante muchos años. Supongo que eso también lo provoca que los textos sean así tal cual era Pepe sobre un escenario, como decía, sin manipulación, directo del horno.

Él dice que no se considera escritor. Yo creo que lo es, y de los buenos. Qué gran prosa, que expresividad, que riqueza lingüística, que ritmo.
Haced la prueba, como yo, poneros de pie y recitar. ¿A qué fluye?

Y he dejado para el final la parte del libro que lo define por completo, el magnífico prólogo de Josep Forment. Si tenéis alguna duda sobre si comprar o no el libro, dedicarle unos minutos a su prólogo. Os aseguro que una vez leído os llevaréis el libro y como no una sonrisa.

«Sonreír está en el plano de la sensibilidad y la armonía, la risa está en el umbral de la incomunicación»
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