jueves, 8 de mayo de 2014

Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami

 SINOPSIS
Cuando Tsukuru Tazaki era adolescente, se sentaba durante horas en las estaciones para ver pasar los trenes. Ahora, con treinta y seis años, es un ingeniero que diseña y construye estaciones de ferrocarril y que lleva una vida tranquila, tal vez demasiado solitaria. Cuando conoce a Sara, una mujer por la que se siente atraído, empieza a plantearse cuestiones que creía definitivamente zanjadas. Entre otras, un traumático episodio de su juventud: cuando iba a la universidad, el que fue su grupo de amigos desde la adolescencia cortó bruscamente, sin dar explicaciones, toda relación con él, y la experiencia fue tan dolorosa que Tsukuru incluso acarició la idea del suicidio. Ahora, dieciséis años después, quizá logre averiguar qué sucedió exactamente. Ecos del pasado y del presente, pianistas capaces de predecir la muerte y de ver el color de las personas, manos de seis dedos, sueños perturbadores, muchachas frágiles y muertes que suscitan interrogantes componen el paisaje, pautado por las notas de Los años de peregrinación de Liszt, por el que Tsukuru viajará en busca de sentimientos largo tiempo ocultos. Decididamente, le ha llegado la hora de subirse a un tren.


Creo que hasta el momento se han traducido y publicado 12 novelas (si se incluye la que hoy reseño) en España y no podía ser que a día de hoy un seguidor, un fan de la obra de Hariku Murakami no hubiera leído Los años de peregrinación del chico sin color y más sabiendo que está a las puertas su nueva publicación. Han sido muchas las causas que me han llevado a este imperdonable retraso, pues aun no siendo del top-3 de las novelas del japonés sí que creo que tiene un lugar en el top-5.

«En este mundo existen colores buenos, deseables, y colores que transmiten malas vibraciones. Colores alegres y colores tristes. Hay personas con un halo intenso y otras con un halo difuso.»

Es complicado recomendar a un lector que no conoce la obra de Murakami por dónde empezar, aunque quizás Los años de peregrinación tenga un poco de cada uno de los mundos que nos ha presentado el autor en sus anteriores novelas. Encontraréis a los gatos; la música tendrá mucha importancia y no solo por Los años de peregrinación que como podréis descubrir es una canción que irá sonando durante toda la novela, si no por su amado jazz; los triángulos amorosos; las escenas de sexo; la fuerza de la amistad; los sueños; la búsqueda de uno mismo; y algunos elementos más del mundo de Murakami que como he dicho se ven reflejados en esta obra.
Quizás sí, quizás podría ser una obra para iniciarse con el maestro, aunque creo que encontraríais a faltar algo de fuerza en algunos momentos, algo de tensión, algo más de pasión, y con ello la nota final de satisfacción no ha bajado ni un ápice.

«Los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen, más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía.»

Me gustan las novelas que tienen buenos párrafos, buenas frases, novelas que tienes que subrallar y que te hacen pensar (un poquito). Los años de peregrinación es de esas novelas (la obra de Murakami al completo estaría dentro de esas novelas).

Decía Emilio Alcorze en su reseña: «nos presenta unos personajes mucho más reales, más tangibles que en otros de sus títulos. Incluso la forma de presentarlos o de hablar de ellos es más "convencional", más cercana al pensamiento filosófico (muy citado en esta obra) que a lo onírico.». Cuando lo leí me pareció una síntesis tan acertada que, con su permiso, lo he querido compartir con vosotros, pues creo que no lo hubiera escrito mejor.

«La vida es como una compleja partitura. Está llena de semicorcheas, fusas, signos raros, anotaciones indescifrables. Leerla correctamente es una tarea ardua y , aunque uno lo consiga, no siempre la interpreta de la manera correcta ni la valora en su justa medida.»

Los años de peregrinación del chico sin color tiene un excelente arranque, que bien estudiado lo tiene el japonés para engancharte en pocas páginas; tiene un notable nudo (aquí vendría el comentario de la fuerza, la chispa) y tiene un gran final, al estilo Murakami, así, sin más, se acabó lo que se daba. Suerte que lo conocemos.

«El talento es como un recipiente. La capacidad no cambia por mucho que uno se esfuerce. Y cuando el agua llega al borde, rebosa.»

No dejéis de leer cualquiera de las novelas de Haruki Murakami (los relatos es otra cuestión que ya he desgranado en alguna reseña) si no lo habéis hecho ya, pero tener en cuenta una cosa que son tantos los que le seguimos una vez leído y tenemos ganas de leer la siguiente, como lo que lo no lo vuelven a leer. Es lo que tiene ser un genio.  
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