lunes, 25 de agosto de 2014

August. Pecado mortal de David J. Skinner

 SINOPSIS
Es uno de los lugares más conocidos y más terribles del mundo: el corredor de la muerte, y en cierta medida es el protagonista de esta novela. Por él ha de pasar Robert August Robertson, quien fue condenado a morir en la silla eléctrica por un asesinato cometido en Nebraska, en 1971. ¿Cuál fue su verdadera historia? El propio August nos narra su vida, comenzando por los turbulentos hechos previos a su nacimiento, y llegando hasta su último instante de vida... y puede que un poco más. ¿Fue realmente culpable del crimen por el que se le condenó? Esa pregunta se la hará en varias ocasiones su confidente en el corredor de la muerte: el guardia que está a punto de conducirle hasta la silla. 






Había leído alguna reseña de Los crímenes del ajedrez , uno de los anteriores trabajos de David J. Skinner, y la huella que dejaron en mí fue bastante positiva. De ahí que, cuando surgió la posibilidad de leer August. Pecado mortal, el último trabajo del autor, y precedido por la concesión del Finalista del III Premio Oscar Wilde de novela corta, no dejara pasar la oportunidad, y más viendo que el formato de la novela es de ese que tanto me gusta, novela corta, de menos de 150 páginas donde poca cosa se podría cortar con la tijera del editor/lector.
Una vez leída puedo decir que me ha gustado aunque con algún pero que más tarde intentaré explicar. Con todo, el peso del pero es casi insignificante y casi quisquilloso, con lo que August. Pecado mortal ha pasado la prueba del algodón.

Y para los que no conozcan al autor, David J. Skinner es madrileño, aunque por el nombre no lo parezca, de padre americano y madre española; creo que es un punto que se tenía que aclarar para situar al autor donde toca y no en otro continente.
Una vez situado decir que, lo mejor de la novela es hacer sentir al lector como si estuviera en la acción, como si fuera el confidente, el último amigo que tendrá Robert August, el condenado a muerte, cuando faltan pocas horas para que encare el pasillo que le llevará a la silla eléctrica.
La forma de explicarlo, las preguntas y respuestas del carcelero hacen que se cree una dinámica que ayuda a la hora de construir la atmósfera adecuada para el momento.
Y luego, esos capítulos cortos al estilo flashback con los que se van construyendo el pasado de la historia ayudan mucho a mantener la tensión durante todo el relato, así como la incertidumbre de lo que pasará y de lo que pasó, pero sobre todo el porqué.

Y entramos en el terreno de los peros, aunque como comentaba, quizás son peros míos y vosotros no los consideréis así.
El primero: creo que se tiene que tener cuidado al utilizar la primera persona como narrador de una historia.
En August. Pecado mortal se utiliza esa primera persona en casi toda la novela menos en el epílogo que será uno de los mejores momentos de la novela al darle ese toque mágico que tienen que tener las historias.
Pero como decía, la primera persona es peligrosa cuando el narrador deja de estar viendo la acción y la sigue contando sin vivirla. ¿Cómo la puede explicar?
Esa pregunta me hecho yo en una momento de la narración y he podido oír un cierto chirrío del texto. No sé, creo que hubiera sido mejor cambiar en ese momento de narrador y utilizar al carcelero para acabar de completar la acción.

El segundo pero es complicado de explicar sin generar spoiler. Tiene que ver con la ejecución de un asesinato y con la investigación. Me pregunto, ¿sí se hace una búsqueda por una casa y se encuentra un pistola bajo un armario, es tan complicado encontrar un cadáver bajo una cama? Yo creo que no, y pienso que de nuevo hace que la fortaleza del relato en ese punto flaquee, aunque no soy nadie y las casualidades siempre pueden estar justificadas por mala praxis policial.

Se podría comentar algo más sobre el diario, pero creo que la balanza que os quiero mostrar se decantaría demasiado a lo negativo y de verdad considero que es una novela que se puede leer para conocer al autor, su estilo y así tenerlo presente en el futuro.

Como habéis podido comprobar, una novela dinámica por formato y construcción, con algunos peros puntuales que no nublan la satisfacción general, que se lee en un suspiro y que puede llevar a la reflexión.


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