lunes, 8 de septiembre de 2014

El campo del alfarero de Andrea Camilleri

 SINOPSIS
Por primera vez, Salvo Montalbano siente la punzada de la traición. 
Un cadáver con signos de haber sido ajusticiado por traición. Sin huellas dactilares y con el rostro desfigurado, las características no se corresponden con las de ningún desaparecido. Y cuando Mimì Augello insiste de forma muy extraña en hacerse cargo del caso personalmente, las alarmas de Montalbano se encienden. Pese a que los molestos achaques de la edad lo tienen algo embotado, su infalible instinto lo lleva a no ceder las riendas y seguir adelante sin bajar la guardia. O tal vez el mejor estímulo sea la aparición en escena de Dolores Alfano, una mujer atractiva y seductora que denuncia la desaparición de su marido, de quien dejó de tener noticias poco antes de que embarcara hacia Sudamérica. Así, de manera gradual y casi imperceptible, dos casos en apariencia distantes empiezan a mezclarse, y Montalbano deberá devanarse los sesos y valerse de todo su ingenio para desvelar la trama oculta de una traición insospechada.


Montalbano #17

Parece que cada verano está predestinado a leer una de las entregas que tengo retrasadas de las aventuras de uno de esos personajes que te atraen como un imán.
Os estoy hablando de Montalbano y os estoy hablado de Andrea Camilleri.

Hace tres meses me recordaron que tuve una tendinitis en el hombro en 2006 y recordé que el médico no supo decirme a qué se debía. Creo que ya lo he contado en otras ocasiones, pero ese enero de 2006 descubrí a Camilleri, descubrí a Montalbano y me compré y leí, ese enero, las diez primeras novelas de la serie. He de reconocer que son pequeñas, Camilleri siempre dice que tienen que tener 180 páginas distribuidas en 10 capítulos, pero yo ligué esa tendinitis con la postura de lectura de esas 10 novelas. A partir de ahí la modifiqué un poco y no ha sido hasta este año que se ha vuelto a repetir. Pero bueno, esa es otra historia.

El campo del alfarero es la entrega 17 de la serie y, como en las otras novelas del comisario, me lo he pasado muy bien. He de reconocer que no es una literatura de alto nivel, ni complicación, es una literatura efectiva al servicio de unos personajes que conocemos y de los que siempre queremos saber más. Además Camilleri lo sabe hacer muy bien: los personajes crecen, al igual que crecemos nosotros.
No quiero mirar atrás, pero fue inevitable al pensar que habían pasado más de ocho años de mi primera aventura en Vigatá. El tiempo pasa sin descanso, y Montalbano no lo recuerda en sus impagables meditaciones; qué grande es Camilleri cuando se pone delante del lector y le recuerda la edad que tiene y lo activo que está.

Como os decía, está claro que la novela está dirigida a esa gran masa de lectores que sigue las andanzas de Montalbano y que es complicado que un lector que no conozca la serie con anterioridad puede llegar a entender todos los matices, sobre todo humorísticos, que esconde la novela, porque eso sí, reír siempre se ríe con el comisario y toda la tropa.

Una de la peculiaridades que tiene esta novela es que la solución del caso, que casi siempre es lo de menos, viene dada por la novela de un escritor. ¿Y sabéis quién dicho escritor? Sí, ese que estáis pensando: el mismo Camilleri que, podríamos decir, se convierte por unos momentos en personaje de su propia novela.

No sé si tendrá que esperar un verano más en mi caso, pero lo que sí os quiero recomendar es que os acerquéis a la primera entrega si no conocéis al personaje, pues si o gusta habréis encontrado un filón, y si no lo hace, mucho tiempo no perderéis.

Y para terminar. Leí el otro día una frase que describe a la perfección lo que son las novelas de Montalbano y que reza: «recomendada a los lectores de misterio que disfrutan del viaje más que de la solución.»
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