viernes, 26 de diciembre de 2014

El manjar inmundo de Javier Quevedo Puchal

 SINOPSIS
Cazadores urbanos tras las presas más codiciadas. Una extraña torre sin puertas. Ancianas obsesionadas con la belleza perdida. Demonios familiares encerrados en el ático. El corazón de una bruja enterrado bajo un rosal. Noches de bodas negras como crespones… 

Javier Quevedo Puchal, ganador del Premio Nocte, nos presenta con El manjar inmundo una fascinante antología de relatos de terror gótico inspirados en cuentos de hadas clásicos, desde los hermanos Grimm hasta Andersen o Perrault. Trece asombrosas deconstrucciones de las historias con las que todos hemos crecido. Trece perturbadoras narraciones que reflexionan sobre nuestro lado más oscuro, pero también sobre aquellas debilidades que nos vuelven más humanos. El manjar inmundo es, en definitiva, el banquete perfecto para degustar como un buen vino tinto. A sorbos espaciados. Sin prisas. Igual que aquellos cuentos de nuestra infancia que, a la luz de la lamparilla, leíamos cada noche antes de dormir.


Casi seguro que Javier Quevedo Puchal es un tanto desconocido para la mayoría de vosotros. Para mí, literariamente sí, aunque no de leer sobre él en las redes sociales. Así que, cuando vi que sacaba nueva antología de relatos con ese título tan imán: El manjar inmundo en Punto en Boca y que además Darío Vilas me la aconsejaba, no me lo pensé dos veces: tenía que dejar de ser un desconocido literario para mí. Y que bien hice en seguir los consejos del gallego.
Los premios ya lo dicen, Javier Quevedo Puchal fue ganador del premio Nocte 2012 a la mejor novela de terror nacional y nominado a los Ignotus. Con ello casi se podría decir que está entre lo mejor del panorama nacional. Pero una cosa son los premios y otra muy distinta leerlo. Sencillamente genial, brutal, sobrecogedor en mucho momentos (y dejo algo para después).

Me da mucho respeto comenzar a leer un libro cuando mis expectativas son muy altas. Por lo general no se cumplen. Pero os tengo que decir que sí lo han hecho con El manjar inmundo y de forma sobrada. Y un consejo os voy a dar, que el propio autor daba en una de sus entrevistas en el blog Pasadizo (por cierto, de lectura recomendable para entender mejor la antología): leer solo uno cada noche; disfrútalos como caviar, a pequeñas cucharadas; y si podéis, recitarlo delante de un buen fuego, o bajo una mullida manta; crear ambiente en la sala bajando la intensidad de las luces y prepararos a pasar un buen momento de terror.

Cada vez me estoy haciendo más fan de los prólogos que no dicen cosas, de los prólogos que nos sorprenden, de esos prólogos que no se dedican a hacer una lista de las virtudes del autor.
Que genial prólogo el que escriben a cuatro manos dos grandes del género de terror, Santiago Eximeno y David Jasso, sencillamente brutal. Si hubiera un premio al mejor prólogo del año creo que el de El manjar inmundo se lo debería llevar. Es leer el prólogo y meterse de lleno en el libro y además en forma de historia, como un extra de la antología.

Javier Quevedo Puchal está claro que le ha querido hacer un homenaje a todos los autores de cuentos que en su infancia le hicieron vibrar y quién sabe si provocaron que hoy sea el escritor que es: los hermanos Grimm, los Andersen, Perrault y nos lo explica en otra magnífica introducción dónde nos hace ver que los cuentos de hadas no son como nosotros creíamos que eran. Esa es la premisa que el autor utiliza para reinterpretar clásicos que todos conocemos ,bueno, casi todos, como Caperucita Roja, El flautista de Hamelin, Hansel y Gretel, Cenicienta, Blancanieves, La cerillera,..., dándoles una nueva dimensión y lo que es mejor, generando una nueva sorpresa. ¿Creéis que es posible explicar de otra forma Caperucita Roja manteniendo su esencia? Sí, es posible y El manjar inmundo es la prueba.
No cometáis el error de no leer la antología porque ya conocéis los cuentos. Sería un gran error, pues como os explicaba, Javier Quevedo Puchal le ha dado otra dimensión siendo conocidos y desconocidos a la vez. Casi seguro que os llevaréis las manos a la cabeza como yo he hecho cada vez que acababa uno de ellos y los que es mejor: os hará dudar de cuál es la auténtica versión por aquello de la leyenda que cuentan que los escritores que al no poder escribir abiertamente sobre ciertos temas lo ocultaban bajos los cuentos.

Otro de los pilares básicos de la antología es su ambientación, su escenografía marcadamente gótica y mi constante en toda ella dándole fuerza al conjunto al no parecer relatos separados, recortados y puestos uno detrás de otro. Casi se podría decir que estás leyendo una novela donde van cambiando los personajes en cada capítulo, y eso no es fácil de hacer. Como tampoco es fácil conseguir lo que contaba antes que las reinterpretaciones mantengan toda su esencia y se conviertan en nuevas historias para adultos.

No quería olvidarme de los ilustradores del libro, desde esa genial portada obra de Fefeto a las láminas interiores obra de CalaveraDiablo que le dan un toque más mágico si cabe a todo el conjunto.

Creo que ha quedado demostrado que me queda mucho por leer y que después de conocer cómo trabaja el lenguaje, como las ambientaciones, cómo lo vive y con qué amor escribir un autor más se ha colado en mi lista a seguir.

El manjar inmundo de Javier Quevedo Puchal es una inversión literaria segura que os dará más de trece noches de placer.
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