jueves, 4 de diciembre de 2014

Manos sucias de Carlos Quílez

 SINOPSIS
Que en este país no es oro todo lo que reluce ya lo sabemos, y que una parte nada despreciable de la casta política vive del cuento, también. Es más, empezamos a conocer la punta del iceberg, pero ignoramos cómo son las entrañas de un Estado que se pudre día a día, expoliado por intereses bastardos, y a menudo coincidentes, de importantes estructuras financieras, partidos políticos y poderes públicos. Estas MДИOS SUCIДS son las de la impunidad de empresarios y gobernantes vendidos al poder, al sexo y al dinero. Que sean víctimas de sus propias orgías por delincuentes de poca monta o se asocien con la mafia rusa, qué más da. Sus negocios son tan espurios como inmensos en un intercambio de favores que van más allá del escándalo. 



Cuando la literatura se hace tan real, cuando la realidad se convierte en literatura, me provoca una especie de deja vu que me incomoda. Eso es lo que ha conseguido Carlos Quílez con su nueva propuesta Manos sucias, incomodarme y tener ganas de dejar de leer por la rabia y el asco que sentía al comprobar que lo real que es todo y la impunidad a la que estamos sometidos que hace que muchos se sigan enriqueciendo a costa del pueblo y lo peor, que se nos sigan riendo a nuestra cara y diciendo que ello no son así, que ellos no han sido, que tienen las manos limpias. Pero no es así, las tienen sucias y bien sucias como denuncia Carlos Quílez en su novela.

Ya os comenté en la reseña de su anterior publicación en Alrevés Editorial, Cerdos y Gallinas, que Carlos Quílez sabe de lo que habla, pues fue director de Análisis de la oficina Antifraude y Contra la Corrupción de Catalunya durante cinco años. Está claro que la realidad supera a la ficción en la mayoría de las ocasiones. Es por todo ello que la novela se leer como real. Además, el autor ha confesado en una entrevista haber vaciado mucho sumarios para documentarse para su novela, aunque creo que no le hacía falta por toda la experiencia que tiene a sus espaldas. Han sido tanto sumarios que el autor no se corta al decir que se ha dejado el alma en la escritura del libro y considera Manos sucias lo mejor que ha escrito hasta el momento.

Manos sucias es una novela con muchas tramas y subtramas que le gustará a aquellos que les interese conocer el trabajo exhaustivo de la policía y el cómo se coordinan entre cuerpos. Con todo, el autor vuelve a poner el dedo en la llaga al indicar que dicha coordinación podría ser mucho mejor, más efectiva y que a todos nos podría ir mejor.

Me ha dado la impresión de ser una novela que va de más o menos, quizás por el tema, quizás por la cantidad ingente de información que encontramos en sus páginas y que en algunos momentos ralentizan un tanto el ritmo de lectura y el ánimo lector, aunque ya apuntaba antes que lo que a mí me parece un pero, para un lector que quisiera saber más y más, sería una fortaleza. Pero os engañaría si os dijera que me ha parecido una novela con un ritmo vivo.

Otro pequeño punto sería el protagonismo del personaje que da vida a la, de momento, trilogía escrita por Carlos Quílez: Patricia Bucana. La he visto en muchos momentos desaparecida y os diré más, cuando ella asomaba su naricilla por la novela se tornaba más viva.

Creo que Manos sucias tiene una razón de ser básica: dejar constancia del momento de alta corrupción que estamos viviendo. Sería como una memoria a la que poder volver para no caer de nuevo en los mismos errores, aunque no sé que estoy diciendo si son los caraduras lo que nos la intentan colar y los errores los provocan ellos intencionadamente.

Como colofón, emotiva la imagen de la solapa del autor, que casi nunca se prodiga en fotografías, junto a su padre, que murió en 2013 y al cual dedica el libro, así como al también al tristemente desaparecido editor de Alrevés, Josep Forment, al que todos seguimos recordando con cariño al dejarse el alma por la literatura.
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