lunes, 12 de enero de 2015

Juego de identidades de Armando Rodera

 SINOPSIS
Thomas Anderson, un joven científico afincado en Washington, está a punto de culminar una investigación que podría cambiar el curso de la medicina moderna. Un proyecto de más de diez años que supondría el mayor descubrimiento del siglo XXI. Pero su situación anímica y personal no es la más idónea, por lo que aprovecha un congreso médico que se celebra en Las Vegas durante el fin de semana para escapar de la rutina habitual. 

Allí se encontrará con Nathan Danniels, antiguo compañero de estudios al que había perdido la pista. Juntos preparan un arriesgado plan que les permitirá a ambos acabar con todos sus problemas. [...] intrigas empresariales, mafias internacionales, sicarios y asesinos a sueldo, o persecuciones de película en escenarios de medio mundo[...]


Hacía tiempo que tenía pendiente la lectura de Juego de identidades de Armando Rodera después de que me convenciera con Caos absoluto, y sobre todo con El color de la maldad, la novela por la que más se le conoce y que también está triunfando fuera de nuestras fronteras.
Y tuvo de nuevo la culpa New York de que rescatara esta lectura a modo de homenaje al autor, ya que hacía pocos meses él había estado en la ciudad que nunca duerme y me puse en contacto con él para que me diera algunos consejos que reconozco me han ido de perlas.
Además leyendo la sinopsis recordé que parte de la novela transcurría por escenarios que estaría pisando durante el viaje y creí que la mejor forma de inmersión en una lectura es leerla sobre el terreno.
Y así fue como volvimos un segundo día a Central Park, esta vez a la parte sur (os explicaba en mi anterior reseña que con La noche que Himmler conoció a Borges estuve por la parte central), para volver a vivir la experiencia de una lectura en ese incomparable lugar. Que decir que os recomiendo el viaje y claro está, regalaros unos minutos de lectura en tan bello escenario.






Juego de identidades es un thriller al estilo americano, de esos que te engancha desde la primera página y que consigue picarte la curiosidad para continuar su lectura y ver como salvarán la situación. Y como no hacerlo cuando vas leyendo que el personaje principal está presenciando su propio entierro. Además, Armando Rodera sabe jugar con el presente y el pasado, eso que tanto gusta a la mayoría de lectores, ir viendo como avanza una historia y por otro lado ir viendo como se ha llegado a dicha situación, para que al final las dos historias converjan en una sola.

La lectura está cargada de pros que se convierten en contras, o como mínimo conmigo ha sucedido así. De ahí que lo que leáis esta reseña tengáis la prudencia de iniciar la lectura, si os ha interesado la sinopsis, si ya habéis leído al autor, si os ha picado la curiosidad la reseña, y de esa manera comprobar si en vuestro caso son pros o contras.

Libro interactivo: quizás hace dos o tres años, cuando se publicó Juego de identidades no era tan común leer una novela interactiva, es decir, una novela en la cual teniendo conexión a internet en tu ereader se pueden obtener más información respecto lo que está leyendo mediante los enlaces que el autor prepara. Es lo que se llama un libro enriquecido. Pues bien, yo creo que puede ser un pro por lo novedoso, por lo fácil que puede ser conseguir esa información, pero para mí es una contra, ya que no tengo necesidad de que me envíen a otras páginas para vivir lo que leo. Creo que el autor no debería de tener la necesidad de enriquecer su libro, que sus propias palabras deberían bastar y en todo caso, es decisión del lector luego sentarse y buscar información, como muchas veces he hecho, para enriquecerse durante o tras una lectura. Creo que ese querer enriquecer provoca una relajación en cuanto a la extensión del texto.
Como veis, una opinión muy subjetiva y de ahí que la ponga entre las comillas de pros que se convierten en contras.

Guía de viajes: no es la primera novela que en algunos momentos me ha parecido una guía de viajes y seguro que ese querer enriquecer la lectura también lo provoca. Es un pro leer una novela que te explica lugares o escenarios como los que comentaba de New York, pero si el autor se recrea en ellos, como la visita a Tenerife que se me ha hecho eterna y aburrida, luego esa buena voluntad se convierte, y vuelvo a reseñar: para mí, es una contra. Existen muchos momentos de la lectura en que esa mal llamada guía de viajes hace que el ritmo de la acción decaiga y afecte a la satisfacción general de la lectura. Creo que un buen ejemplo de pro y que demuestran que no hacen falta tantas páginas para situar acciones son las descripciones que consigue Armando Rodera de, por ejemplo, la estación Penn 34 st de New York, creo que es genial, que transmite lo que se siente cuando se está en ella. En otro lado de la balanza, lo dicho, Tenerife y en algunos momentos Roma.

Sobran páginas: ya lo he comentado en el anterior párrafo, pero no solo en las descripciones, sino que también, por ejemplo, en la trama amorosa que viviréis pasada la mitad de la novela. Ahí capítulos que se podrían borrar de un plumazo y la novela continuaría funcionando. Quizás me falte romanticismo, sensibilidad, no sé, pero creo que cuando un libro o una película está en su punto álgido debe explotar y no meterse en la cama.

Y para finalizar creo que la parte científica de la historia, la excusa para que Armando Rodera escriba una novela de huidas, persecuciones, cambios de identidades, está cogida por los pelos y es demasiado optimista en todos sus sentidos. Por poneros un ejemplo: Los juegos del hambre. Si quitas la excusa inicial de la novela que la encuentro absurda y una vez iniciados los juegos, pues la novela entretiene, pero claro, sin mirar la excusa. No sé si me he explicado. Aquí me ha sucedido un poco lo mismo. Ok, lo acepto y continuamos leyendo porque me interesa saber cómo los personajes salen del berenjenal que han montado.

Un dato importante ante tanto pro que se convierte en contra. Creo que el final está logrado, que merece la pena llegar hasta él y que aceptando los contras como pros o intentando que los contras no se coman a los pros podría ser una lectura muy satisfactoria para todos aquellos que les gusten los thriller de corte científico.

Ah, sino habéis leído El color de la maldad, creo que es la mejor forma de conocer a un autor que nos seguirá dando alegrías como Armando Rodera y que espero volver a leer en un futuro no muy lejano.

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