jueves, 22 de enero de 2015

Medusa - Alberto Vázquez Figueroa (Ediciones B)

 SINOPSIS
Las máquinas deben estar al servicio de los hombres, no los hombres al servicio de unas máquinas que están al servicio de otros hombres. Durante los últimos treinta años, y gracias al monopolio de las nuevas tecnologías, menos de cien personas han conseguido acumular tanta riqueza como los 3.570 millones que forman la mi tad más pobre del planeta. El cincuenta por ciento de cuanto existe está ahora en manos de apenas el uno por ciento de la población. Crítico y visionario como es habitual en él, Alberto Vázquez-Figueroa firma esta sorprendente novela en la que denuncia el expolio al que insaciables multinacionales y gobiernos corruptos someten a los seres humanos. El autor de éxitos como Tuareg, Cienfuegos o Coltan vuelve a demostrar su talento narrativo en este thriller apasionante y adictivo que contiene una aguda reflexión sobre cómonos han convertido en esclavos de una enorme red, siempre conectados a una pantalla.


Seguro que no es la primera vez que os cuento que soy fan de Alberto Vázquez-Figueroa y esa forma que tiene de hacer crítica social o reflexión de temas de actualidad mediante thrillers o novelas de aventuras. Ya he perdido la cuenta de cuántas novelas del autor canario he leído, pero os puedo adelantar que leyendo su penúltima publicación, Medusa (la última es Hambre, continuación de esta), me ha demostrado que sigue en plena forma y que sus argumentos siguen siendo de mucho interés.

Siempre me sorprenden los argumentos de las novelas de Alberto Vázquez-Figueroa. Hace que lo sencillo se vea complicado y que lo complicado se vea sencillo. Como siempre, partiendo de una situación inicial de lo más común, el autor despliega toda su imaginación para llevarnos al límite de la reflexión aprovechando cada pequeño momento para dejar su crítica al sistema y además lo hace con elegancia sin olvidarse del humor.

«Leer enriquece... Traducir bien aumenta esa riqueza.»

¿Seríamos capaces de vivir sin internet? ¿Estamos enganchados a las redes sociales? ¿Sabemos realmente lo que saben de nosotros mediante internet, compras con tarjetas, cámaras de seguridad...?
Yo creo que me costaría mucho volver atrás, pero bien es cierto que cuando era un niño no teníamos nada de esto. Quizás sí que haga falta un poco de racionalidad en todo ello, y eso es lo que quiere transmitir el escritor en su novela.

«Tan solo los malos políticos creen que las cosas se arreglan por sí solas.»

Las críticas al sistema actual son constantes, remarcando con ejemplos la corrupción de los políticas que miran antes su bolsillo que el bien de la población haciendo que las desigualdades sociales se acrecienten mucho más.

En la novela, como no, también hay espacio para presentar alguna idea, algún invento del propio Alberto Vázquez-Figueroa, que como sabréis también es inventor. En este caso es una idea sobre salvamiento marino que tiene toda su lógica. Creo que he leído por ahí que el Ministerio de Fomento le ha llamado para hablar sobre el tema. Parece que en este caso sí que le van a hacer caso.

«De tanto que comunicamos hemos dejado de comunicar.»

El autor hace referencia a otra de sus novelas como la grandiosa Coltan que por desgracia sigue estando de actualidad. Hace tan solo unos días en Cuatro se podría ver un reportaje totalmente actual sobre el tema. Os recomiendo su lectura.

Un punto también muy destacado es el punto metaliterato al ser los protagonistas dos traductores y aprovechar las pausas literarias de la novela para hablarnos sobre su trabajo. Me ha parecido bellísimo leer que el protagonista hacía sus traducciones a mano y que ya se encargaban otros de pasarlas a limpio aduciendo que así la traducción se hacía más reflexiva, con más cariño, con más calidad.


La novela me ha recordado en alguno momento al Ensayo de la ceguera de José Saramago por ese perfume apocalíptico que destila. Una novela no tiene nada que ver con la otra, aunque las dos hablan de un cambio en el sistema que lo altera todo, pero el cómo se van sucediendo las cosas o las respuestas de los gobiernos, y sobre todo, una sensación.

En el apartado de las pegas: quizás el inicio es un poco a trompicones (de nuevo sensaciones); me costó un poco meterme en la novela al estar acostumbrado a que con el canario todo sea más fácil, pero una vez te metes de lleno se lee del tirón.
El final, me esperaba algo más contundente y demasiado abierto para mi gusto, aunque ya tengo pensado leer Hambre y ver como continua la cosa.

¿Será de nuevo profeta Alberto Vázquez-Figueroa como lo ha sido tantas veces? Por poner un ejemplo: cuando habló del Coltan cuando casi nadie lo conocía, o cuando habló de clonación veinte años antes de que se clonara la famosa oveja.

  
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