jueves, 26 de febrero de 2015

Reseña: La nostalgia feliz - Amélie Nothomb (Anagrama)

 SINOPSIS
En la novela la belga retoma el hilo de Ni de Eva ni de Adán, la narración de un idilio de juventud de su sosias literaria con Rinri. Dieciséis años más tarde, Nothomb acepta la invitación de una televisión francesa de regresar a su país natal. Allí no sólo se reencontrará con Rinri, sino también con su niñera, Nishio-san. El Japón de Nothomb son sus orígenes y un Shangri-La literario. Un país al que pertenece pero que le es extranjero: o sea, un oxímoron, como también parece serlo el título de la novela. El lugar en el que nació, y en el que se crió durante sus primeros cinco años, pero en el que, como hija del embajador belga, crecería inmersa y traspasada por una peculiar mixtura cultural. Y esto dota a su vital y melancólica prosa de una descacharrante lucidez. 





¿Qué tienen las novelas de Amélie Nothomb que nos enganchan tanto?

Mientras leía La nostalgia feliz me iba repitiendo la pregunta anterior, pero sin dejar de leer; no podía. Y siendo sinceros la historia no es que tenga mucha cosa en lo argumental; ni que la trama sea para volverse loco; ni que vaya a aportar algo diferente a la literatura de la belga; ni mucho menos hablaremos de la mejor novela de la autora; ni siquiera que esté entre las diez primeras, pero seguía leyendo; no podía parar.

«Los reencuentros son un fenómeno tan complejo que sólo deberían producirse tras un largo aprendizaje o simplemente prohibirse.»

Sigo pensando en ello y creo que parte de la culpa la podría tener el buen trabajo de traducción de Sergi Pàmies. Me encantaría poder leer en francés para ver si la musicalidad es natural o es el traductor la que la provoca en cierta manera. No sería la primera vez.



La otra parte de la culpa al hecho de engancharnos a su lectura creo que tiene que ver con el fetiche de seguir conociendo momentos de la vida de la autora, pues ella misma se va encargando de presentarla por capítulos en forma resumida y atractiva.
¿Qué cosas le han pasado? O mejor dicho: cómo sabe convertir lo que le ha pasado en literatura.

Me ha gustado mucho el momento Natsukashii que es como se dice nostalgia feliz en japonés. Pues existe una palabra para definir ese concepto y además es una de las palabras más emblemáticas del idioma nipón.
Creo que no os voy a contar que es eso de la nostalgia feliz. Prefiero que os topéis con él al leer la novela, pero si lo pensáis un poquito, seguro que no os alejaréis mucho del concepto real.

«Soy una aspirina efervescente diluyéndose dentro de Tokio.»

La nostalgia feliz es quizás el libro más íntimo de la autora por acercarse Nishio-san su niñera, podríamos decir, su madre japonesa y golpearse con la cruda realidad de ver cómo los años pasan y algunos recuerdos se pierden. Pero también lo es por encontrarse con Rinri, su primer amor y de nuevo toparse con el frío muro de la realidad.

La novela se podría decir que es un diálogo de la autora con los lectores, pues a lo explicado antes se podría añadir el cómo vive el personaje la presión mediática que creo os sorprenderá un poco.

Al principio lo apuntaba: no es ni de lejos la mejor novela de la autora por ser un tanto plana de emociones en muchos momentos, pero sigue teniendo esas puntas de lucidez que hace que no podamos dejar de leerla.

Amelie Nothomb en Cruce de Caminos

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