lunes, 30 de marzo de 2015

Reseña: Blitz - David Trueba (Anagrama)

 SINOPSIS
Blitz podría ser una tragicomedia romántica. Pero como ese género no existe, estamos invitados a ignorar las etiquetas y centrarnos de manera apasionada en la peripecia de los personajes. En especial de Beto, un joven arquitecto paisajista que llega a las costas de Múnich en medio de un naufragio vital y sentimental. Invitado a participar en un concurso que podría solucionar sus perspectivas de futuro, ha llegado acompañado por su novia. Pero, casi al instante, su estancia en Alemania se convertirá en una comedia humana. Bajo el destello de un relámpago, que es exactamente lo que significa la palabra blitz, tendrá que afrontar un cambio de vida y de ideales.






He leído todas las novelas de David Trueba y hasta hoy consideraba que con cada nueva publicación el autor iba creciendo. Me lo pasé de cine con Abierto toda la noche; me reí muchísimo recordando mi juventud con Cuatro amigos; me quité el sombrero ante el novelón Saber perder.
Cuando vi que publicaba nueva novela, y más después de tantos años, no pude resistirme y el mismo día que salía a la venta la fui a comprar. La puse en un lugar bien visible donde la portada me iba diciendo léeme, madurando así el inicio de la lectura para que no se convirtiera en un polvo rápido y más viendo que tenía tan pocas páginas, y digo pocas porque tenía muchas ganas de leer a David Trueba, de disfrutar de su buen hacer.
No me cansaré de repetir que las grandes expectativas llevan consigo, en la mayoría de los casos, las mayores decepciones.
Unos días antes de que iniciara la lectura una compañera de trabajo, lectora como yo del autor, me comentó, hombre, tiene un inicio un tanto raro, pero luego la cosa se arregla. No es la mejor novela, pero se deja leer. Malo, pensé yo.
Y no me equivoqué al pensar que la cosa no iba a ser cómo yo pensaba. No lo alargo más: Blitz ha sido una gran decepción.

Pero antes de llegar a esa conclusión una imágenes ilustrativas de lo que fue mi lectura.
La inicio con muchas ganas, aunque no las mismas que tenía el día que la compré al haber hablado con mi compañera de trabajo. Iba advertido, pero que razón tenía. El inicio es horroroso. No engancha ni con cola. Le comenté a mi compañera, llevo cuarenta páginas y si no fuera David Trueba la novela ya estaría en el cementerio de libros olvidados, esos que pasada la página cuarenta no te dicen nada.
Me está costando escribir esto, pero no os quiero engañar.
Llegados a este punto siempre digo lo mismo, dejad de leer la reseña y leed la novela si os hace ilusión, si sois seguidores como yo del autor, quizás vuestra experiencia sea diferente.

Y la cosa no mejora.
Seguí leyendo por ser quién era el autor y por encontrar lo que me prometió mi compañera de trabajo, que la cosa mejoraba; pero no mejoró. Tampoco voy a decir que fuera a peor, pero la historia del Berto de turno no me convencía nada.
¿Dónde está el David Trueba que nos hacía vibrar con sus palabras? ¿Dónde el que nos hacía reír? ¿Dónde el ingenioso que jugaba con mil personajes a cuál mejor? Berto y Helga (súmale a Marta y el cantautor) no me han causado ningún tipo de emoción y creo que es muy importante para una novela que los personajes te digan algo o como mínimo que tengas ganas de seguir leyendo por saber más sobre ellos. He acabado la novela y me ha dado absolutamente igual lo que les hubiera sucedido.

Las prisas no son buenas. Creo que el tempo de la novela no está bien llevado. En la primera parte se entretiene con una historia de lo más aburrida y poco creíble (quizás si la novela funcionara, pues miras para otro lado). En la segunda coge la directa fotografiando las escenas que necesita explicar y ir pasando los meses para llegar a Diciembre (necesidades del guión).
Blitz, relámpago en alemán, ese que se ha llevado al autor de Saber perder y que nos ha dejado una caricatura del mismo.

Apunte de humor, creí que era el momento que Blitz remontaba: pajista, nombre que se le da a un paisajista pajillero. Una pequeña mueca consiguió.

Me da que David Trueba ha querido jugar a ser Amélie Nothomb, pero como la belga solo hay una. El experimento le ha estallado en las manos.

Esperaré la próxima novela de David Trueba con las mismas ganas, o quizás con más, con la que esperé Blitz. El autor de Saber perder se lo merece.
Publicar un comentario