lunes, 16 de marzo de 2015

Reseña: El diablo en cada esquina - Jordi Ledesma (Alrevés)

 SINOPSIS
Esteban siempre tuvo una vida cómoda, jamás le faltó de nada, hasta que su familia le dio la espalda y la suerte cambió de bando. 

Jorge Solís nunca fue un buen policía, aun así no le costó ascender, y con él ascendieron sus tácticas de sobresueldo. 

Humberta quiso dejarse atrás a sí misma, huir de su propio ser. En el afán se convirtió en Dulce. 

Santi no tuvo una infancia fácil. En el ejército encontró su vocación. No tardó en entender sus posibilidades al servicio del crimen organizado. 

Cuatro historias independientes se entremezclan para urdir una novela negra, muy negra. Un relato de ritmo súbito, sin intermediarios. Y en el que iremos recogiendo las decisiones temerosas de cada personaje mientras se enfrenta a su verdad y a las mentiras de los demás.


Es curioso que hace unas semanas os explicaba que llevaba una curiosa racha de novelas dónde había secuestros y ahora me ha pasado con policías corruptos y ese romper con los estereotipos. Os comentaba que no me había convencido mucho el comisario Evert Bäckström en La verdadera historia de la nariz de Pinocho, pero creo que no era tan solo por su corrupción, si no que llevaba asociado otras cargas. Ahora me he topado con Solís en El diablo en cada esquina de Jordi Ledesma y de nuevo nos encontramos con un policía al otro lado de la valla, aunque quizás sin tantas cargas, pero sí muy al límite como toda la trama de la novela que diría que es una explosión negra y criminal.

No había leído su anterior novela Narcolepsia, pero había sentido que tenía una voz muy propia y he de decir que la tiene y mucho. Su forma directa, brutal, visual, cinematográfica, pero sobre todo impactante te deja en muchos momentos sin aliento. Cada paso es un golpe más sobre la mesa, un mirar atrás porque sientes que alguien te persigue, una gota fría de sudor provocada por los nervios de la situación; una novela que dibuja al diablo, al diablo humano, en todo su esplendor; un puñetazo en el pecho.
Como veis, una novela no apta para corazones delicados ni para lectores que tienen tendencia al estrés, ya que Jordi Ledesma a conseguido marcar un ritmo vertiginoso a las acciones de la novela sin dejar espacio para la recreación innecesaria.

«La memoria le arroja raciones de vida caducada, caminos cuya andadura arrastra la consecuencia de vivir un presente amargo, confuso, con un futuro indescifrable.»

Y además, le pide un poco al lector; le pide que sea partícipe de la historia en cuanto a ligar las cuatro historias que se van desarrollando, en un principio desconectadas y que llegaran a formar parte del mismo cuadro.

Quizás algunos lectores podéis tener algo de reparo al juzgar la credibilidad de la trama en cuando lo que sucede es de características mayúsculas y ocurre a dos pasos de casa. Eso es bueno. Eso solo quiere decir que todavía creéis en lo puro de vuestro vecinos. Pero como dice Jordi Ledesma, El diablo está en cada esquina y desde hace unos años más. Coged un periódico al azar y señalad las acciones negrocriminales que se relatan en él. Leedlas luego todas juntas. Quizás ahora no pensaréis que la trama es poco creíble y que puedan existir personajes como los descritos por el tarragonés en la novela. Sí, al límite, muy al límite, pero si se quiere ser original se tienen que buscar las fronteras.

«Es pura supervivencia, el miedo le niega al intelecto la capacidad de imaginar el horror inmediato.»

No quisiera olvidarme de remarcar el fantástico trabajo de la editorial Alrevés a la hora de seleccionar su propuestas. Se lo comentaba a Gregori Dolz director de la editorial una vez que coincidí con él que creía que pocas veces me había sentido en la estacada cuando leía una de sus propuestas y es complicado mes a mes seguir cumpliendo. Ya hace tiempo que lo digo, pero creo que se está convirtiendo en un referente negro y criminal en mayúsculas si no lo es ya.

Y como cierre. Ya os he comentado cientos de veces que me gustan esos sorbos cortos, pero concentrados, esos disparos al corazón y El diablo en cada esquina es así, pues no quitarías ni una de sus casi doscientas páginas, esa medida justa que tanto me gusta.

Y cuidado que el diablo se puede esconder en cualquier esquina.


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