jueves, 5 de marzo de 2015

Reseña: La huella del cazador - Juan Miguel Fernández (Dissident Tales)

 SINOPSIS
Durante los años setenta y a principios de la siguiente década, están teniendo lugar, al norte del país, una serie de desgracias. En la frondosidad de los montes que lindan con un pueblo hasta entonces tranquilo, han comenzado a aparecer los restos mortales de personas sin identificar. Todo apunta, por los rastros dejados en las inmediaciones y el estado de los cadáveres, a manadas hambrientas de lobos. Pero la información y las investigaciones parecen ambiguas y poco esclarecedoras. Por otro lado, un grupo de amigos de la zona ha encontrado un lugar donde dar rienda suelta a sus escarceos musicales. Están haciendo sus pinitos en el mundo del Rock and Roll. Un hombre solitario les ha ofrecido, a cambio de muy poco dinero, un local para ensayar. El edificio se encuentra en el interior de un recinto originalmente diseñado para otros menesteres. Allí los jóvenes entrarán en contacto por vez primera con un horror que no habrían podido imaginar ni en sus fantasías más delirantes. A partir de ahí su experiencia se convertirá en un infierno del que resultará muy difícil escapar.


Nueva publicación en Dissident Tales que intenta abrirse hueco en el mundo editorial con una propuesta muy concreta por lo que parece: novelas cortas acompañadas de buenas ilustraciones.
Yo os hablé del buen trabajo que hicieron con El rayo rojo de Roberto Malo. Hoy os traigo otro buen trabajo, La huella del cazador de la mano de Juan Miguel Fernández y las ilustraciones de Elías Santos que me han vuelto a convencer por su buena conjunción y en este caso, me han gustado mucho las ilustraciones a una página en blanco y negro que merecen la pena ser observadas en su detalle y que como decía son un buen complemento de la historia.

«La humanidad prefiere vivir en la felicidad de la ignorancia.»

Tenía muchas ganas de leer esta nueva novela de Juan Miguel Fernández después de que me impactara de forma muy positiva con su El jardín impío (Dolmen, 2012). Recuerdo que decía que me había sorprendido en lo argumental. Era su primera novela. Luego me he perdido algunas participaciones en antologías hasta llegar a esta su segunda novela dónde no me ha sorprendido tanto argumentalmente, pero sí que de nuevo hace un buen trabajo al darle al lector aquello que promete desde su portada a su contraportada: terror del bueno, terror con sabor a años ochenta.

Leer La huella del cazador, a los que tenemos una cierta edad, nos puede provocar un viaje al pasado y recordarnos cuando veíamos, algunos en blanco y negro (la universalidad de la televisión en color llegó en 1982 con el Mundial de fútbol que se celebró en España), geniales historias de terror donde un grupito de adolescente se quedaban a pasar una noche en una cabaña en medio de un bosque. Siempre era los mismo, pero no dejábamos de verlas y de disfrutar con ellas.
Eso mismo se puede decir con la lectura de La huella del cazador con el añadido que no pasará los mismo al final. Se podría decir que la cosa está un poco más trabajada en su parte argumental.

En la parte negativa. Creo que Juan Miguel Fernández se ha dejado llevar por ese homenaje que se quería hacer a él mismo al situar la acción en los primeros meses de 1980, año en el que él nació. Quizás me equivoco y lo haya hecho de forma inconsciente, pero mucha coincidencia es que el primer disco de Iron Maiden se publicara en 1980 y que salga mencionado en la novela por un fan del grupo inglés como supongo que es el autor. El problema estriba en que era muy complicado y justo en el tiempo, que un adolescente normal y corriente español tuviera acceso a una cassette de ese primer disco y más cuando he comprobado en la Wiquipedia que no estuvieron de gira por España con el disco y eso hace que las probabilidades bajen un tanto más.
Bien, me podéis llamar quisquilloso, quizás toda pueda ser posible, pero yo siendo fan de Iron Maiden me fui a informar y me tope con lo que os he contado. Dejadlo en una anécdota.
Lo que no lo es tanto, y eso sí se debería cuidar, es que se menciona a Dragones y Mazmorras en 1980 cuando su estreno fue en 1983 en EEUU y 1985 en España según la wiquipedia.

Pequeños errores de documentación que no deben empañar una historia efectiva, sincera, directa y con un punto de terror agradecido y de agradecer.

A Juan Miguel Fernández decirle que espero poder leer su tercera novela que creo publica de nuevo en Dissident Tales en junio.
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