miércoles, 15 de abril de 2015

Reseña: Girando en Simetría - Darío Vilas, Ignacio Cid Hermoso, Rafa Rubio, José Luis Cantos (Tyrannosaurus Books)

 SINOPSIS
¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para arrancar de las entrañas del infierno a las personas a las que amas? 

Darío Vilas vuelve a dejarse imbuir por las calles de Simetría, la urbe corrupta en la que el horror humano es un sello que se estampa en el pasaporte de aquellos que la visitan. Le acompañan en esta ocasión José Luis Cantos, Ignacio Cid Hermoso y Rafa Rubio. Un póquer de autores que ofrecerá la versión más amplia, decadente y profunda de la isla que ha visto la luz hasta el día de hoy. Un recorrido a base de giros bruscos, un camino en línea discontinua que es solo de ida; porque nadie regresa jamás de Simetría. 

Girando en Simetría es una recopilación de relatos grotescos, surrealistas, terroríficos y muy humanos. Un descenso al infierno de la ciudad-telaraña del que ningún lector volverá siendo el mismo.


Durante muchos días fue valorando la posibilidad de coger uno de los ferrys que llevaban a la isla Simetría y comprobar con mis ojos si muchas de las cosas que había leído en Girando en Simetría eran reales y quién sabe se poder hacer un buen artículo de la experiencia.
 Tenía ganas de vagar por las calles e intentar pasar unos momentos en algunos de los lugares sobre los que habían escrito Darío Vilas, Rafa Rubio, José Luis Cantos y Ignacio Cid Hermoso, en plan viaje literario y algo más, pues lo que he vivido al leer Girando en Simetría no le he vivido con ninguna otra lectura.
¿Existiría un pub como el Suburbia dónde lo que predomina es el olor a heces y orina en cada rincón?, me preguntaba. ¿Sería posible tomarse una copa sin morir en el intento?
¿Daría tanto miedo el Parque de los Zurdos? ¿Seguiría en mis cabales después de pasar media noche observando desde unos viejos arbustos?
¿Se podía visitar la Zona cero sin riesgo a no caer en algún agujero negro similar a la locura?
Todas estas preguntas y muchas otras me las fui haciendo hasta no resistirlo más y una calurosa tarde me subí al único ferry que lleva a Simetría, isla que vaga a la deriva de forma asimétrica a la península. Un viaje sin retorno. Los autores de la antología lo había escrito mil y una vez, pero hasta que no lo vives no lo crees: de Simetría es imposible volver.

Sigo en Simetría. Llevo semanas escondido. Realmente es imposible salir de la isla si ella no quiere que salgas. No sé que le he podido hacer; no sé qué mecanismo me retiene sobre esta tierra inunda. Lo único que sé es que vivo sin vivir, pues no es vida lo que llevo saliendo por las noches de forma furtiva para poder rapiñar algo de comida. Me siento amenazado por la propia isla. Sí, sé que no me creéis. Seguro que pensáis que estoy loco, pero ha sucedido todo tal cual lo leí en Girando en Simetría. Al principio yo mismo no me lo creí, pero poco a poco, golpe a golpe, te vas dando cuenta que todo es real y que quieres salir corriendo en dirección contraria y no puedes. ¿Cuántas noches me he acercado al puerto Este para colarme en el ferry y no lo he conseguido? No me preguntéis porqué. ¿Pensáis que yo tengo ganas de continuar aquí?

Aún recuerdo mi primera noche en Simetría y recuerdo lo que leí en Girando en Simetría: «La noche en Simetría es una verbena de hadas cachondas, untadas en su brisa marina. Me arrebata la pituitaria un pútrido olor a nalgas y algas. La arcada sobreviene. Tarde o temprano, siempre acaba llegando la arcada, dulce al final de mi garganta.» Así fue, igual. Al final uno se acostumbra a ese dulce amargo final. Simetría es así. ¿Acabará la isla conmigo?

Por si así fuera, quería compartir con vosotros todo lo que estoy viviendo. Hoy he conseguido conexión a internet, no queráis saber cómo lo he conseguido se os revolverían las tripas, pero gracias a ello os puedo explicar lo que he vivido al leer Girando en Simetría y aconsejaros que no la leáis, pues os quedaréis enganchados y quizás no lo podáis dejar a tiempo.
En Simetría sobra gente, que digo gente, sobran monstruos y yo me estoy convirtiendo en uno de ellos. Mi manos están llenas de sangre, pero es mi vida o la suya, esa es la única ley que existe en Simetría. Y todo ello se lo debo a los cuatro indocumentados que un buen día decidieron explicar algunos de los pasajes sucedido en la isla. Me gustaría saber cómo se han documentado. Quizás estuvieron en la isla. Algunas veces me gusta imaginar, de momento eso me lo dejan hacer sin poner en riesgo mi vida, que siguen atrapados como yo en la isla. Sería un bello castigo a tan grande abominación.

Es complicado ponerle un nombre a todo lo que he leído, a todo lo que he vivido. Os puedo decir, creo que antes ya lo he hecho, que nunca había leído nada igual. Pero de nuevo os debo advertir que hay relatos que quizás no consigáis acabar por su dureza, y no por ser más o menos gore, sino por la escena en sí. Fueron esas escenas las que me llevaron aquí: no me las podía creer; creí que eran los sueños de unos locos y os he de decir que son reales.
Como también es real el amor que corre por estas calles y que tan mal visto está. Cuando leía Girando en Simetría me preguntaba cómo se puede hablar del amor cuando uno tiene un puñado de tripas entre las manos. Simetría está llena de amor, pero los monstruos, esos seres que habitan la isla, lo tienen atrofiado.

Lo he de confesar. He cerrado los ojos muchas veces leyendo Girando en Simetría por el horror, el terror, el desagrado que había en algunos de sus relatos, pero he continuado leyendo inducido por una extraña fuerza, quizás la misma que no me deja salir de la isla.

No, no me pidáis que os señale lo que menos daño os harán. Girando en Simetría es una obra completa, una historia completa que aunque no lo parezca va cerrando circulo para hacerse cada vez más grande. Y al igual que cierra va abriendo nuevas puertas para dar cabida a la Telaraña que muy pronto llegaran para seguir horrorizando a sus lectores.

No sé si podré salir nunca de la isla. No sé si podré ponerme de nuevo en contacto con vosotros, por ello dejo un mensaje para los de Nocte: tomaría nota de esta antología para sus siguientes nominaciones a mejor antología de relatos de terror. Quizás sea pronto para decirlo, pero no imagino que puedan publicarse muchas más como esta con esa fuerza, con esa rabia, con ese descaro, con esa buena letra.
Tiempo al tiempo.


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