lunes, 20 de abril de 2015

Reseña: La penitencia del alfil - Rafa Melero (Alrevés)

 SINOPSIS
Es un axioma del ajedrez que solo se pierde cuando el rey queda ahogado, cuando ya no tiene otra cosa que hacer, pero hay partidas que se alargan tanto como una vida, y en ese caso hay que olvidarse de perder y concentrarse en la esperanza. 

Y a ella se aferran dos hombres: el sargento de los Mossos d'Esquadra Xavi Masip y el inspector jubilado del Cuerpo Nacional de Policía, Alejandro Arralongo, que sigue obsesionado en dar a caza a un asesino que actúa cada diez años y solo deja a su paso un rastro de cadáveres y muchas preguntas sin respuesta. Hay casos en que un policía hace de ellos algo personal, y para el inspector Arralongo, esta es mucho más que una simple investigación sin resolver. Intentar atrapar a este asesino significa afrontar sus propios demonios, sabiendo que estos pueden destruirle. 

En este perverso juego de sangre y pistas, y en un tablero tan grande como Madrid y Barcelona, los dos investigadores tendrán que resistir las maniobras de un psicópata con una defensa heroica y sin rendirse jamás, sabiendo que al final hasta la más accesoria de las fichas puede resultar decisiva. 

En el ajedrez, como en la vida, no hay una sola solución, porque no existe solamente un problema. Y, además, la simple lógica no basta. En cada detalle, en cada pieza puede estar la salvación y el castigo, y también su penitencia.


Se tienen que tener las cosas muy claras y querer mucho la literatura para, en los tiempos que corren, sacar a la luz la misma novela, el mismo día, en castellano y catalán. Eso es lo que han hecho Alrevés Editorial y Rafa Melero con La penitencia del alfil y yo creo que se tiene que aplaudir.

No he podido leer la primera novela de Rafa Melero, La ira del Fénix, que introducía tanto al escritor como a su personaje el sargento de los Mossos d'Esquadra Xavi Masip y de la que se hace referencia a algunos pasajes que no son importantes, aunque ayudan a ir completando el personaje y dar continuidad a la serie. No creo que sea necesario leer la primera para disfrutar la segunda.
Lo que sí leí fueron reseñas que ahora he releído y en las que algunas apuntaban que la primera novela no estaba mal, pero que pecaba demasiado a la hora de explicar los procedimientos policiales haciendo que el ritmo de la novela se ralentizara y que hubiera un sobrante de páginas.
Se deduce que Rafa Melero tomó buena nota, ya que a mi entender en esta segunda entrega no se enrolla demasiado con el proceso y va bastante al grano de la cuestión, aunque sí va dando tumbos de un lado para otro recogiendo los granitos de arroz para hacer la paella de La penitencia del alfil.

La penitencia del alfil sigue siendo una novela muy procedimental. Me han gustado los pasos que se iban dando y como una cosa iba ligando con la otra, y el autor juego del autor con el lector ofreciéndole posible sospechosos que deberán descartarse o no para llegar a un buen final de novela.
Un lector con recorrido creo que podría saber quién anda detrás de todo, aunque tampoco estoy seguro que lo consiguiera sin cometer ningún error.
Como decía, creo que es una de las partes divertidas de la novela, ese juego entre el autor, que siempre tiene ventaja y sabe jugar sus cartas sin hacer trampas, y el lector que intenta pillar al escritor. Es un reto que debéis probar.

Quizás la parte floja, es la cuestión es sí, el porqué. No quiero romper la magia haciendo un spoiler, pero hay una escena crucial en la novela que la encuentro casi imposible de realizar. Mira que llevo una semana dándole vuelta a la cosa y no consigo verla para que suceda tal cual la cuenta el autor y en el tempo y ritmo que sucede.
Sí, seguro que la realidad supera a la ficción y que nos podríamos encontrar a un personaje con la carga psicológica negativa que lleva el asesino de la novela (y más), y que quizás incluso hiciera lo que hizo, pero para mí la segunda es casi imposible y la primera es un tanto sorprendente, pero como digo, tenemos que dejar un margen para esa realidad que se come la ficción y también por el buen tono general que tiene la novela.

Rafa Melero nos habla de la paradoja del crimen perfecto que nos llevaría a responder la siguiente pregunta: ¿Qué asesino en serie quiere perpetrar un crimen perfecto? Y la paradoja estriba en su respuesta: Ninguno, ya que entonces nadie pensaría en él. Quizás no dejen pistas usuales o no tengan fallos, pero si dejan las pistas que ellos quieren que los investigadores vean para seguir el juego.
Me ha parecido muy interesante este momento para la filosofía criminal.

En definitiva, me ha gustado este primer encuentro con Rafa Melero y creo que si me cruzo de nuevo con él volveré a probar.
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