lunes, 25 de mayo de 2015

Reseña: Charlotte - David Foenkinos (Alfaguara)

 SINOPSIS
Charlotte Salomon, pintora alemana de origen judío, deja Berlín tras una infancia marcada por una tragedia familiar y una relación amorosa que dejará en ella una huella definitiva, y pone rumbo a Francia huyendo de los nazis. En el sur de Francia le esperan sus abuelos, quienes custodian un secreto que Charlotte no puede conocer. Allí comienza a componer su fascinante autobiografía a través de una obra única. Al saberse en peligro confía sus cuadros a su médico a quien confiesa: «Es toda mi vida». Charlotte muere a los veintiséis años en Auschwitz, lejos de su gran amor. 

Su historia es la historia de un destino trágico. Charlotte es la búsqueda de un escritor fascinado por una artista y es una novela que, como la obra de Charlotte Salomon, inventa una nueva forma de arte.


Cuando la lectura de una novela dramática te emociona, te impacta, te remueve, el autor tendría que darse por satisfecho y sentirse orgulloso por el trabajo realizado.
Intuía, o mejor dicho, sabía desde el principio que Charlotte de David Foenkinos iba a emocionarme, impactarme, removerme, pues había leído con anterioridad al autor, pero lo que no sabía es que fuera a provocarme tanta rabia, tanta desesperación al ver que todo había pasado, que todo era real y que ya no se podía hacer nada, aunque pueda que sí se pueda hacer algo: recordar y de ahí que deban seguir existiendo novelas como Charlotte que pongan sobre la mesa cuan de injusta es la vida y le ponga nombres y apellidos a todos los malnacidos que se quisieron hacer un hueco en la historia a costa de otros, a costa de sus vidas.

El impacto de la obra pictórico de Charlotte llevó a David Foenkinos a realizar un viaje de investigación en el que no encontraba la forma de poder explicar aquello que sentía cuando veía un cuadro de Charlotte hasta que consiguió deshacer el nudo y escribir esta impactante novela.
Lo curioso es que no iba buscando a Charlotte, buscaba a Aby Warburg en un viaje que realizó a Londres. Fue entonces cuando comprendió a la perfección la teoría de la buena vecindad que siempre explicaba Aby Warburg: «El libro que estamos buscando no tiene por qué ser el que debemos leer. Hay que mirar el de al lado.» Después de leerlo me he parado a pensar y me han surgido varios recuerdos de dicha teoría. ¿Y a vosotros no os ha sucedido algo igual, no ya con libros, sino con momentos en la vida?

David Foenkinos acierta de pleno cuando hace una comparación entre las detenciones de los judíos alemanes y lo que escribió Kafka en El proceso. Es como si en dicha novela se describiera lo que sucedería, las detenciones sinrazón y el irremediable desenlace.

«Los pesimistas acabaron en Hollywood y los optimistas en Auschwitz. Billy Wilder.»

Charlotte es una novela diferente desde su concepción hasta su estilo, una sucesión de frases cortas, como disparos que al principio te hace parpadear, pero que a las pocas páginas dejas de hacerlo al no poder cerrar los ojos para seguir leyendo.

Quizás la única pega que le pondría a la novela es que se podría profundizar mucho más en el personaje, aunque puede que después dijera que se me había hecho larga. Nunca estamos satisfechos del todo, pero sí que os puedo decir que después de leer Charlotte su recuerdo perdurará en vuestra memoria.


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