martes, 19 de mayo de 2015

Reseña: Paranoia - Franck Thilliez (Destino)

 SINOPSIS
Ilan sigue sin recuperase de la pérdida de sus padres, fallecidos en extrañas circunstancias. Una mañana reaparece en París Chloé, su expareja, quien le propone embarcarse en una aventura a la que no podrá negarse. Nueve personas encerradas en un antiguo complejo psiquiátrico aislado en plena montaña. De repente, una a una empiezan a desaparecer. Encuentran un primer cuerpo. Asesinado. Se desata la Paranoia.










Franck Thilliez ha dejado descansar al comisario Sharko por el que se dio a conocer en España y que tanto ha gustó y sigue gustando con títulos como El síndrome E, Gataka o Atomka que formaron todas parte de alguna de mis listas top de lectura del año. Es por ello que tenía tantas ganas de leer su nueva novela Paranoia y ver si era capaz de engancharme a la historia de la misma forma sin que mediara el comisario.
Y lo ha conseguido con creces escribiendo una compleja novela en la que casi no parpadeareis para no perderos algún detalle. Intensidad, como siempre en sus textos.

Franck Thilliez vuelve a demostrar que se prepara muy bien antes de escribir una novela, pues Paranoia no está excepta de una complejidad argumental que tiene que estar muy bien trabajada para no dejar cabos sueltos al final.
El francés también nos invita a ver lo complejo y extraordinario que es el mundo de la psiquiatría y lo lejos estamos de entenderla.

Creo que lo mejor de la novela es haber conseguido meterme de lleno en el juego, en Paranoia, y llegar un momento en que casi no sabes lo que es real y lo que es ficticio, o quizás todo es real y ficticio a la vez: un gran juego. ¿Es la vida un gran juego?

Muy marcado los tres tiempos de la novela que os pueden deparar diferentes estados de interés. El primero, el que a mí siempre me interesa más, dónde se ponen las cartas sobre la mesa y comienzan a rodar los dados. La segunda, quizás la que más larga se hace y la que menos me interesa, pero a la vez la que va dejando las pistas del tesoro. También la parte sórdida de la historia con una ambientación muy conseguida. Y la final, el epílogo en el que se resuelve todo con maestría.

Paranoia demuestra que el terror engancha, que el terror nos hace disfrutar, que jugar con los miedos crea adictos.
Paranoia demuestra, si no estaba demostrado ya, que Franck Thilliez es un autor consagrado, un buen narrador de historias con ese toque científico personal.

«Ten cuidado con lo que sueñas, no vaya a hacerse realidad.»
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