jueves, 28 de mayo de 2015

Reseña: Siempre hay alguien a quien matar - Guillermo Orsi (Revólver)



Había sentido hablar de Guillermo Orsi y más después de ganar en 2010 el Premio Hammett que se otorga en la Semana Negra de Gijón, pero no se ha cruzado en mi camino hasta hace unas semanas cuando la Editorial Revólver anunció que publicaría su nueva novela Siempre hay alguien a quien matar.
Y me embarqué en su lectura sin saber muy bien que me iba a encontrar, pero con muchas ganas de saber sobre un país amigo como Argentina, y más sabiendo que Guillermo Orsi es uno de los estandartes de la literatura social negra y criminal argentina de los últimos años.

Un paréntesis en la reseña.
Seguro que tenéis la sensación como yo que hemos leído a pocos escritores argentinos y más si son negro-criminales. Pues es eso, una sensación. No hace falta buscar mucho para encontrar nombres famosos en el panorama actual. Además, si no fuera una sensación, mirar el palmarés del Premio Hammett de los últimos siete años y encontraréis cinco escritores argentinos que lo han ganado. ¿Coincidencia o alguna cosa querrá decir? Un mundo por explorar, un mundo por explotar y creo que la Editorial Revólver podría tener algo de ventaja.
Cierro paréntesis.

«No soy tan peligroso, escribo novelas, la realidad la escriben otros.»

No sé a vosotros, pero a mí siempre me ha gustado la figura del escritor que impulsado por algún tipo de circunstancia se ve abocado a la búsqueda y acaba inmerso en el mar de la inspiración. Me gusta que mediante novelas los propios escritores nos recreen su búsqueda interior que en definitiva es la búsqueda que cada uno de nosotros hacemos cuando nos paramos a pensar en la vida.

«El destino juega con cartas marcadas desde que decidimos abandonar el paraíso sin pagar la cuenta.»

Aunque parezca mentira, Siempre hay alguien a quien matar es una gran historia de amor. Será ese amor el resorte que hará que el escritor en cuestión inicie la búsqueda. Y lo que en principio será un puzle de cuatro piezas se irá complicado con rapidez hasta llegar al final, a la frase final, en la que creyendo que teníamos el puzle completo se nos caerá a tierra. Reconstrucción.

«Son piezas sueltas de un rompecabezas que no puede armar, que mejor lo deja como está.
-Si quiere jubilarse.
-Si quiere seguir vivo.»

A muchos nos les gusta que siempre se diga que la novela negrocriminal es un género social, pero es un hecho. Guillermo Orsi nos habla de la corrupción de algunos jueces en Argentina, de la influencia de las mafias (que no solo existen en Italia) y lo difícil que es romper la baraja.
Pero también nos habla de teatro y de Macbeth eje transversal de la novela, espejo de los acontecimientos, y nos habla de cadáveres de arena (título alternativo), pero como dice Guillermo Orsi, los cadáveres de arena se los lleva el viento.
«El problema de los ladrones que llegan al poder político es creer que la impunidad de la que gozan es para siempre.»

El ritmo de la novela es lento y pausado al principio para acelerarse un poquito al final. Y mientras lees van retumbando los vocablos argentinos que dan musicalidad a la novela y te transportan. No sería lo mismo hablar de Buenos Aires sin esos toques al lo que añadir la prosa-poética que en muchas ocasiones utiliza el autor para envolvernos aún más en la historia.

«Todo el mundo sabe que estamos en guerra, que la paz es siempre un simulacro.»

Ha sido una experiencia satisfactoria y lo mejor es saber que me quedan otras lecturas de Guillermo Orsi que explorar, además de investigar un poco más a esos narradores negrocriminales argentino que no tenía tan controlados.
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