domingo, 19 de julio de 2015

Entrevista: Un café con Eugenio Prados



Hace mucho bochorno y me ha costado salir a la calle. Cuarenta y dos grados a la sombra. Maldita ola de calor, pero he quedado a tomar Un café con Eugenio Prados, con hielo esta vez, y no quería perder la oportunidad de charlar con él de su nueva publicación Jazz letal y un poco del mundo editorial, lecturas y esas cosas que nos gusta hablar a los que somos apasionados de la lectura y la escritura.

He llegado antes que él. Bendito aire acondicionado. El local está semivacío. Normal, quién en su sano juicio sale a la calle con esta calor. Pero tampoco podemos estar todo el día encerrados. La próxima vez le pediré que me conteste las preguntas como hace casi todo el mundo, vía correo electrónico.

Bien pensando, maldita la gracia de contestarlas por correo pudiéndolo hacer en persona.

Cinco minutos más tarde llega Eugenio Prados y para mi sorpresa con una trompeta bajo el brazo. Eso es lo que llamo yo marketing del bueno. Le pediré que me toque algo, a ver si tengo suerte.

Me levanto, nos damos un abrazo, pedimos y a la charla.


Para los que no te conozcan cuatro pinceladas de quién es Eugenio Prados

Un tipo con una biografía bastante aburrida, pero con una vida interior de lo más ajetreada, siempre llena de ideas, proyectos e ilusiones; que ha dado tumbos sin destino durante muchos años, hasta que las letras, que siempre lo habían acompañado, se han cruzado en su camino, lo han agarrado por el cuello y le han dicho: “No busques más. Esto es lo tuyo”. Y les he hecho caso.

He tenido la suerte de poder leer en primicia tu nueva novela Jazz letal que sale ha salido a la venta el pasado 15 de julio y debo decir que el ambiente creado en la novela es genial. ¿Por qué el Jazz?

Es mi género musical favorito; aunque mentiría si te dijera que lo supe apreciar desde un inicio. La verdad es que al principio lo odiaba. Era, como digo en la novela “una música infernal” a la que no le veía la más mínima gracia. Pero gracias a una persona logré apreciarlo. Esa persona fue el locutor de Radio Clásica Juan Carlos Cifuentes, “Cifu”, que con sus programas “Jazz porque sí” y “A todo Jazz” me lo mostraron como algo maravilloso, accesible y placentero. Su reciente fallecimiento fue un golpe, y en los agradecimientos del libro su nombre es el primero que aparece. Sin él, “Jazz Letal” no existiría.

Es tu segunda novela ambientada en el distrito de Starkhell, la primera fue Los crímenes mudos y ahora Jazz letal. ¿De dónde surge la idea de inventar el distrito?

Cuando se escribe una novela negra ambientada en un sitio concreto, en seguida se dan cosas por sentadas. Leer la palabra “Nueva York” o “Harlem” en un libro ya indica un ambiente y unas imágenes muy definidas. Yo no quería eso con Starkhell. Quería que quien entrara en él encontrara un sitio impredecible, que no pudiera ubicar con facilidad, un lugar que existe en la actualidad, pero que fue construido hace cien años, antiguo, misterioso, y con unos habitantes que parecieran salidos de una novela de Raymond Chandler; donde pudiera ocurrir cualquier cosa...
Dicho esto, el sitio real que dio origen a Starkhell es Storyville el distrito creado a finales del siglo XIX en Nueva Orleans, construido para controlar la prostitución de la ciudad, pero que acabó cerrado años más tarde. Un lugar que, casualmente, fue una de las cunas del jazz; así que mis novelas no dejan de ser un homenaje a aquel lugar ahora desaparecido.


En las dos novelas ambientadas en el distrito el factor paranormal está presente. ¿Es un signo distintivo de toda tu obra? ¿Te sientes seguro en ese terreno?

Para mí “El Halcón Maltés” y “Nosferatu” me parecen historias pertenecientes al mismo género. Sobre todo en lo visual. El cine negro no es sino una evolución del impresionismo alemán y del cine de terror mudo. El callejón sin salida, la lluvia, lo Gótico, son elementos utilizados tanto por el género policíaco como por el de terror, y al escribir “Los Crímenes Mudos” pensé: “¿por qué  no mezclar los dos mundos?” Me salió de forma natural, aunque sí es cierto que en muchas de mis historias hay componentes fantásticos (en “La Tienda Secreta”, “La Tumba del Niño” o “Telarañas en los Ojos”, por ejemplo) Aunque más que novelas paranormales o de fantasía, las veo como novelas realistas salvo por un elemento que entra en la trama, la expande, y hace que ocurran cosas interesantes, o que al menos a mí me gusta contar.

¿Crees que ese efecto paranormal resta o suma lectores?

Es difícil de calibrar. A la mayoría de la gente que ha leído “Los Crímenes Mudos,” por ejemplo, les encanta ese giro hacia el terror, no se lo esperan, y me comentan que ese elemento está introducido con tanta naturalidad que no chirría, no es un pegote efectista, sino parte lógica de la trama, y les engancha. Pero también es verdad que me he topado con otros lectores que la mera sospecha de algún elemento poco realista les echa para atrás. Tal vez la clave esté en el equilibrio. Si les hace meterse en la historia, cuando llegue el giro no solo no les sentará mal, sino que agradecerán el cambio. Además, yo creo que la novela negra debe evolucionar, fusionarse con otros géneros, sorprender, provocar. No podemos quedarnos con la imagen clásica del detective borracho y solitario ni con tramas a lo CSI vistas mil veces.

Veo que entre tus recomendaciones está Arte salvaje de Robert Polito, la biografía de Jim Thompson.
Lo primero, ¿qué dos novelas recomendarías de Jim?

Yo empezaría por “El Asesino dentro de mí”. Del puñetazo que te va a arrear querrás leer todo lo demás de Thompson. Después iría a por “1280 Almas”, claro. Y si te han gustado esas dos después puedes leer “Una mujer endemoniada”, que es una de mis favoritas.

Lo segundo, ¿crees que hay algo de Jim en tu escritura? ¿Crees que es una buen referente a estudiar para los que quieren dedicarse a escribir en género negro?

Algo tiene que haber de Jim Thompson, porque es imposible leerlo sin que se te pegue algo; pero nunca me atrevería a emularlo, o intentar hacer algo muy similar a su estilo. Su forma de narrar, la forma en que describe la psicología de sus personajes, sus tramas envenenadas, la manera con la que te hace empatizar con el lado más negro de la existencia, es algo inimitable. Estudiarlo, sí. Venerarlo, también. Copiarlo, ahí no lo tengo tan claro.

A parte de Jim Thompson, ¿qué otros autores crees que deberíamos leer para estar en la onda negra?

La verdad es que a pesar de que “Los Crímenes Mudos” y “Jazz Letal” son novela negra, mis lecturas son de todos los géneros, épocas y condición, por lo que mis lagunas también son grandes. Aunque sí puedo recomendar tres novelas de que me han impactado últimamente: “Te quiero porque me das de comer” de David Llorente (Brutal); “La entrega” de Dennis Lehane (Qué bien cuenta las cosas este hombre) y “Trilogía de Nueva York” de Paul Auster (Si se quiere saber hasta qué límite se puede llegar la novela negra, esta es una buena opción).

¿Qué te inspira a la hora de escribir?

Leer mucho y bueno es algo imprescindible para cualquier escritor, y te ayudará siempre a salir de cualquier entuerto narrativo; aunque en mi caso casi cualquier cosa sirve para inspirarme. Vivimos rodeados de ficción en miles de formas y la inspiración la puedes encontrar en  películas, en series, en programas de televisión, en un foro de internet, vagando por Tumblr, viendo un anuncio, leyendo un tuit, en la cara de un tipo que ves por la calle, en la frase que te dice un amigo en el momento oportuno. Vamos, estar las 24 horas con los sentidos alerta. Incluso en sueños.

Un consejo para aquellos que se decidan por la autopublicación.

Paciencia. Ir tejiendo tus historias sin pensar en nada más. Escribir lo que te apetezca. No desanimarte. No dejar de escribir. Se puede luchar por tener éxito, pero este vendrá cuando le dé la gana, no cuando tú quieras.

Recomiéndonos una lectura

La Romana, de Alberto Moravia. Es el último que he leído y me ha dejado impresionado. 500 páginas que se leen en un suspiro y con unos personajes complejos y contradictorios que son de admirar.

Recomiéndonos un autor, no muy conocido, y que deberíamos conocer.

Bueno, no es actual, y tampoco es tan desconocido, pero cualquier historia de Pedro Antonio de Alarcón es digna de recuperarse. Leer “El Clavo” o “El año en Spitzberg” te dejará con cara de tonto de lo bueno que es.

¿Tú como lector que prefieres papel o digital?

La estantería que se ha derrumbado en mi casa hace pocos días por exceso de peso indica que fan del papel lo soy, y mucho. Pero no soy ningún talibán. El digital tiene enormes ventajas, no ocupa espacio, es transportable, puedes subrayar y compartir, hay miles de libros muy baratos, y la sensación que me provoca leer una buena historia es la misma en papel que con el Kindle. Así que empate.

¿Crees que el libro digital llegará estar por encima del papel en utilización/ventas? En otras palabras, ¿Crees que el libro digital llegará a substituir al de papel?

Yo creo que el digital, sobre todo en España, tiene mucho camino por delante. Veo cada vez más gente con lectores electrónicos y que además compra y recomienda. Como formato creo que crecerá todavía, pero que compartirá terreno como una forma más de leer, no será un monopolio.  El papel tampoco lo será. Y creo que eso es bueno. Que un libro pueda leerse en tapa dura, en bolsillo, en digital o en audiolibro son todos ventajas para el lector, y no deberían luchar entre ellos.

Para finalizar, ¿tienes en mente el esqueleto de una tercera entrega en el distrito?

Sí. Pero la idea tiene todavía que madurar. Tengo al protagonista y algunos momentos claves, pero falta trabajar para que la historia crezca y sea un buen cierre a la historia.

Y ahora sí, ¿dónde nos podremos hacer con Jazz letal y a qué precio?

Lo tenéis disponible en Amazon por 2,99€. Es una historia que se puede leer de forma independiente, pero si quieres tener un primer contacto con el distrito de Starkhell podéis leer “Los Crímenes Mudos” por 0,99€. Si os gusta ese, “Jazz Letal” os encantará.

Muchas gracias por compartir este café conmigo y espero que Jazz letal llegue como mínimo tan lejos como Los crímenes mudos.

Ojalá, David. Estos dos son los libros de los que estoy más orgulloso, y cualquier comentario tuyo o de los visitantes de tu blog me ayudarán a mejorar y seguir adelante. Mil gracias por la oportunidad.
Publicar un comentario