lunes, 13 de julio de 2015

Reseña: El tiempo como enemigo - Darío Vilas (Editorial Base)

 SINOPSIS
Un mensaje recibido en su teléfono móvil empuja a Carlos a un duelo contra el tiempo. Desde la desaparición de su novia, dos años antes, ha estado esperando que una pista apareciera en su horizonte y por fin ha sucedido. Tirando de ese hilo invisible llega hasta Vigo, donde se reunirá con su mejor amigo y socio en un turbio negocio. También conocerá a Dena, la enigmática chica portuguesa que le alquila el piso en el que se alojará durante su estancia en Galicia, y en el que el fantasma de una niña y su misterio lo aguardan, interfiriendo su búsqueda personal y mostrándole que a veces a la verdad le gusta hacer ejercicios de funambulismo, arriesgándose a caer por su propio peso.






Cuarta novela de Darío Vilas y me resisto a decir que sea su salto más grande literariamente hablando, pues seguidor como soy de todo lo que publica, creo que puedo decir que en cada nueva publicación, sea novela o cuento, siempre tendré en mi memoria su genial relato La pena y la nada bajo un cielo caramelo publicado en la antología Invasores de Mundos, el autor ha subido un escalón y en algunos momentos como en Lantana, donde nace el instinto o El hombre que nunca sacrificaba lasgallinas viejas, con la que ganó el premio Nocte 2014, ha subido cinco o seis de golpe.

Lo innegable es que editorialmente hablando sí que es su salto de calidad más grande al publicarse El tiempo como enemigo por un gran editorial como Editorial Base que le está dando más visibilidad a la obra del gallego y que la podrá hacer llegar a muchas más casas, o como mínimo tendrá muchas más posibilidades de hacerlo. Y para empezar, como cuenta el autor en su blog, al día siguiente, en un tiempo record, firmó la cesión de los derechos de adaptación al cine de la novela; más visualización que esa no se puede pedir. Espero y deseo que el trampolín le sirva a Darío Vilas para ser reconocido y poder llegar a ganarse la vida con ello, eso querrá decir que nosotros, sus seguidores, podremos disfrutar muchas más veces de su literatura.

El tiempo como enemigo tiene la virtud de su inicio con un muy buen preludio en el que tira el anzuelo del misterio al lector que irremediablemente lo engancha para no soltarlo hasta casi el final, pues el autor sabe dosificar durante toda la novela los datos para que ese preludio estalle cuando lo tiene que hacer. Primeros párrafos que también nos explican una genial portada que sin haber leído la novela destilaba misterio, pero una vez leída creo que es la mejor portada posible para la publicación.

Y montados ya en la montaña rusa Darío Vilas se quiere asegurar de que continúes leyendo con uno de los mejores momentos de la novela, el inicio del primer capítulo y esa descripción de su ciudad, Vigo, sello personal de un gran escritor que no necesita dos páginas para poder describir una ciudad y lo mejor, desde el sentimiento dotándola de vida propia.
No quiero compartir ese momento con vosotros, pues creo que es mejor que lo leáis y lo disfrutéis en la intimidad.
Creo que ese momento también dice mucho del contenido de la novela. Para mí el autor nos quiere decir que El tiempo como enemigo es una novela que cierra un ciclo el de las pequeñas editoriales que tanto le han dado y que también se podría ejemplarizar en dejar atrás la Bruja Lusa que tanto éxito le ha reportado y ese salir de su Vigo natal sin querer salir de él, ese amor odio, esa dicotomía que sería evolucionar para el gran público, pero sin perder su esencia, ese nuevo camino, ese nuevo germinar.
También nos lo explica con la historia de casi todos los personajes de El tiempo como enemigo, personajes que quieren dejar atrás el pasado, evolucionar, crecer, germinar, pero que se encuentran con muchas dificultades y sobre todo con su gran enemigo: el tiempo, que no se olvida de nada y que sigue invariable su curso.

Y por si no tuviéramos suficientes elementos para seguir leyendo la novela, Darío Vilas utiliza uno aún más emocional como el recuerdo del fatídico accidente ferroviario que se produjo en las cercanías de Santiago de Compostela en 2013 y que sumió a toda una población en la tristeza. ¿Qué hay peor que no saber lo que le ha sucedido a un ser querido? De nuevo la búsqueda como motor de acción y sobre todo la esperanza.

Quisiera añadir dos elementos más que hacen que El tiempo como enemigo sea una lectura rica en matices.
El primero sería la utilización de la segunda persona, tan poco usual, para la narración de parte de la novela, la de los sueños, y que tanto enriquece la lectura. Sí, como lector al principio te puedes sentir raro, pero a medida que vas leyendo te engancha casi más que la primera.
El segundo, los propios sueños. Qué gran trabajo realiza Darío Vilas para explicar con palabras aquello que muchos vivimos y que tanto nos cuesta de explicar: nuestros propios sueños. Diría que casi estaríamos ante un texto que sienta las bases, las reglas propias de los sueños y que, como no, una de ellas es que el tiempo es nuestro enemigo.

Apunta el autor en su blog:
«El tiempo se percibe como enemigo cuando el balance de una vida arroja saldo negativo. »


¿Y las pegas?
Le pondría una y quizás viene más de mi exigencia como seguidor que soy del autor, como lector de todo lo que publica Darío Vilas, y como no, por la emociones que siempre despierta en mí sus historias. Si lo pienso friamente le estoy pidiendo a Darío Vilas algo que quizás no le pida a otros autores. ¿Eso es justo? Seguro que no, se le tendría que pedir a todos lo mismo, o quizás no es justo pedirle a todos lo mismo y sí pedirles a todos lo que puedan dar, y Darío Vilas ha demostrado sobradamente lo que nos puede dar.
Y me explico.
Le contaba al autor que al recibir la novela me sentía nervioso por leerla. Está claro que ese sentimiento venía provocado por las propias historias del autor que tantísimo me hacen disfrutar.
Está claro que mi listón emocional con el autor es muy alto y que ello ha podido provocar que en algunos momentos del medio tiempo mi emoción no haya sido tan grande como en anteriores lecturas. Sí, la construcción es excelente, diría que incluso quirúrgica, pero yo quería un poco más, algún que otro azote emocional más, algún que otro esquema roto. Quizás todo viene de una descompensación en la concentración de misterio al ser tan grande al principio y estallar al final. Quizás ese medio tiempo sea el momento de silencio que se genera tras una gran explosión. No sé, quería apuntarlo por el gran cariño que le tengo al vigués.


Y toca ir cerrando.

El tiempo como enemigo es, hasta el momento, la novela más madura de Darío Vilas, aunque si olvidarse de su estilo conciso, directo, perturbador por momentos, con sus frases afiladas como cuchillos que van cortando la historia en pequeñas láminas y que le dan el ritmo adecuado a la narración cual bombo de batería.

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