domingo, 27 de septiembre de 2015

El reconocimiento nos viene de fuera. Víctor del Árbol embajador del NOIR español

Víctor del Árbol ganador del Grand Prix de Littérature Policière 2015

¿Por qué tenemos que esperar a que nos digan de fuera que lo que tenemos aquí es bueno? ¿Es una falta de autoestima? ¿Somos demasiado críticos con nuestros productos? y miles de preguntas más que me vienen a la cabeza como disparos a bocajarro.

Pensaba los mismo en 2012 cuando un casi desconocido Víctor del Árbol ganó Le Prix du Polar Européen, premio a la mejor novela negra europea que entrega cada año la prestigiosa revista francesa Le Point especializada en dicho género. Era la primera vez que un español ganaba dicho premio e hizo que las ventas en Francia de La tristeza del Samurai se multiplicaran llegando a considerarse un bestseller en el país vecino y que el nombre del autor comenzara a sonar en muchas tertulias de café.
¿Y aquí?
Aquí, bien, gracias.

La Editorial Alrevés, que fue la que le dio la oportunidad a Víctor del Árbol de publicar La tristeza del Samurai, se sentía contenta de tener unas dignas ventas, pero tan dignas que no le abrieron casi ninguna puerta al autor barcelonés. Podríamos decir que Víctor del Árbol continuaba siendo un desconocido para el gran público en el país que lo vio nacer.
Algo se tenía que hacer.
Y se hizo.

Respirar por la herida fue la siguiente novela de Víctor del Árbol y tanto el autor como la editorial confiaban que sería el lanzamiento definitivo del autor hacia su reconocimiento nacional.
Se multiplicó la tirada, la promoción, la ganas; además, la novela era brutal. Nada podía fallar.
Pero no cuajó.
La palabra más repetida con Respirar por la herida fue: finalista.
De nuevo Víctor del Árbol se quedó a la puerta del gran reconocimiento, pero sí que viajó algo más y pudimos disfrutar de sus magníficas presentaciones.
Pero las ventas no fueron lo suficiente generosas para que editorial y autor estuvieran contentos. Víctor del Árbol necesitaba crecer, necesitaba algo más, un autor de semejante tamaño tenía que buscar nuevos horizontes.

Un paréntesis quería hacer, y no es la primera vez que lo hago, para reconocer el magnífico trabajo que pequeñas editoriales están haciendo con nuestros escritores y en particular el trabajo de la editorial Alrevés que conozco de primera mano al ser lector de casi todas sus novedades. Sin editoriales como Alrevés aún costaría más tener a un Víctor del Árbol.
Sigamos apoyando a esas pequeñas editoriales con nuestras compras, pues son la cantera de nuestro futuro literario.
Cierro paréntesis.

Y fichó por Destino y publicó Un millón de gotas, otra genial novela que se vería apoyada por una editorial mayor. Ahora la voz del autor podría llegar más lejos y el boca oreja que tanto bien hace lo encumbrarían. Y sí, ganó algunos premios aquí en España, pero quizás, y hablo por mí, me hubiera gustado que se llevara el de la Semana Negra de Gijón, el que más prestigio tiene en España dentro del género y de esa forma reafirmar lo que los franceses nos habían dicho en 2012: que Víctor del Árbol era un escritor pata negra.

Con todo, algo había cambiado. Si con sus anteriores novelas no se detectaba un movimiento espontáneo de lectores en las redes, con Un millón de gotas no hay día, un año y medio después de su publicación, que no se publique un tweet halagando la novela. Cada día nuevos lectores se apuntan al carro del autor y deciden seguir conociendo sus novelas.
Está claro que, ahora sí, Víctor del Árbol tiene el cariño de miles de lectores, tiene las puertas abiertas de cualquier festival noir que se celebre en España, Francia e incluso Sudamérica. Su reconocimiento ha iniciado un viaje de no retorno y todos y todas estamos deseosos de volver a leerle. Y no es por poner presión, pero creo que su próxima novela será la más importante, la que marcará en la retina de los lectores su nombre para no dejarlo más. Y yo me alegro por eso.

Y mucho más me alegré, muchísimo, el miércoles al saber que Víctor del Árbol y Un millón de gotas había ganado el más prestigioso premio noir que se otorga en Francia Grand Prix de Littérature Policière. Si su nombre ya era conocido en el país vecino, ahora quedará grabado para siempre.

El premio se otorga desde 1948 y tiene dos categorías: mejor novela policial francesa y mejor novela policial internacional.
Alguno de los ganadores internacionales, para que os hagáis una idea de la magnitud del premio han sido: Patricia Highsmith, Chester Himes, Mary Higgins Clark, Frederick Forsyth, Elmore Leonard, P.D.James, Michael Connelly, Deon Meyer, John Katzenbach, Ian Rankin, Ken Bruen, Arnaldur Indridason, Donald Ray Pollock, James Sallis y dos españoles, Manuel Vázquez Moltalbán en 1979 por Los mares del sur y Arturo Pérez-Reverte en 1993 por La tabla de flandes.
Desde ahora Víctor del Árbol comparte mesa con estos y otros muchos monstruos de las letras negras.

Y un dato más, competía, en la última fase, con 17 novelas más entre las publicadas en España destacar: Perfidia de James Ellroy, La verdad y otras mentiras de Sascha Arango, Linda de Leif GW.Persson , El asesinato de la pedrera de Aro Sainz de la Maza o Missing: New York de Don Winslow.

¿Cuándo seremos nosotros los primeros en encumbran a nuestros escritores? Quizás nunca, quizás siempre estaremos a remolque de lo que digan los demás.
Quizás sí, seguro, faltan lectores, falta más sentimiento lector aquel que sentimos los que abrimos un libro y nos perdemos entre sus páginas, de ése que hace que queramos tener un pequeño momento para leer una página más, aunque sólo sea una más.

Que se sigan derramando las gotas.

Las novelas del autor
La tristeza del Samurai
Respirar por la herida
Un millón de gotas


¿Te interesaría formar parte de mi Lista de correo?

Si quieres más Cruce de Caminos, saber sobre mis publicaciones y otras cosillas en exclusiva, te invito a suscribirte a mi lista de correo
Publicar un comentario