viernes, 25 de septiembre de 2015

Reseña: Cuentas pendientes - Susana Hernández (Alrevés)

 SINOPSIS
La vida de la subinspectora Rebeca Santana quizá no difiera tanto de la de cualquiera de nosotros. De vez en cuando surgen problemas con la pareja y algunas amistades y, cómo no, tiene algunos conflictos laborales. Pero Santana, que se crió en el popular barrio del Carmelo, en Barcelona, tiene un pasado doloroso que no puede —y no quiere— olvidar y que se ha cobrado un alto precio en la relación con sus padres y entorno más próximo. 
Mientras Santana y su compañera Miriam Vázquez intentan desmantelar una red de tráfico de menores, que a la postre reabrirá antiguos casos que se creían ya cerrados, los demonios del pasado y del presente perturbarán sus vidas. Por si fuera poco, un asesino que consiguió huir de Santana tiempo atrás parece haber regresado a Barcelona, y su madre, recién salida de la cárcel, es secuestrada. Entretanto, su pareja, Malena, lleva un caso muy delicado y con trasfondos personales en su nueva condición de fiscal.

Recuerdo casi como si fuera hoy la gran sensación que me dejó leer Contra las cuerdas la anterior entrega de Santana y Vázquez. Era finales de 2012 y fue una lectura que me dejó un buen poso, diría que un gran poso.
No tenemos que olvidar que su personaje Rebeca Santana ganó aquel año el premio LeerMisterio al mejor personaje femenino de novela negra, y eso significa que dejó su huella en muchos más lectores.
Contra las cuerdas catapultó a Susana Hernández y la hizo un poco más conocida. No es de extrañar que muchos como yo nos estuviéramos tirando de los pelos al ver que no se publicaba la tercera entrega. Y es que los lectores somos demasiado impacientes y creemos que las novelas crecen en los árboles. También es verdad que muchos autores nos tienen acostumbrados a novela por año, pero no es el caso de Susana Hernández.
Tampoco se puede decir que haya estado parada. Hemos podido disfrutar de su prosa al reeditarse La casa roja ; al participar en antologías criminales con éxito como Elles també maten o Fundido en Negro.

Hemos tenido que esperar hasta 2015 para poder leer Cuentas pendientes y la primera frase que me viene a la cabeza es que es una novela más pensada, más construida, de mayor calado.
La segunda frase que para mí la podría definir es que es una novela que va de menos a más; la razón es sencilla y está en la propia construcción. Durante la primera parte el peso de la novela lo llevan los personajes y eso hace que lectores ávidos de acción pudieran encallarse un poco, pero por el contrario, los lectores que gustan de las historias transversales se lo pasarán en grande, pues el universo de Santana y Vázquez crece mucho en esta entrega. Y eso es bueno, que los personajes crezcan, que a los personajes les pasen cosas, que las podamos vivir e incluso sentir. No tendría sentido escribir una serie en la que sus protagonista fueran como muñecos de cera (y sabéis que existen casos famosos y sonados; no seré yo quien los señale con el dedo).

Susana Hernández sigue destilando mucha elegancia a la hora de tratar el tema lésbico (tengo ganas de no tener que remarcar esto, que la normalidad se instaure, que cada cual quiera a quien quiera), y digo esto porque lo escribe con mucha naturalidad haciendo que podamos empatizar con los personajes.
Creo que la autora conoce muy bien su profesión y uno de los puntos claves, que no el único, por el que se produce el acto de escribir: explicar a los demás, desde sus ojos, aquello que le rodea, aquello que le preocupa,... Y si luego lo puede unir a algo más entretenido, divertido, ameno, como la novela criminal, mucho mejor.

Si antes comentaba que va de menos a más es porque lo he vivido así. Quizás las ganas de que sucedieran cosas me ha podido (y los casi tres años de espera).
Ligado con eso creo que mientras leía pensaba en el equilibrio de la novela con respecto a personaje-historia. A mí me ha parecido un poco descompensada en algunos momentos, cosa que no noté tanto en Contra las cuerdas (o quizás es ese gran recuerdo que tengo de su lectura la que me nubla). Sea como fuere así lo he vivido. Me ha faltado algo más en la primera parte y quizás algo menos en la segunda de trama personal, aunque entiendo que la construcción de la novela hace que prime Santana y Vázquez por encima de lo que suceda. Y esto no es extraño, pues suele pasar en muchas novelas criminales que el peso de los personajes casi se comen el caso. Que se lo digan a Mankell.


No me gusta decir si una es mejor que la otra, los momentos son diferentes, el factor sorpresa también. Lo que sí volveré a decir es que Susana Hernández ha crecido como escritora y espero y deseo que Santana y Vázquez tengan continuidad para seguir viviendo sus historias, pues no os equivoquéis al pensar que el desequilibrio ha ganado la partida; Santana y Vázquez, por descontado, han ganado la batalla y consiguen que Cuentas pendientes sea una lectura recomendable, como sus predecesoras que recomiendo leer antes para empaparse de los personajes.

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