martes, 6 de octubre de 2015

Reseña: Psicario - Míchel Suñén (Pàmies)

 SINOPSIS
Tras la traumática desaparición de su pareja hace casi quince años, Ainhoa Gázquez ha sido capaz de reorientar su vida, recuperar a su hijo y convertirse en una community manager solvente y reputada. En su emergente blog Escráchalos aborda, con un firme compromiso, temas de investigación periodística de máxima actualidad. Pero todo estalla cuando los protagonistas de sus artículos comienzan a ser ejecutados. 
¿Quién es, y qué pretende, ese asesino justiciero? ¿Por qué la ha elegido precisamente a ella? Considerando que todas sus víctimas merecen morir por lo que han hecho, ¿debe impedir que así sea? ¿Puede hacerlo, realmente, de algún modo? 
Lejos de ayudarla, conocer a Emeri Santxicoetxea, un antiguo etarra con el que inicia una convulsa relación, la coloca en el vértice de un triángulo mortal en el que ella es víctima y verdugo al mismo tiempo, en un torbellino existencial que abre la espita de sus mayores miedos, inquietudes y rencores.


«Actuó con la profesionalidad debida y le descerrajó un par de tiros más en la cabeza, la cual traqueteo por efecto de los postreros impactos.»

Psicario es la interesante propuesta de Míchel Suñén publicada en Pàmies en la que casi desde el primer instante nos danos cuenta que en un momento u otro deberemos tomar partido y esa decisión quizás no sea fácil de tomar e incluso puede llegar a hacernos daño moralmente.

Cada vez están más de moda los personajes que se toman la justicia por su mano, o quizás siempre lo han estado; la novedad en Psicario es la sutileza inicial de la diana elegida: un blog, que se convertirá en la peor de las listas del corredor de la muerte.
Eso abre de nuevo un interesante debate sobre si el fin justifica los medios o más concretamente si todo vale para lograr el éxito o el reconocimiento y cómo no la crítica a algunos medios periodísticos.

«Los asesinos se disfrazan de persona cuando llegan a la calle.»

Míchel Suñén se pregunta cómo unos asesinos a sueldo, sean sicarios mexicanos o etarras, pueden seguir mirándose al espejo una vez acabado su trabajo. Pero también se pregunta si es justo o no que alguien se tome la justicia por su mano y comience a eliminar a sujetos nocivos para la sociedad: violadores, pederastas, mafiosos, narcos,..., no tan famosos, digamos que casi desconocidos por la sociedad, pero igual de dañinos que los primeros.

Psicario, título de la novela que da para un debate sobre el significado de la P, es una novela de personajes más que de acciones y como casi siempre pasa en las novelas en las que los personajes soportan sobre sus hombros el peso de la narración llega un momento que no se tiene que tener prisa y uno se debe dejar llevar. Con todo, creo que alguna que otra página se podría recortar en el sentido que hay sucesos que se repiten a groso modo y que quizás ahorrándonos uno de ellos el significado de la novela sería el mismo y con ello me refiero a la diana que creo queda bien señalada.

Sobre las escenas de acción, que con mi anterior comentario podría parecer que no existen, decir que las hay y que están bien dibujadas, algunas, por ejemplo la que termina con la frase de inicio de la reseña, te pueden poner los pelos de punta.

Me ha parecido que el autor hacía un buen trabajo de documentación al explicarnos los entresijos de lo que podríamos llamar la carrera de un etarra  desde su mismo inicio. Leído así no me extraña que luego pase lo que pase, aunque por suerte hoy ha dejado de ser noticia, pero nunca se borrará de la memoria de los que por desgracia lo han sufrido.

Y amor y desamor, sí la novela está llena, pero también de encuentros y desencuentros. Lo dicho, los personajes respirar y son ellos los protagonistas de la novela.

Psicario funciona, entretiene y hace reflexionar.

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