martes, 19 de abril de 2016

#Reseña: Escucha la canción del viento y Pinball 1973 - Haruki Murakami (Tusquets)


SINOPSIS
Escucha la canción del viento (1979), la ópera prima de Murakami, sigue a un estudiante de veintiún años, sin nombre, de vacaciones en su ciudad natal, en agosto de 1970. El joven pasa el tiempo en compañía de su mejor amigo, apodado el «Rata», una chica con cuatro dedos en la mano izquierda y un barman. A estos personajes se suma la figura de un escritor (inventado): Derek Heartfield, con quien se abre y se cierra la obra.

Pinball 1973 (1980) se desarrolla tres años después. Ese mismo joven vive ahora en Tokio, con dos gemelas idénticas, mientras el «Rata» sigue viendo pasar la vida en el J.’s Bar. Una novela melancólica (con gatos, pozos y antiguas novias), en una atmósfera poética, que contiene las mejores escenas de pinball de la historia de la literatura.



Fue una de las mejores noticias que recibimos los seguidores de Haruki Murakami el año pasado: por fin se traducirían sus dos primeras novelas al castellano. Dos novelas que, por lo que voy leyendo, no entusiasman al propio autor. Quizás las continuas reticencias de este para que se tradujeran y publicaran en España lo demuestra. Una vez leídas creo que son novelas de coleccionista, para los amantes del japonés, para los que quieran conocer el germen de su escritura y no creo que sean para su descubrimiento. No sería recomendable comenzar a leer a Murakami por Escucha la canción del viento y Pinball 1973. Si hiciéramos un ranking de las mejores novelas del autor creo que estas dos ocuparían uno de los últimos lugares, pero cuando un seguidor de Murakami se enfrenta a la lectura de dichas novelas no está pensando en el ranking y sí en la forma, en el momento, en la magia de los inicios.

«escribir no es un método de autoayuda: como mucho, es una humilde tentativa.»

Su una cosa se puede destacar de la lectura de las dos primeras novelas del japonés es el prólogo que el mismo escribe y en el que explica cómo se inició en la escritura, así como pasajes de su vida, algunos conocidos, otros no tanto, pero que siempre gusta leer a un fan. Creo que podría dar para mucho más y no sé yo si está entre sus ideas escribir un texto un poco más completo de esas vivencias, aunque no nos engañemos, muchas escenas que hemos leído en sus novelas son un tanto autobiográficas y por tanto de alguna forma ya lo está haciendo.

«para crear arte la esclavitud resulta imprescindible. Como en la Antigua Grecia. Allí los esclavos cultivaban la tierra, preparaban la comida, remaban en los barcos, y mientras tanto, los ciudadanos se dedicaban a componer poemas, resolver problemas matemáticos. Eso es arte.
Alguien que a las tres de la mañana rebusca en la nevera no puede escribir más que esto que escribo.»

Después de estas dos obras vendría La caza del carnero salvaje en la que demostraría que el escritor es un inventor de mundos propios de primer orden, al igual que se intuye en la primera de sus novelas y mucho más en la segunda en la que creo el autor comenzó a experimentar y diría que estaría dentro de sus rarezas.

«pienso que si uno, cada vez que escribe, no se vuelve un poco más sabio, entonces no tiene ningún sentido escribir.»

Los entendidos ponen en contexto los dos textos y nos cuentan que para su época fueron excepcionales, ya que Murakami se atreve a escribir de forma diríamos anglosajona; tanto es así que la primera novela fue escrita en japonés y no contento con ella la tradujo al inglés, sin dominar el idioma, para finalmente volverla a traducir al japonés en un intento de pulir y pulir su escritura. Pero lo que logró Murakami cuando se dice que escribe de forma anglosajona es que habla del Japón, de sus costumbres, de sus personas, pero como si no fueran japoneses aún siéndolo. Creo que esa es una de las virtudes que tiene el japonés y que nos engancha tanto. Otros no lo han hecho y por eso su público es más reducido. Ello en si no es bueno ni malo, cada cual actúa como le plazca, simplemente es aportar un dato contextual para situar las dos novelas.

Y hablando de enganchar. Como nos engancha la prosa del japonés. Si lo hiciera otro igual que él quizás dejaríamos de leer y pasaríamos a otra cosa. ¿Por qué se lo permitimos a él? Creo que tiene que ver con la magia de sus palabras, con el enganche emocional que consigue con el lector al hablarle de un tal Rata y conseguir que empaticemos con él, que queramos saber más cosas de él. Pero también tiene que ver con la construcción de su mundo, en cómo sitúa los personajes, en la música que siempre acompañan sus texto, en los gatos, elefantes, mujeres misteriosas, en ese amor platónico de sus novelas... Por eso, y por muchas cosas más, no dejamos de leer a Murakami.

Y para finalizar la reseña un apunte que para mí tiene mucha importancia. A medida que iba leyendo iban creciendo mis ganas de escribir. Creo que esos magnetismos son importantes, pues generan fuentes de satisfacción. ¿Cómo se consigue eso? ¿Por qué me pasa? Ahora mismo no lo sé, pero sé que ha pasado y os lo quería explicar.

Título: Escucha la canción del viento Y Pinball 1973
Editorial: Tusquets
Páginas: 288
Traducción: Lourdes Porta Fuentes



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