lunes, 9 de mayo de 2016

#Reseña: El hijo del Mississippi - Juan de Dios Garduño (Stella Maris)


SINOPSIS
Estamos en 1840, en el Estados Unidos del salvaje oeste y de los inmensos barcos de vapor que recorren el Mississippi. Jacob sueña con ser capitán de las imponentes embarcaciones, pero su vida se tuerce cuando todavía es muy joven y acaba en la cárcel. Ya libre, la sed de venganza le permite aguantar la pobreza y las desventuras que le persiguen como si fueran su sombra. En Hannibal, su ciudad natal, dejó años atrás a la chica a la que ama y campa a sus anchas el hombre que le encerró sin merecerlo. La vuelta a casa será para Jacob un duelo contra su propio pasado.






No hacía falta que Juan de Dios Garduño demostrara que es un todo terreno. Los que lo seguimos ya lo sabíamos, pero por si quedaran dudas, el sevillano ha salido de su zona de confort literario, el terror, para adentrarse en un territorio quizás del agrado de mucho más público, la novela de aventuras. Y es que El hijo del Mississippi es eso, una novela de aventuras de esas que saben envejecer, al estilo, con el sabor y el aroma, nunca mejor dicho, de Tom Sawyer, pero con el toque personal de Garduño.
Y digo que, nunca mejor dicho, porqué el propio Mark Twain aparece como uno de los personajes de la novela. Pero no avancemos acontecimientos.

El hijo del Mississippi funciona, entretiene, engancha, aunque los que hayáis leído antes la fabulosa El camino del baldosa amarilla, o El arte sombrío y qué decir de sus más popular publicación Y pese a todo, al principio os sentiréis un tanto extraño por lo diferente del registro. Poco a poco la historia os irá interesando más, sobre todo por la elección del contexto histórico y las pinceladas de realidad que Garduño va dejando para situarnos en la novela. Pero quizás lo que más os gustará será ese famoso personaje, Mark Twain. No sé a vosotros, pero a mí me encantan las novelas que nos despiertan el interés por saber si lo que allí se explica es real o ficticio. Eso me pasó con Mark Twain, pero una rápida búsqueda os llevará a la conclusión que lo que allí se explica tiene una base real y que pudo ser tal cual se cuenta.

Otro de los guiños que Juan de Dios Garduño ha introducido en la novela son los nombres de los personajes. Algunos de ellos son sus propios amigos, otros el apellido de personajes famosos de la literatura; diríamos que un pequeño juego con el lector.

Tres momentos bien diferenciados en la novela. El inicial, el que tiene más sabor a Mississippi, en el que se construye la base de toda la aventura: ¿qué motivaciones tienen los personajes? ¿Qué les sucede? ¿Cómo es la vida en Hannibal, ciudad natal de Mark Twain?
La segunda parte es la que quizás podáis distinguir más al Garduño de anteriores publicaciones. Es la parte más fantástica, aventurera, en la que se puede permitir más licencias, la que más se acerca a un gran monstruo de la literatura de aventuras: Julio Verne.
Y una tercera, en la que la historia se cerrará con el recuerdo de la película Maverick y una carrera muy especial.

No quisiera pasar por alto que El hijo del Mississippi es una novela de aventuras llena de amor, un amor con múltiples significados, desde el del amor por el río, al propio de los amigos y como no, el amor que hace que nuestro corazón se acelere y no podamos vivir sin esa persona a nuestro lado. Garduño le pone la medida justa de todos ellos para que el espíritu aventurero no se pierda en medio de tanto amor.

Quisiera acabar aplaudiendo el trabajo del ilustrador que ha creado la portada de la novela. Me parece un imán difícil de resistir.

Título: El hijo del Mississipi
Editorial: Stella Maris
Páginas: 366

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