miércoles, 3 de agosto de 2016

#Reseña: El hielo en el fin del mundo - Mark Richard (Dirty Works)


SINOPSIS

El litoral de los pantanos de Louisiana está plagado de cosas naufragadas. Hay serpientes, perros incendiados, ratas, restos de civilizaciones indias, madera a la deriva, fosas vacías, niños con branquias, casas sobre pilotes carcomidos, barcas con nombres de mujeres que se marcharon hace tiempo, árboles que se derrumban, disparos en la espesura, cadáveres arrastrados por la corriente, chatarra oxidada y gente que se va a pique. Estas son sus historias. Así se ama y así se sangra en las marismas. Mark Richard bucea en las vidas de los golfos y los marginados para mostrarnos la humanidad soterrada de los habitantes de los pantanos. La otra cara de lo que alguien sin escrúpulos llamó en su día «El Gran Sueño Americano».



Llevo una racha horrorosa o la sensación es esa que no estoy contento con ninguna de las últimas lecturas que he iniciado. No las llevo contabilizadas, pero no creo que esté muy lejos de mi record de lecturas abandonadas seguidas. ¿Será el calor? ¿Serán las historias?
Cada vez tengo más claro que necesito impacto o que en el momento actual que vivo necesito lecturas que me hagan estar alerta continuamente, sin bajar la guardia, sin dormirme mientras duermo. Estoy cansado del rellena páginas. Que sí, que Puente Viejo lo siguen millones de personas durante cinco años seguidos y yo tengo demostrado que viendo un capítulo cada seis meses te pones al día. Quizás exagero, pero ya sabéis por dónde voy.

Por eso me fui al oráculo de las novelas de impacto, de esas que te llenan las gafas ya sea de sangre o de sudor. Fui al perfil de mi amigo Aramys Romero para recordar las últimas lecturas que había reseñado. Tenía en mente una, no recordaba bien el título, pero recuerdo que me impactó mucho la reseña. No tardé mucho en buscarla; aquí te dejo su reseña de El hielo en el fin del mundo. Si quieres puedes dejar de leer la mía e ir directamente a la suya que entiende mucho más de la América profunda, está más rodado por esos lares.

Al elegir El hielo en el fin del mundo mataba muchos pájaros de un sólo tiro: conocía una nueva editorial, Dirty Works, que si edita todos sus libros con este se merece un 10. Tienes el libro en la manos y dan ganas de morderlo; conocía el estilo de Mark Richard, llevado de la mano de Aramys y comprobando, de nuevo, que aquello que cuenta es sus reseñas es tal cual. Estilo brutal, directo, de impacto. Creo que debería ser obligatorio leer una antología así para todos aquellos que publican antologías y comprobar que se puede hacer con una historia. Merece una mención especial Tomás Cobos, el traductor. Yo no soy especialista en nada, pero leyendo los densos relatos de Mark Richard y su riqueza de léxico, me puedo imaginar que no debe ser nada fácil su traducción y mientras lees sientes una sinfonía, de color negro, por supuesto, como lo son los relatos.

Quizás te interese saber que esta antología fue galardonada con el premio PEN/Ernest Hemingway Foundation Award al mejor libro de relatos de 1990, y digo esto para que estés informado y también para situar el libro cronológicamente, pues se nota que está escrito en una época anterior a la aparición de internet en todas las casas. Los niños de los relatos se divierten como lo hacíamos los que ya tenemos una edad. Bien es cierto que en algunos momentos los juegos se pasan de rosca, aunque si nos ponemos a pensar seguro que conocemos algún compañero de la infancia/adolescencia que también se pasaba de la raya con los juegos.

«Mi hermano y yo mordemos los puros y damos palmas, pero en el corazón sentimos pena y soledad»

Niños en muchos casos abandonados a su suerte o niños que viven en primera persona la violencia de género como en el brutal relato «Genius»; niños que juegan a ser adultos, adultos que juegan a ser niños. Así son una gran parte de los relatos que podréis leer. Relatos duros, agrios, relatos realistas con la América profunda, con las tradiciones; relatos que demuestran que El Gran Sueño Americano no se cumple siempre.

«tendría que haber formulado una teoría sobre el inevitable resultado cuando dejas solos a un hombre y una mujer, día tras día, en habitaciones con camas como mueble central.»

Mark Richard sitúa la acción de sus relatos en el sur de los Estados Unidos en paisajes desolados, en poblaciones asoladas por las dificultades económicas y, por qué no decirlo, por las dificultades emocionales. Personajes que intentan sobrevivir a su día a día y casi sin esperanzas de mejora.
Como podéis ver un libro cargado de relatos emocionales, de historias rompedoras.
Quizás la única pega, como le suele suceder a todas las antologías, es que el nivel de algunos relatos está por debajo de esos que nos han hecho volar. Yo en concreto marcaría tres de los diez que hay en la colección en los que el impacto o ha sido tan contundente.

Por si al final has decidido continuar leyendo mi reseña, gracias, quiero acabar con una frase extraída de la reseña de Aramys, creo que es la mejor forma de acabar:
«La musicalidad que desprenden sus textos es algo que te arrastra como un río furioso y esos vacíos de los que habla son perfectamente tangibles y reconocibles, tanto, que ya nada vuelve a ser lo mismo, la  literatura que hemos estado leyendo hasta el momento nos parecerá simple, insulsa y aburrida.»


Título: El hielo en el fin del mundo
Editorial: Dirty Works
Páginas: 152
Traducción: Tomás Cobos


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