jueves, 3 de noviembre de 2016

#Reseña: Tipos duros - Andrés Ortíz Tafur


SINOPSIS
Un hombre sentado frente a un grifo que pierde agua, aguardando a que se sequen los ríos, los mares y los océanos; un integrante de una célula terrorista mendigando en la calle, por falta de trabajo; la chica del tiempo de un canal televisivo, que informa de un brusco descenso de las temperaturas, mientras el resto del mundo atiende solo a su sexo; un matrimonio roto y un negro subsahariano, con la amargura apuntalada en el fondo amarillento de sus ojos, conviviendo en un colchón sobre un somier… ¿En qué medida somos fieles a nosotros mismos? ¿Por qué no nos basta la mentira para sobrevivir?







Hace unas semanas se dieron a conocer las estadísticas sobre venta de libros por géneros y destacaba por bajo el número de libros de relatos que se vendían, menos de un 2% del total. Y cuando digo destacaba no lo digo porque no se sepa que vender un libro de cuentos en la actualidad es casi una quimera, bueno, vender un libro cualquier se podría decir que lo es.
El dato no hablaba del total de libros de relatos que su publican y ese 2% está como un poco vacío de contenido estadístico, ya me entendéis, pero puede servir para felicitar a enamorados entusiastas de los relatos como Andrés Ortiz Tafur que sigue golpeando la piedra hasta publicar en condiciones y a una editorial como La Isla de Sistolá que confía en el autor y lo publica.
Tengo claro que Andrés no hará perder ni un euro a la editorial. Tengo claro que mediante su presentaciones e ir currándose la carretera conseguirá vender para no perder y tengo claro que el boca-oreja hará que incluso pueda ganar y la editorial pueda seguir confiando en él y seguir publicando libros de relatos.
El género del relato se debe cuidar más, pues creo que en muchos de ellos encontramos la esencia de los escritores que se exprimen el celebro para sintetizar en una pocas páginas una historia y lo dice otro enamorado de los relatos.
Y los lectores deben atreverse a comprar más libros de relatos y darles el valor que merecen y no considerarlos como el hermano pequeño.
Y hablando de atreverse, ¿por qué no empezar por Tipos duros?

Cuando acabé de leer el primer relato no pude aguantarme y publiqué en Facebook: «Dice Andrés Ortiz en el primer relato de su nueva antología que la fuerza de la inercia es mala compañera. Genial inicio. Como todos sean así». A lo que contestó Paco Romero, fiel seguidor del jienense: «ese primero roza un diez...el segundo es más de nueve y medio...luego ya va en gustos del lector...pero apunta otras maneras...es más canalla..da más giros...sorprende mucho más...y ya era más que bueno...eso de la locura...estoy deseando que llegue la noche para ese tercero...».
Creo que Paco lo borda y casi no se debería contar mucho más sobre Tipos duros. Estoy de acuerdo con él al 100%.

Y es que la antología se inicia con tres o cuatro relatos de esos para enmarca, de esos que los lees y te hundes en el sofá por su genialidad, por cómo utiliza las palabras y una elegante forma circular de volver a repetir las acciones para que queden grabadas en el subconsciente del lector y hagan su efecto final. Luego, como cuenta Paco, Andrés transita terrenos más pantanosos, más peligrosos en los que la imagen final lo es casi todo, pues acabas y te rompe, necesitando unos segundos para pensar.

Relatos que hablan de lo cotidiano, pero cocinado a conciencia por el autor para convertirlos en fábula. Esa cotidianidad los hace próximos y por ello, en algunos casos, más dolorosos como cuando nos habla de lo triste es la vida cuando todo sucede por inercia, cuando nada se cuida, cuando el amor está sin más, cuando se tienen relaciones por cumplir. Miras a tu alrededor y te das cuenta que lo has visto en cientos de parejas y que con el paso del tiempo se separan, quizás siendo esta la solución menos mala.

Creo que una antología puede tener más fuerza que otra cuando el conjunto de los relatos apuntan a un objetivo y creo que Andrés lo tenía claro desde el principio: escribir relatos que fueran fotografías de esos tipos duros que pueblan el mundo.
Pero cuando hablamos de tipos duros no os penséis que son de esos de partir nueces con los bíceps; el concepto va mucho más allá.

Tipos duros que más bien parecen tipos jeta por no asumir las consecuencias de sus actos; tipos duros que dicen no tener que justificarse y se pasan las horas dando explicaciones de lo que han hecho; tipos duros que al hablarle de sus genitales lo convierten en una cuestión de estado; tipos duros que inventan excusas por no soportar el vacío , la desesperanza, la perdida y que se resisten a ser dominados por los sentimientos; tipos duros soñadores que se imaginan viviendo una vida mejor. STOP. Creo que aquí podemos encontrar otro de los mensajes del autor, conocido por sus artículos en los que suele poner el dedo en la llaga sobre los desequilibrios que ve en el mundo, sobre las injusticias,... ¿Y no es una injusticia que las parejas no puedan vivir hoy sus vidas en libertad por tener que aguantar a sus mochuelos en casa hasta quién sabe cuándo, o los abuelos no pueden disfrutar de su jubilación al tener que cuidar los hijos de sus hijos?

Pero no debéis desesperar. Si os fijáis bien en la lectura veréis que existe un rayo de humor recorren gran parte de los relatos. Y es que aunque Andrés pueda pensar, como muchos pensamos, que las cosas no van bien en el mundo, también piensa que una sonrisa siempre ayuda y la lectura de Tipos duros también ayuda limpiar el alma.


Título: Tipos duros
Editorial: La Isla de Siltolá
Páginas: 184







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