lunes, 5 de diciembre de 2016

#Reseña: Montaña rusa - Fernando López Guisado


SINOPSIS
La literatura de Montaña rusa es trepidante, irónica hasta decir basta, dulce y amarga, fantasiosa y realista, capaz de dejar atrapados a los más indiferentes.
Una Montaña rusa brillante donde encontrarnos con una prosa cuidada, rítmica y poderosa en uno de esos libros que más que leer se devoran.












 Sabéis que soy un apasionado de los relatos y que cada año reseño un buen número de antologías. Por eso cuando me topo con una colección de relatos del calado de Montaña rusa de Fernando López Guisado me cuesta entender cómo se vende tan poco libro de relatos.
Me surge un símil entre los buenos libros de relatos y los restaurantes con estrella Michelin. En dichos locales cada plato del menú degustación es una experiencia gastronómica única y algunas veces te despiertan los cinco sentidos. Cuando lees una buena antología de relatos sucede lo mismo; cada historia es una experiencia literaria única y lo mejor de todo es que después de ese primer plato, de ese primer relato, puedes leer otro en ese mismo día y tener dos experiencias. Eso no sucede con las novelas. Por ello me vuelvo a preguntar: ¿por qué se vende tan poco libro de relatos?
Ah, Montaña rusa está dentro de los buenos libros de relatos, por si no había quedado claro.

Y el primer matiz llega de la mano del propio autor, Fernando López Guisado, conocido poeta, siendo Montaña rusa si primera incursión en un territorio distinto del poético en solitario, pues tiene apariciones en diversas antologías.
Y vaya si se nota el toque del poeta, y lo digo como punto positivo. Se nota en la construcción de las frases, en los adjetivos, en las descripciones, en el desarrollo de las acciones. Todo muy trabajado, todo muy, sí, bonito, aunque con ello no quiero decir happy flower, quiero decir bonito literariamente hablando.

El segundo matiz sería es forma elegante de enfrentarse a un relato de terror o fantástico con una prosa muy cuidada, en dónde no sobra ninguna palabra y su conjunto está en perfecta harmonía. En algunos momentos tuve ganas de decirle: ¡Desmelénate! Sé más políticamente incorrecto. No tengas miedo. Pero al final me contenía al reflexionar sobre lo leído y ver que funcionaba.

El tercero sería el equilibrio entre los relatos. He tenido la sensación que todos me satisfacían un poco por igual, sin estridencias ni por arriba ni por abajo.

El cuarto: el humor negro que impregna todo el libro, que tanto me gusta y que tan difícil es de controlar.

Lectura intensa y quizás no recomendada para todos los públicos, es decir, el que quiera una lectura fácil que busqué en otro sitio. Cuando abres Montaña rusa sabes que te tienes que poner el mono de lector de los grandes momentos, aquellos en el que el autor te pide lo máximo y sobre todo la máxima atención. A cambio recibirás una increíble historia contado con exquisitez.



Título: Montaña rusa
Editorial: Vitruvio
Páginas: 290

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