cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: Eres más weird de lo que crees

jueves, 15 de febrero de 2018

Eres más weird de lo que crees

Virgil Finlay, “Masquerade Digest”. Portada de la revista pulp Fantastic Universe, marzo 1958. King Size Publications.


por Bernard Jonas Leman (@bernardjleman)

—Oye, no. Yo soy heterosexual, muy heterosexual y mucho heterosexual.
—Lo que tú digas, pero yo me refiero al género literario de la weird fiction.
—Y eso ¿qué es?
—Más que un género, es una corriente que nace del género de terror y que es bautizada en los años 20 del siglo pasado por la revista norteamericana Weird Tales.
—Ya veo, no lo quieres llamar terror para hacerte el interesante.
—He dicho que nace del terror, pero después los autores la incluyen en otros géneros, como la ciencia-ficción, o la fantasía.
—Ya, muy chulo, pero no me has dicho qué es eso de la weird fiction. Me parece que te sigues queriendo hacer el interesante.
—No hay acuerdo sobre una definición precisa. Te diré que, a grandes rasgos, es weird toda aquella narración de ficción especulativa que presenta un elemento extraño, incomprensible, amenazante. Lovecraft, que fue uno de sus santos fundadores, decía que debía producir asombro, desorientación y terror en el lector.
—Vamos, una historia de miedo de las de toda la vida. Ya veo que sí que vas de interesante.
—Un poco. En realidad son historias que tienen un giro más allá del cuento de fantasmas gótico, el que tú llamas de “toda la vida”, donde lo que producía miedo era, generalmente, un no-muerto. El weird pretende asombrar con lo extraño, con la intromisión de lo exterior y desconocido en nuestro mundo. Decía Lovecraft que es una suspensión perversa de las fuerzas de la naturaleza que nos salvaguardan del caos y la malignidad que acecha bajo el mundo que conocemos.
—Menuda frikada, colega.
—No te creas. La corriente fue minoritaria un tiempo, pero desde los años 80, con la expansión comercial de la literatura fantástica, no ha hecho más que crecer.
—¿Sí? Pues a mí eso no me suena de nada…
—Pues te va a sonar. El 9 de marzo se va a estrenar Aniquilación, una peli con Natalie Portman, que es una adaptación de una de las novelas más exitosas del weird actual.
—Esa chica va de interesante también. Desde que dejó Star Wars no ha levantado cabeza. Seguro que es rara la peli esa, para hipsters y gafapastas.
—Seguro. Aquí la estrena Netflix.
—¿Netflix? Entonces no me digas más.
—Supongo que tú sólo ves Telecinco.
—Sí, ¿qué pasa? Y Gol Televisión.
—Aunque digas que no va contigo, si algo te gusta el fantástico, el weird no se puede evitar, porque ha influido definitivamente en el género, desde Alien hasta Expediente X, pasando por la serie True Detective, o, para citar algo más reciente y popular, el Doctor Extraño de la Marvel.
—No me convences. A mí me sigue pareciendo una cosa muy marginal, como de adolescentes.
—Puede ser, aunque la calidad también va creciendo. En los 2000 una nueva generación de autores acuñaron la etiqueta “New Weird”, que supuso una actualización en temas y más variedad de géneros. Las últimas generaciones de autores son grandes escritores.
—A ver, sorpréndeme.
—Tienes a luminarias como T.E.D. Klein (Ceremonias macabras), Thomas Ligotti (Grimscribe), Laird Barron (El rito), Caitlín R. Kiernan (La joven ahogada), China Mieville (La estación de la calle Perdido), o incluso David Mitchell (El atlas de las nubes). Todos ellos autores con el listón muy alto.
—Ya veo que eso sólo es cosa de yanquis.
—Qué va, en español tenemos nuestra propia ficción extraña, con autores como Cristina Jurado (Clorofilia), Laura Fernández (El show de Grossman), Ismael Martínez Biurrun (Invasiones), Guillem López (Arañas de Marte), Matías Candeira (Todo irá bien), Sofía Rhei (Presencia Humana), Samantha Schweblin (Distancia de rescate)... podría seguir.
—Mejor no, que ya veo por dónde vas. Oye, mucho weird por aquí, weird por allá… ¿qué pasa, que no tiene traducción?
—Claro que sí. Si te molestaras en buscar en wordreference, verías que la palabra weird significa raro, extraño. Yo prefiero no traducirlo.
—Entonces está claro que vas de guay.
—Me has descubierto. El caso es que la palabrita tiene otras connotaciones, y esa ficción extraña en español que te comentaba tiene una tradición propia, distinta a la del weird anglosajón, aunque tengan muchos puntos en contacto. Por eso me parece más conveniente separarlos y no traducir el término inglés. En estas entradas de mi blog lo explico con más detalle.
—Bueno, ya que vas de interesante, termina la faena, anda, y recomiéndame algún libro.
—Sobre autores contemporáneos, te recomiendo Agentes de Dreamland, de Caitlín R. Kiernan (Alianza), o La estación de la calle perdido, de China Mieville (Ediciones B). Si quieres algo más clásico, Los Mitos de Cthulhu (VV.AA., Alianza) es un clásico y aunque está enfocado exclusivamente al ciclo de historias creado por Lovecraft, te puede dar una idea de qué va la cosa. Sobre ficción extraña en español, Combustible Lovecraft (Orciny Press) está muy bien, y su introducción es oro (negro) puro. También tienes la antología Cuentos desde el otro lado de Nevsky, o la revista Presencia Humana de Aristas Martínez; cualquiera de ellas puede ser una buena introducción a la ficción extraña en español
—Muy bonito. ¿Ya has terminado?
—Sí ¿he sido muy pesado?
—No, qué va. Para nada. En absoluto. Nada de nada. En serio.
—¿Tomamos algo?
—¡Pírate, anda, chaval! con tus libritos y tus frikadas... que empieza el fútbol.
—Vale, vale, ya me voy.
—Dios qué tío más pesado. Este no se come un rosco.





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