cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: #Reseña: Offline - Anne Holt

martes, 13 de febrero de 2018

#Reseña: Offline - Anne Holt

Por Noelia Santarén

Algo ha cambiado…
Son 18 las veces que Hanne sonríe en esta novena entrega de la saga; 5 ríe abiertamente…
Sí, algo ha cambiado y ha regresado a sus orígenes.

Por motivos que no voy a revelar por si hay alguien que no haya leído los títulos anteriores, en Offline Hanne trabaja desde casa y la comisaria Silje le asigna a un oficial para que haga de puente entre el departamento y Hanne: Henrick. Si al principio de la lectura pensé que sería uno más de los personajes masculinos aburridos de la saga, exceptuando a Billy T, que tiene más gancho que los demás, estaba equivocada. Henrick rompe el molde porque -avanzo- por primera vez en su vida, Hanne se verá reflejada en alguien. Pero eso no se lo dirá, por supuesto. Primero lo hará pasar por todas sus rarezas sociales que, a veces, la acercan al terreno del asperger. Es muy curioso que, en un determinado momento de la novela, sea ella la que pregunte a Henrick: - ¿Tienes Asperger? (…) En todo caso resultas fascinante.
Quiero recordar que Hanne sabe comportarse perfectamente en sociedad y tiene unas habilidades sociales más que aptas, como el lector podrá corroborar si lee los primeros títulos (y creedme que los he releído para no meter la pata)-La diosa ciega o Bienaventurados los sedientos-, en los que Hanne es comprensiva, extremadamente empática, ríe a carcajadas, baila, se socializa e incluso besa y acaricia a sus compañeros. Es decir, Hanne ha evolucionado hasta llegar al punto de ceñirse únicamente a los roles sociales cuando estos no suponen un gasto absurdo de energía. Hanne puede y no quiere, no al revés.
Me lo quedo, dirá Hanne a la comisaria Silje, refiriéndose a su nuevo compañero. Por lo tanto, algo ha cambiado y ha hecho que regrese esa inspectora de sus inicios, aquella que no dudaba en madrugar para preparar 14 litros de té helado para toda la comisaria. Eso sí, ya no besa, ya no acaricia y apenas se deja tocar. Únicamente hace dos excepciones.

Offline toca el siempre polémico tema del terrorismo. De manera que cogí el libro con un poco de temor por lo que me iba a encontrar. Para mi sorpresa, el asunto está tratado con sutileza, cosa que se agradece. Holt se ha servido de su nuevo título para lanzar un tiro de alerta, una llamada a no generalizar, a no meter a la gente en el mismo saco. Y es que a veces vemos a gente donde deberíamos ver a personas. Como contra, Offline peca de exceso de politiqueo. Ya sé que la autora fue ministra de justicia en Noruega, pero hay un exceso de páginas que muestran el panorama político nacional y que, desde luego, no aportan nada a la trama (y que la menda lerenda se ha saltado por la tangente). Puede que creen atmósfera, pero se hacen pesadas de leer.
Este suele ser el punto flaco de Holt, que ya he tratado con anterioridad. Su estilo narrativo acostumbra a carecer de intriga o de suspense. Es decir, no “engancha” especialmente. Las acciones que podrían añadir ritmo y golpes de efecto a la trama se narran de forma pausada, casi carentes de entonación. No obstante, la trama está perfectamente pensada y ensamblada con todas las subtramas, algo casi siempre presente en esta autora. Y, aunque el ritmo decae un poco a partir de la segunda mitad de la novela, os puedo asegurar que hacia el final me encontré cogiendo el libro con fuerza para ver qué sucedía a continuación.

He disfrutado Offline como no me imaginaba que lo haría y el motivo ha sido, por supuesto, Hanne. Si en la mayoría de los títulos anteriores de la saga, el prisma que es Hanne quedaba reducido a unas pocas de sus caras, en Offline se nos muestra el poliedro al completo. La Hanne profesional, personal e íntima, sin negar ninguna de estas caras. Holt parece haber hecho las paces con su personaje y se permite rastros de humor como los que siguen:

- (le dice Henrick)Pero escúchame, Hanne. Ay, perdón, ¿puedo llamarte Hanne? (…)
- ¿Y cómo me ibas a llamar si no?

o el siguiente:

- ¿Por qué te hiciste policía, Henrik?
- Porque de niño me acosaban. -Ella se echó a reír. Nunca la había oído reírse. Su risa era baja y a la vez muy clara, como cubitos de hielo moviéndose en un vaso en un día de verano.

También vemos a una Hanne que parece haber encontrado un equilibrio entre su mundo interior y su mundo exterior, con la consecuente serenidad que esto conlleva. Hanne sintió un calor incómodo. A Billy T. le temblaba el labio inferior. (…)- Contrólate -le dijo en voz baja pero serena.

Por segunda o tercera vez en la saga puedo decir que este título sí cumple con lo esperado -por mí, claro.

Una cosita más:

-Increíble, pero parecía que estaba llorando. Hakon nunca había oído llorar a Hanne Wilhelmsen. Creía que era incapaz de llorar.

Sí, amigos, la inspectora ríe 5 veces en Offline, sonríe 18 y también llora… y es que, ya sea brillante, inteligente, perspicaz, amante, borde, tajante o seca, Hanne también es mujer, por mucho que a veces se le olvide.
Gracias Holt, ahora me caes mejor.


Os invito a leer el artículo que publiqué hace unos días en referencia a la relación personaje (Hanne), autor (Anne): ESCRITOR Y PERSONAJE: Hanne Wilhelmsen y Anne Holt, ¿pelea de gatas?


Título: Offline
Editorial: Reservoir Books 
Páginas: 417





 SINOPSIS
Una bomba estalla en el edificio del Consejo Islámico de Oslo, en el que mueren varios de sus miembros. Los cuerpos de seguridad del estado sospechan que detrás del atentado hay una organización islamista. Una sospecha que crecerá cuando otra explosión, mucho más grande, sacuda los cimientos de la capital noruega.

Tras varios años sin ejercer, postrada en una silla de ruedas, Hanne Wilhelmsen vuelve a las filas de la policía de Oslo, en un cargo de asesora especial. Su exilio autoimpuesto ha terminado. Pero tras el atentado vuelve a cruzarse en su camino un viejo amigo, Billy T., cuya vida últimamente ha sufrido cambios inquietantes y sospecha que su hijo, Linus, puede estar involucrado en los atentados.

En un ambiente de pura desesperación, quizá no haya protección posible para nadie, ni siquiera para la capital noruega: Oslo se enfrenta a un peligro nunca antes visto, porque quienes desean la destrucción siempre van un paso por delante.






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