cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: #Reseña: Operación Picasso - Pedro Saugar Segarra

martes, 27 de febrero de 2018

#Reseña: Operación Picasso - Pedro Saugar Segarra

por Noelia Santarén

¿Quién no ha soñado alguna vez con encontrar un tesoro secreto? Imagina que haces obras en una pared de tu casa y se abre un boquete que deja al descubierto los manuscritos de una antigua sociedad secreta… si no has imaginado esto alguna vez, ¿qué hiciste durante tu infancia?
Bromas aparte, esta es una de las subtramas que residen en la novela de Pedro Saugar Segarra, Operación Picasso: las revueltas del destino, junto con otras tantas que se entrelazan a lo largo de sus páginas como los hilos de un tapiz. Un puñado de historias -bastantes, hay que decir- que suceden en distintas épocas y localizaciones. Esto ofrece diversidad y complejidad argumental, por un lado, y sensación de pérdida, por el otro, debido a la cantidad de datos que el lector debe asumir -nombres, lugares, fechas, personajes, etc.- casi de golpe y sin ayuda alguna. Es decir, el tema y la trama, muy interesantes, ganarían mucho si el gancho o teasing te atrapara desde el principio de la novela donde el exceso de información contextual desdibuja un poco la línea narrativa.
Debo confesar que me vi obligada a coger lápiz y papel y, aun así, me invadió esa sensación de pérdida de la que algún que otro lector, me temo, difícilmente podrá salir.

La trama del joven Picasso y su grupo de bohemios (Stein, Apollinaire, Max…) en el París más auténtico es un gran acierto. Cualquier lector comprometido con la cultura sabrá apreciarla. Además, el autor se ha tomado muchas molestias al respecto y domina a la perfección el contexto y los hechos. Puedo decir estas palabras porqué el malagueño es el pintor que más detesto y sobre el que más he leído, pero no gracias a él, sino a Dora Maar, figura misteriosa y enigmática donde las haya. Creo que la novela habría ganado cambiando el personaje de Fernande por el de Dora, amante y musa de Picasso -y fetiche me atrevería a decir. Pero la preferencia de personajes es una cuestión subjetiva y siempre respetable, por supuesto. La bohemia francesa de cambio de siglo atrae y atraerá. Ha quedado grabada en la historia del viejo continente como un enorme imán. Porqué la mayoría de nosotros se ha sentido o ha querido sentirse bohemio en algún momento de su primera juventud -o de la segunda o tercera, quien sabe. En mi época de universitaria visité los garitos más escondidos del Raval en busca de la afamada absenta. Aún puedo sentir el humo de nuestros cigarros mientras quemábamos el azúcar y discutíamos hasta altas horas de la madrugada sobre Hannah Arendt, Heidegger, Duchamp o Borges. Fueron buenos tiempos. ¡Cómo debieron de serlo para artistas de verdad como los del grupo de Picasso! La juventud tiene ese efluvio místico y vaporoso que es hermano casi gemelo de la absenta. Beber litronas desdibujaría la imagen, es innegable.
Las otras subtramas también van acompañadas de un perfecto dominio del contexto social y cultural de la época, incluso de un vocabulario arrancado del más añejo de los cancioneros de antaño. Palabras que ni conocía y que, desde luego, dudo mucho que vuelva a oír o leer en lo que queda de siglo (bueno, si desempolvo a Pérez Galdós tal vez…).
Esto me lleva a hablar del estilo narrativo, con una riqueza léxica enciclopédica, pero, por el contrario, con exceso de adjetivación, uso exagerado de las subordinadas -hasta 7 subordinadas en una frase, con lo que apenas hay puntos-, y un lenguaje, repito, que me ha recordado a los autores españoles de fin de siglo XIX; rico, culto y propio del contexto narrado, pero durillo para aquellos que no sean filólogos o que no estén acostumbrados a leer a los clásicos nacionales. Un estilo que exige, tal vez, demasiado de esa masa de lectores poco acostumbrada a dar. Claro que, por suerte, esa masa está formada por individuos.

Para todos aquellos lectores que tengan ganas de adentrarse en una novela escrita con una voz distinta, -y arriesgada-, plagada de aquella riqueza léxica que usaban los autores decimonónicos, con pinceladas líricas en muchas de sus metáforas. Estudiantes de arte, pintores profesionales, escenas de la España profunda rebosantes de imágenes de la más pura tradición de antaño, una sociedad secreta, etc. Se nota que el autor se lo pasó bien escribiendo esta novela y se agradece el esfuerzo. Siempre. Todo esto está disponible en Operación Picasso: las revueltas del destino, para aquel que esté dispuesto a dar un poquito más de lo que está acostumbrado. Sólo un poquito. 

Título: Operación Picasso
Páginas: 396

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 SINOPSIS
Un joven Picasso que se plantea demoler los cimientos del arte con "Les Demoiselles D'Avignon".
Un joven aspirante a bohemio que languidece en provincias abjurando de su destino.
Pasiones ocultas que se entrelazan y estallan desbocadas.
Un crimen que conecta el París de las vanguardias con la Cuenca de principios del siglo XX.
Una sociedad secreta que quiere demoler el orden establecido.
Un descubrimiento que remueve los cimientos del cubismo.










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