miércoles, 14 de febrero de 2018

#Reseña: Tiempo de ratas - Marc Moreno


Traducción de la reseña publicada en Cruce de Caminos el 28 de abril de 2017 de la novela original escrita en catalán: Temps de rates (La magrana, RBA)

Si algo empieza mal, sólo puede ir a o peor.

Y no es la Ley de Murphy, es la trama de Tiempo de ratas la nueva novela de Marc Moreno ganadora del VIII Premio Crims de Tinta. Pero esta máxima no es aplicable al texto, ya que empieza bien, acaba mejor y por medio un texto duro, cercano, real, increíble podríamos pensar al tratarse de Barcelona, ​​triste en cierto momentos, coral en otros cuando se adentra en unos personajes en muchos casos ahogados por su misma inoperancia.

Me gusta como escribe Marc Moreno por hacerlo de una forma cercana, directa, sin mucho artefactos, limpia;  me gusta desde la primera novela que leí de él, Independència d'interessos,  y creo que cada nueva entrega es un poco mejor que el anterior al sentirse mucho más libre de explicar lo que le da la real gana sin mirar atrás. Como lo hace al describir de una forma durísima el barrio de La Verneda de Barcelona. Pero si eso es lo que sus ojos ven, ¿por qué escribir algo diferente? Si esto es lo que quiere denunciar, ¿por qué no hacerlo a través de una novela criminal?

«Cuando la primera elección que haces es errónea, reconducir el rumbo es bastante difícil si te mueves en un mundo que no perdona un desliz».

Me han sorprendido un par de cosas.

La primera, en la contraportada del libro se puede leer: Prepárate para no parar de correr. No sé yo si esto puede llevar a falsas expectativas. Aunque el ritmo de la novela está vivo, no he tenido la sensación de que los protagonistas no paren de correr, sobre todo hasta la mitad de la novela donde están más preocupados por blanquearse la nariz con coca y meterla en caliente.
Pienso que no se debe tomar de forma literal como hice yo. Creo que es más una metáfora que habla de la continua fuga que hacen algunos de estos personajes dentro del barrio, aunque es difícil huir de una prisión sin paredes.

La segunda cosa, el narrador de la historia y más a partir de la mitad (más o menos) de la novela donde se puede decir que se hace más omnipresente. Aunque pienso por qué él y no otro. Tengo ganas de hablarlo con Marc.

Una novela que se puede explicar en pocas palabras, pero donde las imágenes que en Marc nos describe tienen mucha fuerza. Imágenes desoladoras, imágenes desgarradora, imágenes impresionantes; en cierto momentos dan ganas de meterse dentro de la novela y dar un par de tortas (por decirlo suave) a algunos de los personajes.
Personajes que son como ratas y que viven en un tiempo de ratas donde todo el mundo se mira su ombligo buscando el propio beneficio haciendo lo que haya que hacer, como las ratas, para sobrevivir.


¿Queda lugar para la esperanza? Leyendo Tiempo de ratas no creo que haya ni una sola brizna.


Título: Tiempo de ratas
Editorial: Milenio
Páginas: 232

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 SINOPSIS
Esto empieza cuando un camello tiene que salir por piernas y le enchufa una mochila llena de farlopa a su vecino de rellano. Ocho quilitos de nada. Y que se la guarde mientras él está fuera. Eloy ―porque el vecino se llama Eloy― se acojona, se caga encima, no sabe qué hacer. Y así pasa las semanas, muerto de miedo con los ocho quilos escondidos bajo la cama. Pero un día, para vacilar con los colegas en el parque, coge un poco de coca. Y después un poco más. E invita a unas tías, también. Qué fiestones, nen. Y todos quieren colocarse con él, en el barrio. El rey del mambo, vaya. Pero eso llama la atención de los mafiosos de la Verneda, los rivales del camello huido, los mossos corruptos... que cada vez tienen más ganas de saber quién es ese Eloy y de dónde sale la farlopa que esos pringaos se están metiendo.







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