cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: La metáfora del palo de golf aplicada a la lectura

jueves, 15 de marzo de 2018

La metáfora del palo de golf aplicada a la lectura



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Hace muchos años nos acercamos a un Pitch and Putt para iniciarnos en el golf. Lo primero que nos preguntaron es si teníamos experiencia y mentimos. Si no tenía un poco de experiencia no se podía entrar en el campo y entonces teníamos que pagar una serie de clases, que costaban un ojo de la cara, y nos las queríamos ahorrar. Así de chulos éramos.

Nos dieron un saco de palos de golf a cada uno y nos dirigimos al campo. Nos habíamos librado de las clases, pero no de la charla el caddie acompañante. En ese momento no le acabé de dar importancia a las palabras del caddie, pero hace unos días mi pareja se topó con La metáfora del palo de golf, la compartió conmigo, y al leerla recordé aquella anécdota.

El caddie nos explicó que cada palo tiene su función y que hay que escogerlo dependiendo del terreno en el que estemos jugando: hierba bajo, hierba alta, arena, si hace subida, si hace bajada y que porcentaje de esa inclinación tiene. Y la charla continuó. Después os explico el final de la aventura.

Pero antes sigamos con La metáfora del palo de golf, pues esta nos ayuda a entender que en nuestra vida dependiendo de las situaciones y de las personas con las que nos relacionemos hay que actuar de una forma u otra. Todas las personas no son iguales y la comunicación no es igual ni de la misma forma. No vale decir: yo soy así, y por tanto los otros no me entienden. Hay que esforzarse por comunicarse bien y ser asertivos con los otros, por mantener buenas relaciones, entendernos, ayudarnos y respetarnos.

¿Y su aplicación a la lectura?
Creo que La metáfora del palo de golf se puede aplicar de la misma forma a la lectura, pues un libro nunca es percibido por dos lectores por igual, ni siquiera por un mismo lector en épocas diferentes. Cada libro tiene su estación. Hay libro que sientan mejor en veranos, otros en invierno, incluso los hay que sientan bien siempre. También dependerá de nuestro estado anímico. No es lo mismo leer un libro si hemos pasado un día de perros que leerlo después de un día fenomenal, si estamos preocupados, cansados,... Tampoco es lo mismo leer en la cama que en el sofá o en la playa. Todo eso hace que una lectura pueda resultar excelente o un verdadero desastre. Como con los palos de golf. Si estamos jugando sobre hierba y escogemos un palo especial para arena el golpe puede ser horroroso.

Por eso hace años publiqué hace años un artículo en Cruce de Caminos titulado: Motivos y métodos para dejar de leer una novela en el que sin querer jugaba con la metáfora del palo de golf.
Si lo leéis veréis el método que utilizo para mis lecturas.

Por cierto, me olvidaba del final de la historia.
Después de la charla teníamos que hacer unos tiros de aproximación y uno de nosotros metió la pata. ¿Sabéis quién? Sí, yo. Pedí un lote de palos normales y resulta que yo soy zurdo con lo que se nos vio el plumero. Inmediatamente se nos invitó a salir del recinto y nunca más nos acercamos a uno con lo que, si os habíais hecho una imagen de mí jugando al golf, no es nada real. Siento desilusionaros.

¿Y vosotros? ¿Tenéis algún método para decidir si seguís o dejáis una lectura? ¿Sois de los que siempre empezáis y acabáis las lecturas aunque os esté aburriendo como una ostra? ¿Tenéis en cuenta las estaciones, los momentos anímicos...en definitiva lo que os he explicado sobre la metáfora y las lecturas?
Ya sabéis que soy todo ojos por si lo queréis compartir conmigo. ¡Dejadme un comentario o escribidme!



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