cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: Mañana es el día siguiente de Mario Marín (2018)

miércoles, 16 de enero de 2019

Mañana es el día siguiente de Mario Marín (2018)



Mañana es el día siguiente de Mario Marín es una novela poco convencional a la que es difícil llegar a la página cuarenta si no viene recomendada por Marta Marne (Leer Sin Prisa) o te fijas muy bien en el párrafo inicial:

«Esto me ocurrió hace solo un año. Me embarbasqué sin freno. Y en cualquier momento vendrán y me llevarán. Estaré en la terraza, viendo algún catálogo de los van Eyck, o de Botticcelli, o de Ribalta. Entrarán con un ariete gritando que al suelo y me dejaré coger».

No sé a vosotros, pero una novela con tempo lento, que va hablando de cómo se va organizando una huerta no acaba de atraerme. Y eso es lo que sucede en esas primeras cuarenta páginas, pero con una salvedad: sabes que tiene que suceder algo, algo muy gordo.
Además, el registro literario del autor me ha parecido exquisito. Utiliza en muchos momentos lenguaje coloquial que le da una fuerza brutal al texto y lo impregna de realidad y lo utiliza como nunca antes lo había leído. Es para poner de ejemplo en clase de narrativa de cómo utilizar el lenguaje coloquial al escribir un texto.
Todo ello consigue que la historia te atrape y tengas ganas de saber que pasará.
Pasadas esas cuarenta primeras páginas has cruzado la línea de no retorno.

Y pasa algo gordo.
En ese momento, las raíces de la novela te tocan de lleno, incluso consigue que hagas un ¡aj! de repulsión.
El autor razona o más bien el personaje nos explica cómo ha llegado a ese punto, y logra convencerte. Y te miras a ti. Incluso vas al espejo y te miras juntando casi nariz con nariz, y te preguntas: ¿me podría pasar a mí? Y tienes miedo de contestar porqué sabes la respuesta.

Y la novela sigue, la huerta, el suceso, y la gran fuerza del campo onubense. Creo que Mario Marín también tenía ganas de explicarnos que a pocos kilómetros de la capital, Huelva, hay campos de conreo que muchos desconocemos; que la huerta onubense no tiene nada que envidiar a las otras y que Huelva es algo más que mirar al mar.

Todo está muy medido. Estad muy atentos a las conversaciones, pues en ellas está la explicación de un convincente final de novela y de que mañana sea el día siguiente.

Dice Marta Marne en su reseña, que de eso sabe un rato, que quizás se lleve el Premio Memorial Silverio Cañadas 2019 a la mejor primera novela negra. Quizás sí. Yo como mínimo creo que debería estar entre los finalistas. No puedo asegurar más al faltarme mucho por leer.


Si queréis leer algo verdaderamente diferente, negrocriminal y de calidad, Mañana es el día siguiente es una buena elección.


 SINOPSIS

Esta novela es una crónica del mal en estado puro. El mal como rutina. Un hombre joven y ocioso, que practica el running por vicio y que atiende el huerto de un amigo, se empecina en una discusión con un vecino y transforma su vida, como quien cría palomas o colecciona sellos, en la de un sádico cruel. Pero es una historia tan inmoral que su malvado desenlace provoca una sonrisa en el lector horrorizado. Y sonreír al mal no debe ser muy encomiable, aunque Stieg Larsson o Quentin Tarantino tengan tantos millones de seguidores. Con una prosa que va matando moscas de manera certera, Mario Marín recrea un paraje que nos trae aires del Santuario de Steinbeck o del Tiempo de silencio de Martín Santos. Con esta obra se confirma que el asombro que su anterior novela, El color de las pulgas, causó a los editores, no fue casualidad.


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