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domingo, 20 de octubre de 2019

EL ENIGMA DEL ESPÍA INVISIBLE: Operación Baldur o el ataque a Scapa Flow

Imagen de David Mark en Pixabay
Un artículo histórico de José Enrique Vázquez para Cruce de Caminos. También lo podéis leer en su blog El asesino anda suelto y en su Facebook. 



Octubre de 1939.

            El submarino alemán U-47 zarpa del puerto de Kiel al mando del capitán Gunther Prien, de treinta y un años. Su misión, penetrar en la bahía de Scapa Flow, un fondeadero situado en las islas Orcadas, cerca de las costas de Escocia conocido por haber sido el emplazamiento de la principal base naval del Reino Unido durante las dos guerras mundiales. Desde allí, la flota británica controlaba tanto el acceso al Mar del Norte como las rutas marítimas que surcaban el océano Atlántico.

            La bahía estaba muy protegida contra la incursión de submarinos, ya que había numerosos buques hundidos expresamente para que la profundidad fuera tan escasa que impidiera el paso de sumergibles enemigos. El fondo marino no dejaba demasiado lugar para esconderse, la media apenas rondaba los treinta metros desde la superficie. Además, los ingleses habían instalado multitud de minas y redes para evitar que cualquier buque enemigo accediera a la bahía sin conocer el emplazamiento de las defensas. Las fuertes corrientes y cambiantes mareas hacían el resto, de modo que Scapa Flow, al menos en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, estaba considerada como uno de los fondeaderos más celosamente guardados y seguros del mundo.

            El U-47 llegó en la mañana del día 12 de Octubre de 1939 frente a las islas Orcadas, y cuando estaban en inmersión, el capitán revela a sus hombres el verdadero objetivo de la misión: entrar en la bahía y atacar a todos los barcos ingleses que se encuentren allí.
            Prien pasa la noche en el fondo, a 90 metros de profundidad. A las 19:00 horas del 13 de octubre el submarino emerge, pero en lugar de cielo sin luna, encuentra un fenómeno que no habían previsto: una aurora boreal, lo cual hace aún más peligrosa la misión, ya que los reflejos de la aurora hacen más visible al submarino. No obstante, Prien decide entrar, y a las 23:25 horas, maniobrando con mucha habilidad para evitar las rocas de la cercana costa, penetra en la bahía. Es medianoche, y la aurora permite buena visibilidad, pero hasta donde pueden distinguir, no hay barcos ingleses fondeados. Por fin, tras un largo rato de búsqueda, Prien divisa dos grandes buques y varios destructores anclados: es el momento de actuar.

            EL ATAQUE

            El U-47 dispara cuatro torpedos contra un acorazado que resultaría ser el «Royal Oak». Sorprendentemente, teniendo en cuenta que el blanco estaba inmóvil, tres fallan y sólo uno de ellos impacta sobre el buque produciéndose una explosión de poca entidad. El capitán teme ser detectado, pero el barco alcanzado continúa silencioso, no hay humo, y no se hunde.
            Prien dispara una segunda vez el único torpedo de popa, pero falla igualmente. Pese a la tensión del momento y a la posibilidad de ser atacados, el capitán ordena se recarguen los torpedos de proa y dispara tres, esta vez a menor distancia. En esta ocasión, todos aciertan, y tras varias violentas explosiones, el «Royal Oak», a los diez minutos, escora a estribor y se hunde, llevándose consigo las vidas de 833 de sus tripulantes.
            El submarino consigue escapar del fondeadero, y una vez en alta mar, el día 14 de octubre, envía un mensaje por radio a Karl Dönitz, comandante de la flota de submarinos, comunicándole que habían hundido un acorazado inglés de nombre desconocido. Horas después, los ingleses confirman en la BBC que se trataba del «Royal Oak».

            El U-47 arribó al puerto de Wilhelmshaven el 17 de octubre de 1939, y el capitán y toda la tripulación fueron recibidos como héroes, siendo condecorados por el éxito de la misión.

            COMIENZA LA LEYENDA

            La consecuencia directa de la acción del U-47 fue fundamentalmente demostrar a los ingleses que su base naval más protegida no era invulnerable, y que los submarinos alemanes podían realizar con éxito cualquier acción naval contra el enemigo. Realmente, era una misión más de prestigio que por el resultado final, extremo en el cual coinciden todos los historiadores y cronistas de la época. Sin embargo, el relato de hechos deja numerosas incógnitas sin resolver, que son las siguientes.

            LA PREPARACIÓN DE LA OPERACIÓN

            Según las fuentes existentes, la «Operación Baldur» fue ideada por el comandante jefe de la flota de submarinos, Karl Dönitz. Los preparativos consistieron en envío de aviones de reconocimiento para fotografiar toda la zona, y una misión preparatoria realizada por el submarino alemán U-14. Posteriormente, Dönitz, convencido de que la base inglesa no era inexpugnable, prepara un plan para entrar en la bahía por la zona que posiblemente tenía más posibilidades de permitir el acceso a un submarino. Luego, elige al hombre indicado, convoca a Prien, y este acepta la misión. La «Operación Baldur» da comienzo, y es rubricada y firmada por el Gran Almirante Raeder.
            Sin embargo, teniendo en cuenta las dificultades que entrañaba una misión así, la gran cantidad de información de la que carecían los alemanes, y el hecho de que las corrientes en la zona llegaban a ser de hasta 10 nudos de velocidad, cuando el submarino U-47, del tipo VII-B podía desarrollar como máximo 8 nudos sumergido, hacen pensar que faltan muchos detalles no conocidos.
            Así pues, la pregunta surge sin esfuerzo: ¿contaron los alemanes con ayuda a la hora de preparar la operación?

            EL ESPÍA QUE VINO DE SUIZA

            Curt Riess era periodista del Saturday Evening Post en esa época, y poco tiempo después del hundimiento del «Royal Oak» escribió un artículo titulado «La verdad sobre Scapa Flow», que dejó al mundo bastante perplejo.
Riess había nacido en Alemania y tenía ascendencia judía. Se había exiliado a Estados Unidos para huir del ambiente hostil a su raza. Fiel luchador contra el nacionalsocialismo de Hitler, había escrito numerosos artículos en contra de las ideas nazis.
            En su artículo, Riess ofreció una versión sobre los hechos que dieron lugar a la incursión en la bahía de Scapa Flow ampliada y con detalles insólitos.

            LA HISTORIA DEL RELOJERO

            Riess contaba que la incursión de Scapa Flow realizada en octubre de 1939 fue planeada no por Dönitz, sino por Wilhelm Canaris, jefe del servicio secreto alemán, muchos años atrás
            Según su escrito, para vengarse de lo sucedido con Inglaterra en la Primera Guerra Mundial, en el año 1927, Canaris ideó un plan para entrar en Scapa Flow, válido para entrar en la temida rada donde antes, en la Guerra Primera, habían fracasado todos los intentos. Así, para la misión de espionaje, elije a un tal Alfred Wehring, supuesto ex oficial de marina alemán que sirvió en la Primera Guerra. El aludido acepta la misión, y tras varios cambios de nombre y de país, aparece finalmente y años después como Albert Oertel, ciudadano nacionalizado inglés venido de Suiza. Se establece como relojero en una isla de las Orcadas y visita diariamente una taberna frecuentaba por pescadores, los cuales le informan sobre los obstáculos, minas, corrientes y mareas que acechan la zona. Los datos supuestamente viajan desde Escocia hasta La Haya, en Holanda, donde luego son enviados a Berlín.
            Oertel da frecuentes paseos por la zona, y recoge todos los datos que pueden resultar de interés para la incursión que se planea. Finalmente, tras muchos años de espera, el 12 de septiembre de 1939, el relojero emite un mensaje en clave con el siguiente texto: «Ha llegado el paquete. Espero una nueva partida dentro de este mes. Espero confirmación».
            Según Riess, el mensaje confirmaba que el espía había descubierto una forma de traspasar las defensas de Scapa Flow, para que pudiera acceder un submarino.
            Dos días después, el tal Oertel desaparece de la escena, y nunca más se sabe absolutamente nada más de él.

            LA FARSA, Y LOS INTERROGANTES

            La historia del espía relojero fue confirmada por los propios alemanes. Sin embargo, investigadores y periodistas interesados en el caso, no encontraron registro alguno en documentación de la Primera Guerra Mundial que hiciera referencia al tal Oertel, ni tampoco al oficial Wehring. De igual modo, no se han encontrado datos sobre el relojero en los documentos de la Segunda Guerra Mundial. Al parecer, varios periodistas acudieron al propio lugar de los hechos, la localidad de Kirkwall, en las islas Orcadas, y allí nadie corroboró la historia del relojero espía. Era una aldea pequeña, y sin duda hubieran sabido de la existencia del personaje.

            El éxito militar que para los alemanes supuso la entrada en Scapa Flow como castigo moral para los ingleses, de algún modo hizo que los servicios de propaganda nazi no descartaran la existencia del espía. Sin embargo, la tesis que hoy se maneja es que toda la leyenda no fue más que una fantasía de su inventor, el periodista Curt Riess. Es más, tan extendida está la creencia de que el espía existió, que a día de la fecha, hay una entrada en la web Wikipedia con el título «Ataque a Scapa Flow» que recoge la historia del relojero, aun siendo falsa.

            Todo lo anterior, nos deja aún con una serie de interrogantes que aún no han sido aclarados, y son estos:
            1.- Según fuentes consultadas, expertos en navegación y con años de experiencia en el mar sentencian que resulta altamente improbable que solo con la ayuda de fotos aéreas y con el reconocimiento de un submarino previo, la operación tuviera éxito. Así, estas fuentes barajan la posibilidad de que hubiera más información disponible sobre el objetivo.
            2.- De ser cierto que Dönitz o Canaris necesitaban más información para que la «Operación Baldur» tuviera éxito, ¿quién se la proporcionó?¿Algún espía distinto del tal Oertel del que aún no sabemos nada?
            Lo cierto es que la entrada en Scapa Flow por parte de un submarino alemán con las limitaciones del U-47, teniendo en contra minas, redes, corrientes, obstáculos y mareas no deja de ser un acto de guerra increíble por lo difícil de su ejecución, dejando en el aire más de una duda que aún hoy sigue rondando las mentes de muchos estudiosos del tema.
            ¿Existió pues, un espía invisible en Scapa Flow del que no sabemos nada?

            EPÍLOGO
           
            Günther Prien, el capitán del submarino U-47 que realizó la hazaña de penetrar en Scapa Flow no pudo disfrutar mucho tiempo de su fama como as de la armada alemana. El 7 de marzo de 1941 radió su último mensaje, y días después se le dio por desaparecido. La versión aceptada históricamente considera que el submarino fue hundido con toda su tripulación tras el ataque con cargas de profundidad realizada por el destructor británico HMS Wolverine, en el Atlántico norte.




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