martes, 9 de diciembre de 2008

Una navidad diferente


Dos cosas me han hecho decidirme a la hora de escribir este texto.
La primera fue la emisión por la televisión de una película basada en una novela de John Grisham; la segunda un reportaje en la televisión, y las dos tienen que ver con la navidad como no podía ser de otra forma. Bendita navidad.
Empecemos por la segunda. Resulta que un pueblo de Granada se ha promovido una acción social que considero de diez. Han puesto a votación popular si querían luces de navidad en el pueblo o con el dinero que se ahorraría al no ponerlas, pues dar trabajo a algunos parados del pueblo.
El 99% de los que han votado se han decidido por la segunda, y claro me ha hecho pensar en que se podría aplicar a todas y cada una de las poblaciones del mundo.
¿Os podéis llegar a imaginar la cantidad de electricidad que nos ahorraríamos? El impacto medioambiental sería de órdago. ¿Qué necesidad ahí de ir poniendo cada vez más luces y más pronto? Ninguna, yo creo que ninguna. Yo soy de los que se agobian con tanta luz, con tanto villancico, con tanta hipocresía. Ya no digo que se utilizara el dinero que se ahorraran en dar trabajo, simplemente con el ahorro energético nos tendríamos que sentir satisfechos, que tampoco es ahorrar por un lado y derrochar por el otro, aunque bien planificado, ¿cuántos hospitales se podrían hacer? ¿Cuántos colegios? ¿Cuántas bombas de agua? ¿Cuántas purificadoras? Cuántas lo que queráis pedir por los demás que lo necesitan.
¡Fuera luces por navidad!
El primer punto, y aunque la película dejó un poco que desear si se ha leído el libro, pues es para reseñarlo y más en estas fechas.
Una navidad diferente (2001), es como el título indica, una de aquellas rarezas a las que John Grisham no nos tiene acostumbrados. Y fue por eso por lo que compré el libro en su día, para ver a otro Grisham, con otras artes, con otra técnica, y la verdad que me sorprendió gratamente.
Me reí un montón con su lectura. Supongo que tienes que estar un poco metido en el tema, es decir, se un poco activista de la no-navidad, para meterte de lleno en el papel de los protagonistas que tan sólo intentan pasar unas navidades diferentes. (Abajo os dejo la sinopsis)
De lectura totalmente recomendable y más en estas fechas, y no tenéis excusas de no tener tiempo, ya que no es muy grande y se lee en una sentada.
¡Viva la no-navidad!
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Imagínese un año sin celebrar las Navidades. Nada de fiestas, comidas opíparas o regalos no deseados. Eso es precisamente lo que Luther y Nora Krank tienen planeado; por primera vez en su vida, han decidido celebrar la Navidad de un modo muy diferente, pero saltarse la navidad en la calle Hemlock, sempiterna ganadora de los premios de decoración navideños, supone un suicidio social.
Un relato clásico, que ofrece una mirada divertida al caos y la locura en que se han convertido las tradicionales fiestas navideñas.

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