cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: Estupor y temblores, Amélie Nothomb

martes, 2 de junio de 2009

Estupor y temblores, Amélie Nothomb




Una pequeña historia que se puede leer de un tirón que explica el paso de la autora por una empresa japonesa y todas las vicisitudes que tiene que salvar por el mal llamado “honor”.

Empieza con buen ritmo y te hace sonreír varias veces, que nunca estamos sobrado de ello, pero quizás en el nudo, donde un escritor se tiene que ganar al lector, a mí no me acaba de convencer. La desaceleración se nota demasiado y empieza a explicar historias que a mí como lector no me han interesado, aunque creo que para la escritora eran necesarias para darle un tono más redondo a la trama.
La más lógico, a mi entender es que hubiera ido creciendo el ritmo a medida que iban degradando en su puesto de trabajo a la protagonista y que las escenas fueran cada vez más ridículas si cabe, pero no es así.

La autora aprovecha para hacer crítica de la sociedad japonesa y para hablar de su falta de felicidad. También aprovecha para proyectar esa imagen que todos tenemos en mente, que la empresa es la única familia que tienen los japoneses y que quizás una europea no encaje dentro de esa maquinaria, poniendo de manifiesto la gran diferencia entre las culturas orientales y occidentales.

El final me ha dejado un buen gusto de boca, sobre todo la frase final que por razones obvias no podré aquí. Creo que era la frase perfecta para acabar la historia, la que la redondeaba, la que le daba un sentido a todas las penurias que la protagonista llega a pasar.

Está claro que quizás me equivoqué en el orden de lectura, ya que primero me leí “Cosmética del enemigo” (comentada en este mismo blog) y claro, me esperaba algo similar, con el mismo ritmo durante toda la historia, con la misma participación del lector en ella, pero no ha sido así. Paradójicamente, es “Estupor y temblores” la que dio la fama a su autora y no la otra.

En definitiva, quizás comenzar por “Estupor y temblores” para continuar por “Cosmética del enemigo”, la cual os vuelvo a recomendar.

Fragmento:

"Entraba en el siglo. Puede parecer extraño que, tras mi arranque de locura, las cosas volvieran a la normalidad como si nada grave hubiera ocurrido. Es cierto que nadie me había visto correr desnuda por los despachos, ni caminar sobre las manos, ni pegarle un revolcón a un honesto ordenador. Pero, de todos modos, me habían encontrado durmiendo bajo el contenido de un cubo de basura.

Sinopsi:
Esta novela de inspiración autobiográfica, que ha obtenido un enorme éxito en Francia, cuenta la historia de una joven belga que empieza a trabajar en Tokio en una gran compañía japonesa. Pero en el Japón actual, fuertemente jerarquizado, la joven tiene el lastre de un doble handicap: es occidental y mujer, lo cual la convertirá en blanco de una cascada de humillaciones y de una progresiva degradación laboral que la llevará a pasar de la contabilidad a servir cafés, ocuparse de la fotocopiadora y finalmente encargarse de la limpieza de los lavabos masculinos.

3 comentarios:

Andreu Romero dijo...

Es que en Estupor es eso: el final es lo que parte a uno :) Pero la de Cosmética es claramente mejor. Luego tiene otra, Ácido Sulfúrico, que sería la tercera en la escala de "calidad" (por decirlo así) una especie de Gran Hermano entremezclado con un sistema estilo Tercer Reich, donde la autora denuncia la hipocresía del espectador televisivo. La idea es buena, pero no sé... es eso: regulera.

vhonkhamy dijo...

Es curioso que hagas el comentario de este libro cuando me está llegando una información de un Japón actual bastante diferente del referido. Sí es cierto que se minusvalora a las mujeres entre los ejecutivos, pero el machismo claustrofóbico, tanto como la dependencia vital con la empresa, se empiezan a desmoronar.
El viejo Japón xenófobo, tradicional y machista, está dando paso, aún de forma lenta, a un subproducto mezcla del cine norteamericano y humor amarillo.
Claro que esa imagen me la han dado japoneses algo desnaturalizados porque se han quedado a vivir en España. Posiblemente tampoco les fuera tan bien por aquellos lares y no son capaces de reconocerlo. Quién sabe.

David Gómez Hidalgo dijo...

Vicent: la novela está situada en el Japón de 1991-1992.

A mi también me han llegado esos comentarios, pero queda tanto por hace.

Saludos