miércoles, 20 de enero de 2010

Buscando morir en un libro


La entrada de hoy vuelve a ser un relato amigo, o mejor dicho, parte de él. Esta vez el amigo que nos visita, previo permiso para su publicación, es Andreu Romero que muchos visitaréis en su blog Inenarrables.



Hubo una vez una persona con una puñalada en el alma.


Era una herida negra, que no cerraba nunca y que la enloquecía. Sus días amanecían siempre nublados. Para él, las personas no eran más que sombras mudas. La realidad era una repetición sin sentido. Vértigo y angustia se alteraban con una quimera de ilusión y libertad que nunca llegaba.
Esa persona buscó morir. Quiso morir en un libro. Leyó y leyó hasta encontrarlo: el manuscrito del fin. Sus ojos recorrieron letras, frases y páginas, absorbiendo imágenes, hasta que la magia se detuvo. El vacío se agrandó. El libro terminó por leer a la persona, regalándole un final y acabando con ella.


Ahora esa persona duerme el sueño de las almas en pena. O eso es lo que desea. Desea ser leída por alguien. Para morir.
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