domingo, 3 de enero de 2010

Yo también he visto Avatar, por desgracia



Supongo que con el título de esta entrada se podría tener suficiente, y es que me siento, como lo diría, tonto, idiota, y un poco imbécil, sobre todo por no seguir los consejos de mi tovarich Andreu que ya nos avisó del desastre en su blog (aquí os dejo el enlace por si tenéis ganas de leerlo: Avatar, o aunque la mona se tina de azul)

La historia es que ayer teníamos ganar de ir al cine y no miramos la cartelera por internet, craso error. Una vez allí teníamos que decidir que película ver y la verdad no había gran cosa para elegir (quizás nos hubiera ido mejor con Alvin y las ardillas 2), así que decidimos que no podía ser tan mala y que también teníamos algunas valoraciones positivas de la misma.

Quizás también fue que antes de entrar en el cine nos pusimos bien en un buffet libre asiático. ¿Creéis que puede influenciar en la valoración de una película? O quizás que no me compré ninguna nube de esas rosas para saborear desde mi cómodo butacón a la espera que comience la filmación, o puestos ya a suponer, que no pusieron ningún trailer de película. Uff, mejor que no hubiera sido así, ya que la película duró casi tres eternas horas. Ya veis, puestos a pensar, quizás fue el rojo de los butacones.

Con mucho ánimo y algo de ilusión nos sumergimos en la pantalla. Al principio la cosa parecía que pintaba bien, pero la ilusión tardó muy poco en romperse cuando comprobamos que era la típica película del tipo que llega a una cultura nueva, se tiene que integrar y tiene que ir aprendiendo, pasando pruebas para demostrar su valía; además también ahí un tipo con las facciones muy marcadas era el más malo y que tan solo quería conseguir galones y sin olvidar a los pobres científicos obviados, como casi siempre. Andreu sabe mucho más que yo sobre títulos de pelis y podría decir unas cuantas que tienen el mismo aburrido esquema, o será la edad que hace que empiece a no soportar esa serie de argumentos.

Sigues con cierto ánimo por la vertiente medioambiental, pues es lo único que se salva de la película, la moralina de que estamos destruyendo el mundo sin tener en cuanta las consecuencias ni el legado que dejaremos, o la de que queremos cambiar las costumbres de las pobres tribus perdidas en medio de las selvas, o que la conquista del espacio será despiadada.

La parte romántica, pues que os voy a decir, si todo es tan magnífico y tan diferente (flores que se iluminan por la noche, musgo que se ilumina cuando lo pisas, caballos con coraza de serie, pajarracos voladores, árboles sensitivos y que guardan la memoria de los antepasados,…), después de todo eso esperaba que el acto carnal también lo fuera; me lo imaginaba entrelazándose unos pelillos blancos con otros que les salen de unas largas coletas, pero nada; del misionero no pasaron.

No ayuda en nada el guión muy pero que muy previsible y que cansa hasta tener ganas de salir del cine (yo desde La delgada línea roja no había tenido esa sensación; me pase gran parte de la película pensando en los 15 € que me costaron las dos entradas y lo que podría haber hecho con ellos, ¡¡puff!!) Y para rematar la faena, llega el protagonista de turno y consigue hacer lo que nadie había conseguido en añosssssss con un chasquido de dedos. Y la batalla final a medio camino del Señor de los anillos y 300, y la pobre piloto de Perdidos que como siempre, pues eso, por no joder un poco más el argumento.

Lo peor fue que cuando salí del cine me cayeron dos lágrimas de impotencia, de rabia, de mal humor, ya que era muestra primera película en el cine.
Ahí que joderse, con perdón. Espero que el 5 de marzo la cosa vaya mejor con Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton, pues tenemos unas ganas locas de verla.


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