domingo, 7 de marzo de 2010

Walden, la vida en los bosques


Hacía muchos años que había visto la gran película: “El Club de los Poetas Muertos” y este fin de semana decidimos volver a verla para saborearla de nuevo; y que buen sabor de boca nos volvió a dejar.
Supongo que casi todo el mundo la ha visto, pero por si acaso, ya podéis correr a buscarla en alguna biblioteca, o verla en alguna de las muchas plataformas que existen en Internet.

Esta vez no hablaré del Capitán, el más famoso Capitán que existe después del Capitán Haddock o el Capitán Ahab. Está vez os quiero dejar el parágrafo que utilizaban los del Club de los Poetas Muertos al iniciar sus sesiones.
Dicho texto está incluido en el relato titulado: Walden, la vida en los bosques que escribió en 1854, Heny David Thoreau (1817-1862), y del cual no descarto extraer nuevas partes para vuestro disfrute.


“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar, no sea que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido. No quería vivir lo que no fuera la vida; ¡es tan hermoso el vivir!; tampoco quise practicar la resignación, a no ser que fuera absolutamente necesaria. Quise vivir profundamente y extraer toda la médula de la vida, vivir en forma tan dura y espartana como para derrotar todo lo que no fuera vida, cortar una amplia ringlera al ras del suelo, llevar la vida a un rincón y reducirla a sus menores elementos, y si fuera mezquina, obtener toda su genuina mezquindad y dar a conocer su mezquindad al mundo, o si fuera sublime, saberlo por propia experiencia y poder dar un verdadero resumen de ello en mi próxima salida. “


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