viernes, 18 de junio de 2010

Adiós José Saramago



Iba conduciendo cuando he escuchado en la radio que José Saramago nos había dejado a los 87 años de edad. Me he entristecido mucho y no porque fuera uno de mis escritores de referencia, pero quizás la charla que he mantenido minutos antes con un compañero de trabajo me ha influenciado sobremanera.

-Quizás sea el último año que nos veamos por aquí –me ha dicho.
-No diga eso –le he contestado.
-Porqué no. Cada año que pasa es uno menos. Tengo 87 años ya y no sé cuántos me quedan con esta vitalidad.
-Seguro que muchos.
-Ya te digo que quizás me tendréis que venir a visitar al asilo y os tendré que saludar desde la silla de ruedas.
-No diga eso –no sabía que otra cosa responderle.
El corazón se me encogía al escucharlo, igual que cuando las ondas me han traído la luctuosa noticia.
Llevó más de doce años con su compañía y lo he visto siempre con una vitalidad y una fuerza inmejorable para su edad. Es todo un ejemplo para mí y para muchos, sobre todo los más jóvenes.
Sí, soy consciente que la edad aprieta y que el más realista es él, pero me niego a aceptarlo así, sin más, al comprobar como nos saluda cada mañana al entrar al trabajo.

Desde aquí mi homenaje a ese pequeño gran hombre que nos acompaña día a día y como no, mi homenaje al autor del Ensayo de la ceguera, uno de sus mejores libros y que aprovecho para recomendar.

Saramago siempre vivirá entre nosotros. Sus libros son su testimonio.
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