sábado, 7 de agosto de 2010

Garoé, Alberto Vázquez-Figueroa



«Hay gente que hace cosas importantes para poder escribir libros. Yo escribo libros para tener dinero con el que hacer cosas importantes».

Estás fueron las palabras de Alberto Vázquez-Figueroa en la presentación de su nueva novedad literaria, Garoé.
Y es que escritores como él ya no necesita ni publicar, ni mucho menos hablar de sus libros, aunque como dice la frase inicial, necesita el dinero para poder cumplir con esos proyectos que siempre tiene en mente el escritor-inventor.
He leído que incluso viajará a EEUU para colaborar en el problema de la fuga de petróleo en el Golfo de México y que su idea es la siguiente explicada con sus palabras a modo de experimento: “coged un vaso, lo llenáis de agua, y vertéis un poco de aceite de cocina. Inmediatamente el aceite, igual que el petróleo, se coloca por encima del líquido elemento debido a su escasa densidad. Entonces podéis echarle encima un poco de harina. Es lo mismo que él pretende realizar pero con grandes cantidades de cemento especial sobre las concentraciones de petróleo.”

Y después de esta pequeña introducción sería bueno que hablara del libro, como diría Paco Umbral.
Lo primero que me sorprendió fue que el libro hubiera sido galardonado con el primer premio de novela histórica 2010 Alfonso X y dotado con 100 000 €. Supongo que alguien convenció al autor de que lo enviara a concurso, cosa que no es muy usual en él, y que con el dinero que ganara pudiera hacer aquello que tanto le gusta: ayudar a los demás. Fue, como digo, una grata sorpresa.

El general Gonzalo Baeza, un firme defensor de los derechos de los nativos, recibe de manos de su viejo amigo monseñor Alejandro Cazorla una misiva real en la que se le ofrece un importante cargo como gobernador de la isla de El Hierro. La intención de la Corona es acabar con la esclavitud y restablecer la justicia en el archipiélago, pero Baeza, inexplicablemente, rechaza el ofrecimiento, cuyos motivos se remontan a años atrás y porque regresar a la isla significaría retornar a un lugar y un pasado que Baeza lleva años intentando olvidar.

“Toda batalla tiene un fin y todo enemigo puede ser abatido, mientras que el océano siempre vuelve al ataque, por lo que nadie consiguió jamás ponerlo de rodillas.”

Vázquez-Figueroa fiel a su narrativa hace que Garoé tenga perfume de Cienfuegos con la isla, con los españolitos conquistadores, con los nativos, con los misterios y el cómo intentan mantenerse con vida en una isla que se asemeja más al infierno que al cielo.

Lo que más me ha gustado son las voces que utiliza en la novela; una primera en el presente donde el general Gonzalo Baeza le va explicando a monseñor Cazorla el porqué de su decisión de no retornar a la isla mientras se va viendo el día a día de los dos entre suculentas comidas, cafés y entretenimientos propios de la época; la segunda, el sargento Gonzalo Baeza en el pasado y todas sus aventuras (mejor desventuras) en la isla del Hierro junto a sus compañeros, los que se convertirán en sus enemigos, los nativos que lo acogerán como uno más y su amada (amor a primera vista).

De lectura ágil y rápido, sin nada superfluo y como se diría, yendo al grano, es una lectura totalmente recomendada para estás tarde de sopor, ya que, aunque parezca mentira, su lectura es muy refrescante.

Sinopsi (Contraportada)

Una historia de amor, muertes, conquista, tráfico de esclavos, una tragedia, un elemento misterioso por cuya posesión los hombres enloquecen, un ancestral secreto que durante siglos permitió a los habitantes de la isla de El Hierro superar todas las adversidades...Alberto Vázquez-Figueroa regresa a la escena literaria con una novela inolvidable donde la conquista de una tierra salvaje e inhóspita, la ambición desmedida por el poder y la riqueza y la magia que envuelve una misteriosa leyenda apasionará a sus millones de seguidores y sorprenderá a los pocos que aún no le conocen.



Os dejo un enlace por si queréis leer la leyenda en torno al Garoé: Leyenda del Garoé
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