martes, 5 de octubre de 2010

Paciencia



Hoy he escuchado una reflexión que me ha gustado mucho y que en los días que corren creo que viene ni que pintada.

Comienza así:

“Después de plantada la semilla del bambú chino, no se ve nada durante aproximadamente cinco años, excepto un diminuto brote. Todo el crecimiento es subterráneo: una compleja estructura de raíz, que se extiende vertical y horizontalmente a través de la tierra, está siendo construida.
Entonces, al final del quinto año, el bambú chino crece hasta alcanzar una altura de 25 metros.”

Se decía en la reflexión que mucho podríamos pensar que nos han engañado, que la semilla era infértil, que en definitiva nos habían estafado.
Es nuestra impaciencia la que nos lleva a pensar en eso. Es nuestra desconfianza la que hace que queramos ver resultados y al no verlo pensemos en la estafa.

Creo que hoy en día estamos impregnados de impaciencia, de desconfianza, y eso nos provoca inseguridad. Se quieren las cosas y se quieren ya. Supongo que la bonanza económica de los pasados años y el poder conseguir casi todo aquello que uno deseaba, u ofrecer lo que nos pedían ha creado una maraña en nuestra sociedad de impaciencia total. Yo lo puedo comprobar casi a diario en las aulas.

Creo que una buena dosis de paciencia nos haría mucho bien. No quitaría mucho del estrés que tenemos, nos preocuparíamos por aquello que realmente merece la pena, en definitiva, viviríamos mejor.

“Se necesita mucha osadía para llegar a las alturas y, al mismo tiempo, mucha profundidad para arraigar en el suelo.”
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