lunes, 14 de febrero de 2011

Mi pueblo

Práctica (001) del curso de escritura de Vicente Salinas.

No escribo sobre la ciudad en la que vivo, si no sobre el pueblo en el que nací y del que me siento; una cosa es vivir y otra muy diferente es sentir, y yo me siento como una piedra más de ese castillo de época medieval ahora casi en ruinas, que lo corona y que recibe, como si de un privilegio se tratara, los segundos rayos del sol que entran en la península.


A la izquierda del castillo, el mar que da vida a la población desde tiempos ancestrales, y a su izquierda la montaña, una de las más altas de la comarca y donde todos tienen que saludar para poder entrar a la península cuando lo hacen en avión.


Por mi pueblo no se puede pasar, se tiene que llegar con premeditación, ésa que os hará disfrutar de sus estrechas calles con innumerables pendientes, antaño cubiertas de malas hierbas y ahora adoquinadas para disfrute de sus visitantes. Pues no existe nadie en el mundo que pueda decir que estuvo en la plaza de mi pueblo y no se llenara los pulmones de harmonía, aire limpio, buenas sensaciones. VIDA.

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