lunes, 11 de abril de 2011

La hora de las sombras. Johan Theorin


La hora de las sombras es el primero de los cuatro libros que formarán lo que se ha llamado “El cuarteto de Öland”. En España hasta el momento tenemos publicados las dos primeras novelas de cuarteto, ésta que hoy reseño y Tormenta de nieve que llegaron a la par.
A mí personalmente me atrajo más la segunda de ellas cuando las vi en la librería, pero se tiene que empezar por el principio.

Cuando el sol desaparece llega la hora de las sombras, la hora de las leyendas y los mitos suecos. Eso lo saben bien los habitantes de la isla de Öland a los cuales les gusta hacer un corrillo y comenzar a explicar historias al lado del fuego. Pero cada vez quedan menos habitantes en la isla y la tradición oral de la hora de las sombras se puede perder, como se pierden tantas cosas sin remedio alguno.
En Stenvik, el pueblo donde nació Julia, tan sólo quedan cuatro vecinos, uno de ellos su padre Gerlof, aunque formalmente no esté ya viviendo en el pueblo ya que se encuentra en una residencia en la población de Marnäs por sus problemas de movilidad, pero incluso allí los ancianos se reúnen alrededor del fuego y siguen explicando historias.
Una de esas historias dará pie a la investigación de la novela. Esa es una de las diferencias que encontramos en esta novela; no existe un policía ni detective que investigue la desaparición de Jens, el hijo de Julia. Son su abuelo y un amigo de éste, jubilado ya, los que empiezan a atar cabos sueltos.
El caso no es fácil, ya que hace más de veinte años que el niño desapareció, pero un extraño sobre, así como la sospecha de que un muerto no lo está, hace revivir la investigación cerrada.

La niebla junto con el lapiaz (una inmensa extensión de terreno) es otra de las protagonistas invitadas en esta historia, que por momentos, puede llegar a ser un poco claustrofóbica y puede provocar la desorientación y el tener un mal encuentro:

¿Había oído un ruido en la niebla?

Se dio la vuelta. Ya no se veían ni el muro ni el prado, a su espalda sólo había hierba y enebros. Alrededor los arbustos permanecían inmóviles, y aunque sabía que no estaban vivos —no eran seres vivos como él—, no podía dejar de pensar en lo grandes que eran. Negras figuras silenciosas que lo rodeaban y quizá se acercaran cuando no las mirara.

De nuevo se volvió y vio más enebros. Enebros y niebla.

Ahora ya no sabía en qué dirección se encontraba la casa, pero el miedo y la soledad lo impulsaron a seguir adelante. Apretó los puños y corrió por el campo en busca del muro de piedra y el jardín que crecía detrás, pero lo único que veía era hierba y enebros. Al final ni siquiera eso: el mundo se había vuelto borroso a causa de las lágrimas.

Se detuvo, respiró hondo y las lágrimas dejaron de correr. Vio más enebros entre la niebla; uno de ellos tenía dos gruesas ramas, y de pronto el niño notó un movimiento.

Una de las cuestiones que quisiera resaltar es que dentro del argumento de la novela no existe violencia de género. Y lo digo porqué en las últimas novelas nórdicas que he leído era un argumento recurrente y comenzaba a cansarme.
La estructura de los capítulos sigue un mismo patrón. Una primera parte centrada en el presente, en la investigación, en el revivir viejos fantasmas, y una segunda parte centrada en el pasado y en el supuesto asesino de Jens, Nils.
De nuevo nos encontramos con una novela nórdica que centra una de sus partes de la trama en la Segunda Guerra Mundial que tanto me gusta y de la que tan poco se ha escrito y explicado en los países nórdicos. Creo que poco a poco estas novelas están creando un puzzle en mi mente que completará un todo y eso me gusta.

Por poner alguna pega a la novela, creo que en algunas ocasiones el escritor abusa de las descripciones y como no, de la hora de las sombras, historias y descripciones que no aportan mucho más al argumento, aunque sí hacen que se cree una cierta ambientación, y eso podríamos decir que las salva. Eso se produce sobre todo al principio de la novela y me ha creado una sensación de reiteración y repetición en ciertos temas, pero a medida que avanza el ritmo se acelera hasta un final apasionante y con un giro inesperado en la trama que hace las delicias del lector.

La hora de las sombras recrea el otoño, supongo que las otras novelas del cuartero recrearán las otras estaciones de año, ha sido galardonado con distintos premios, entre ellos la de mejor novela criminal sueca del 2008 y eso son palabras mayores con todos los novelistas que cultivan el género en Suecia.

En definitiva, una novela recomendable, un autor ha descubrir y del que continuaré informando cuando me lea la segunda de las novelas que compone este cuarteto.


Y si queréis saber más sobre el libro o leer una gran reseña sobre él, os dejo el enlace a la que realizó Carmina en su blog.


Club de Lectura 2011
- 1 - Ojos Azules - Arturo Pérez Reverte
- 2 - Se lo que estás pensando - John Verdon
- 3 - El mar en llamas - Alberto Vázquez-Figueroa
- 4 - La herencia de Wilt - Tom Sharpe
- 5 - 1Q84 - Haruki Murakami
- 6 - Las marismas - Arnaldur Indridason
- 7 - Higiene del asesino - Amélie Nothomb
- 8 - La mujer de verde - Arnaldur Indridason
- 9 - La hora de las sombras - Johan Theorin
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