sábado, 4 de junio de 2011

Las catilinarias de Amélie Nothomb


Me puse a buscar los libros que me faltaban por leer de Amélie Nothomb (supongo que no debo repetir, y lo estoy haciendo, que es una autora que me gusta mucho) y vi que me faltaba el segundo que escribió.
Esta semana Santa estuve en Madrid y me acerqué a una librería y me topé con él (mira que lo busqué en mi provincia, pero no estaba por ningún lado). No me lo pensé dos veces, y más después de leer la contraportada. Tenía que ser bueno.

Cual ha sido mi desilusión, y es la segunda consecutiva con Amélie, después de finalizar su lectura.

Os diré que Émilie y Juliette son un matrimonio de jubilados que se retiran al lugar más tranquilo que pueden encontrar, pero tienen la mala fortuna de compartir el barrio con un vecino un poco peculiar.
El vecino, día a tras día, invade la casa del matrimonio que ya no sabe que hacer para deshacerse de él.

Esto me llevó a pensar en mil y una posibilidades, y si bien la novela se lee con fluidez, creo que Amélie se pasa un poco con la utilización de según que apelativos despectivos con el vecino (y lo digo en voz baja, la vecina). Se pasa de soez y de grosera y eso enturbió mucho mi paz a la hora de la lectura.
Seguro que alguno estará pensando: “que señorito se ha vuelto”, o algún otro pensará: “joder, y le gusta leer sobre zombis”.
Pues sí, me silbaba la cabeza en algunos momentos de la lectura.

Supongo que alguna cosa tengo que decir sobre el título, que no me veas con él. Yo iba leyendo y pensando como la cosa podía ligar (un poco tonto si que soy pues no tenía ni idea de lo que significaba, y tampoco me preocupe por buscarlo). Total, que casi acabando la novela, la autora lo utiliza y yo me quedé igual. Demasiado rebuscado.

Así qué, tan sólo se la recomiendo a aquellos fans de Amélie Nothomb que no se quieren perder ni una de sus palabras escritas, aunque como siempre digo, soy libres de seguir mi modesto consejo.
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