martes, 8 de mayo de 2012

Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí de Joost Vandecasteele


Joost Vandecasteele es algo más que un contador de cuentos. En su formación encontraremos el teatro y sobre todo centrado en la comedia, cosa que se percibe con mucha claridad en antología Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí, traducida por Gonzalo Fernández para Tropo Editores. En ella encontraremos diez relatos, la mayoría premiados, y es que la antología recoge varios de sus mejores relatos publicados en diferentes revistas y medios, que en su día merecieron el beneplácito de los lectores. Creo que es una apuesta de futuro para Tropo Editores.

Todas y cada una de las historias tienen un eje central: cómo sobrevivir en un ambiente hostil como es la metrópolis. Los personajes intentan hacer un esfuerzo para seguir siendo humanos en un entorno cada vez más inhumano.
Los temas son variados, la violencia excesiva en la urbe, el consumo desenfrenado, la rebelión, las relaciones de pareja, las relaciones de ex novios, las relaciones familiares, el alcoholismo, las sectas y por encima de todo: el sexo. Y todo ello enmarcado en un alo futurista que no molesta para nada.

Con la lectura de sus tres primeros relatos creí entre ver un Bukowski a lo belga, pero un poco más refinado que el americano. Eso sí, duro, directo, visual y detallista como el gran Charles, pero sin tantos efluvios provocados por el alcohol.
Creo que me vine un poco abajo con el relato que da título al libro, o quizás no lo leí en el mejor momento, pues comenzó con muchísima fuerza y se fue complicando apagándose mi interés por la historia. Quizás lo encontré excesivamente largo y toda aquella fuerza que tenían los otros me reverberó y negativizo mi opinión.
Pero no os preocupéis que el resto de los relatos vuelven a tener esa inmensa frescura y fuerza del principio.

Lo que encontraréis a mansalva, a parte de sexo muy, pero que muy explicito, es humor. Me he reído bastante en varios momentos del libro. Por eso decía al principio que se nota su parte cómica y monologuista en la escritura. Aprovecha casi cualquier momento para dejar ir un gag.

Me ha gustado mucho la definición que da la editorial en su web: Joost se compromete a escribir libros como una bofetada en la cara y una patada en el estómago. Creo que lo he visto bastantes veces en mi lectura. Sin tapujos, sin miramientos, directo, imaginativo.
También estoy de acuerdo cuando se dice del libro que es una montaña rusa sensorial que intenta fusionar la ciencia ficción con personajes desencantados de la vida.


Os dejo con algunos de los tweets que publiqué (@2davidgomez) mientras lo leía:

La gente debería llevar una camiseta con su nombre y breve descripción de su problema y organizar talk shows en la calle

El número de canales es tan alto que se crean más famosos de los que se pueden sostener y se hacen actos benéficos para recaudar

Quien dijera que el arte es superficial y vacío, debería tener un monumento en un lugar público para que todo el mundo lo pueda apedrear

yo era un niño y mi opinión no tenía tanto peso específico como los orgasmos de que Rosanne le proporcionaba a mi padre

En vez de 12 apóstoles, había 12 retrasados, y en lugar de Jesús una polla erecta con pajarita debajo del capullo

Y con el video promocional de la novela:


Publicar un comentario